Tiempo  4 horas 47 minutos

Coordenadas 1123

Fecha de subida 3 de junio de 2018

Fecha de realización junio 2018

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1.888 m
1.450 m
0
3,8
7,6
15,24 km

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cerca de Navacerrada, Madrid (España)


Marcha realizada el sábado 2 de junio de 2018
Hoy vuelven a asustar con el alto riesgo de tormentas, granizadas y tiempo bastante desapacible, que desaconseja subir demasiado y exponerse a los elementos que pueden llegarse a producir durante una fuerte tormenta en la sierra. Por eso, nos hemos acercado hasta una zona más o menos protegida como es la Barranca, si es que en dichas circunstancias se puede hablar de algún lugar al aire libre en el que de verdad se esté protegido.

Poco después de las diez y media, y casi a la altura del kilómetro 15 de la carretera M-601 que se dirige al puerto de Navacerrada, iniciamos la caminata desde el pequeño aparcamiento que se encuentra a la derecha, si se sube hacia dicho puerto.

Nada más dejar dicho aparcamiento se pasa una cancela con puerta metálica a la derecha, que rápidamente permite el acceso a una pista, que con rumbo sur se dirige a la Peña Entorcal. Mucho antes de llegar a dicho cerro, dejamos a la izquierda la fuente del Judío que aún lleva agua. Continuamos con el mismo rumbo, para al kilómetro hacer un pronunciado giro a la izquierda, dejando por la derecha y paralela a la nuestra, otra senda que traeremos a la vuelta y que pasa junto a dicha Peña de Entorcal. Medio kilómetro más adelante, tras haber cambiado el rumbo a norte, dejamos la pista que hemos llevado hasta aquí, para coger por la izquierda un corto ramal, que en cincuenta metros nos permite coger el camino, que en menos de diez minutos nos permitirá conectar con la senda Ortiz.

Tras poco más de medio kilómetro de subir por dicho camino entre el pinar y la niebla que en este primer tramo nos acompaña, acabamos saliendo al cruce con la pista alta del valle de la Barranca, por la que bajaremos unas pocas horas después, aunque nosotros ahora seguimos de frente, dejando a los pocos metros dicha pista, para continuar por la senda Ortiz. Esta senda Ortiz transcurre a media ladera, casi todo el tiempo a una cota de unos mil quinientos metros, encontrándose entre la pista de abajo que coincide con el PR 17 y el 26, y la pista alta que pasa por el mirador de las Canchas. Nosotros al poco de cogerla cruzamos el arroyo del Chiquillo, que da lugar unos cientos de metros más abajo al embalse del mismo nombre.

Unos pocos metros más adelante y por la derecha podemos ver el canchal del Canto Gordo, tras el que llegamos a un mirador desde el que se puede ver buena parte de las zonas bajas del valle de la Barranca.

Medio kilómetro después, y encontrándonos aún en la senda Ortiz, llegamos a lo que se conoce como el Mojón, que no es otra cosa que un gran bloque de rocas, que por la izquierda se eleva unos cuantos metros sobre un camino, que justo en este punto se encuentra bajo el mirador de las Canchas y sobre los dos pequeños embalses de la Barranca, y del que aún nos queda casi un kilómetro para acabar conectando con la pista que sube desde el hotel de la Barranca.

Esta pista que nos viene por la derecha tras hacer un par de zetas más abajo, en realidad corresponde con el PR-M 26, que llevaremos durante casi setecientos metros, para acabar dejándolo por la izquierda y justo a la altura de la fuente de Mingo, cuyas aguas provienen del arroyo de Peña Cabrita o del Infierno, que nace justo un poco más bajo de la Bola del Mundo en su ladera sur. Hemos dejado dicha pista o PR-M 26 para continuar por el PR-M 17 que a los cuatrocientos metros se vuelve a cruzar con la misma pista o PR, para ya enfilar el kilómetro y medio largo que nos queda hasta llegar al camino del Tubo.

El primer tramo de este PR-M 17 con fuerte pendiente y entre pinar, dibuja un par de zetas a derecha e izquierda, para una vez superados, dirigirse con rumbo norte, bien hacia el mismo puerto de Navacerrada, de seguir el mismo camino del Tubo que cogeremos nosotros, o bien hacia la Bola del Mundo o Alto de las Guarramillas, si se sigue por la derecha y por la misma cuerda el camino del Ventisquero de la Estrada.

Nosotros, lógicamente no pensamos llegar hasta dicha cota, primero porque no entra en nuestros planes y segundo porque todo ese Alto de las Guarramillas hasta la misma Maliciosa se encuentra totalmente tapado por unas nubes, que aunque retenidas por el momento en dicho macizo, sin embargo no acaban de definirse. Casi sin darnos cuenta, hemos ido dejando el pinar detrás, para plantarnos en la cota mil novecientos y justo en el cruce del camino del tubo que de frente ya hemos dicho donde concluiría, pero en el que nosotros hacemos un brusco giro a la izquierda, para coger dicho camino con rumbo suroeste, de vuelta hacia el valle de la Barranca.

Este primer tramo del camino del Tubo, transcurre unos pocos metros más abajo de la cuerda de las Cabrillas, del que destaca un fuerte resalte sobre elevado por encima de los demás, por el que en alguna ocasión ya hemos pasado recorriendo dicha cuerda, y que no es otro que el Risco de los Emburriaderos.

Desde que hemos cogido este camino del Tubo hasta el collado del Emburriadero hacemos algo más de un kilómetro, para dejar por la izquierda otra opción de subida hasta la cuerda, y salvar por la derecha un canchal, tras el que se vuelve a continuar por la vertiente este de las cabrillas y así completar el kilómetro y tres cuartos, que desde el citado collado nos queda hasta llegar al mirador de las Canchas.

Al llegar al mirador, vemos que la previsión del tiempo no se ha cumplido, ya que el día ha ido evolucionando a mejor; y de ahí que nos apetezca subir hasta el cerro de Peña Pintada, que supone el punto final de la parte sur de la cuerda de las Cabrillas, donde pensamos comer y disfrutar de las despejadas vistas, una vez las nubes han ido levantando. Al menos de medio kilómetros, que conllevan unos pocos minutos, que como suele ocurrir, siempre que se sube suelen merecer la pena.

Recuperadas las fuerzas, bajamos por el mismo sendero desde Peña Pintada, para retomar la pista, que ahora de bajada, nos lleva en casi kilómetro y medio a un nuevo mirador, junto a un resalte de rocas, y con un cielo cada vez más despejado y con una temperatura más elevada.

Ciento cincuenta metros después del mirador y por la misma pista, salimos al cruce en el que por la mañana enlazábamos con la senda Ortiz, pero que en esta ocasión seguiremos aunque dé un poco más de vuelta, para pasar por el otro camino de la Peña Entorcal. Ahora sí que nos permite subir hasta el mismo mirador que forman dichas peñas, para tener una última visión panorámica de la Barranca y su entorno, antes de completar el kilómetro que desde dichas peñas nos resta hasta el coche, aunque en esta ocasión por una senda distinta, paralela y muy cercana a la de subida.

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