Tiempo  4 horas 11 minutos

Coordenadas 973

Fecha de subida 8 de julio de 2018

Fecha de realización julio 2018

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1.150 m
570 m
0
3,0
5,9
11,84 km

Vista 62 veces, descargada 3 veces

cerca de Nalda, La Rioja (España)

Situada en el Valle del Iregua, se encuentra la bella población riojana de Nalda, a la que me acerco en coche desde Zaragoza, donde dejo el coche en el aparcamiento situado junto a la plaza Tela, a la que me acerco caminando e inicio la circular, subiendo por la calle San Miguelito por la que abandono el núcleo urbano.

Poco a poco la pendiente va aumentando, la pista asfaltada da paso a la tierra, hasta alcanzar un cruce de caminos, donde abandono el camino principal que se dirige hacia la Peña Soto, visible desde aquí, para tomar el camino a mano derecha que me ha de llevar hasta Dólmenes de la Peña Guerra.

Siguiendo el camino, este va rodeando campos de cultivo, las vistas se van ampliando, apareciendo ante mis ojos los paredones rocosos de las Peñas de Berrendo y las Peñas de la Cruz, pertenecientes a Islallana, pedanía de Nalda.

En un ribazo, medio escondida, me encuentro con una fuente, en la que echo un trago de agua, después, continúo por el camino hasta llegar a un desvío, donde abandono por unos instantes el camino principal, para coger una senda que me lleva hasta el curioso manantial de la Fuente del Arca.

Visitada, sigo por la senda que regresa por la parte alta, hasta enlazar con el camino principal, por el que continúo durante medio kilómetro hasta coger a mano izquierda un sendero perfectamente balizado, por el que comienzo a subir hacia la Peña del Fraile, monolito rocoso al que me dirijo, echando de vez en cuando la mirada atrás para disfrutar de las vistas hacia la sierra de Cantabria.

Poco a poco el sendero va ganando altura, de forma brusca realiza un giro a la izquierda, para adentrarme en el barranco del Moro, que circula unos metros más abajo, donde ya se hace visible el monolito de la Peña del Fraile, que paso junto a ella.

Nada más dejarlo atrás, el terreno cambia por completo, el sendero comienza a llanear, la vegetación arbustiva da paso a un bonito pinar, que atravieso, tomando de referencia las marcas amarillas y verdes del sendero local, hasta llegar a una bifurcación de senderos, en el que se encuentran en una pradera, los restos de los Dólmenes de la Peña Guerra II y III.

Tras visitarlos, regreso al cruce de caminos, donde tomo a mano izquierda el cortafuegos por el que voy subiendo hacia el dólmen de la Peña Guerra I, situado en el punto más elevado, a mano derecha bajo la protección de los pinos, al que me acerco.

Después, regreso al cortafuegos, por el que desciendo por un camino hasta un cruce, en el que escondido entre los pinos, se encuentra la entrada a un precioso sendero por el que atravieso en suave descenso un pinar, en el llamado Corro del Cura por el que salgo al camino de Albelda a Trevijano, a la altura de una pradera en la que descansa el ganado.

Si bien podría continuar por la pista, en este punto pegado a una valla, decido coger un sendero que va próximo a la pista, hasta enlazar con la antigua Cañada Real que unos metros más abajo me devuelve a la pista, en un cruce de caminos, donde tomo el camino de la izquierda, por el que comienzo a ascender durante unos metros, hasta que en una curva a la izquierda, lo abandono para coger la senda del Rodalillo que me vuelve a introducir en el pinar.

En un pequeño claro, puedo divisar en el valle la bella población de Clavijo, resguardada por el Monte Laturce. Disfrutadas las vistas, continúo subiendo por el cordal hasta enlazar con la antigua Cañada Real Soriana Oriental, por la que camino unos metros disfrutando de las vistas hacia la sierra de Cantabria, hasta tomar a mano izquierda un sendero por el que llego a la cima del Rodalillo, marcada con un gran mojón de piedras.

Aprovecho la sombra de unos pinos, para realizar un corto descanso, después continúo caminando por la loma, hasta que alcanzo el final, punto donde el sendero desciende por la ladera de forma pronunciada, hasta alcanzar un cruce de senderos, donde tomo el que baja hasta la fuente del Mortero, que se encuentra en una pequeña oquedad, a la que tengo que trepar por roca húmeda para llegar hasta ella, en la que mana un hilo de agua.

De regreso al sendero, continúo por este rodeando la montaña, a medida que bajo el sendero pierde nitidez y tengo que avanzar a veces monte a través, hasta enlazar definitivamente con el camino de Anzares por el que desciendo hasta casi llegar a las afueras de Nalda.

Cerca de alcanzar el cruce de esta mañana en el que me desvié hacia los dólmenes, tomo a mano derecha un camino por el que avanzo entre pastos, hasta tomar otro camino a mano izquierda por el que accedo a una viña, en las que camino hasta llegar a la Nevera de la Campana.

Al final de la viña, entre la vegetación, continúa el sendero por el que desciendo de forma pronunciada, ayudándome de unas cuerdas situadas en el sendero, que me permiten bajar sin acabar en el suelo, hasta llegar a una bifurcación perfectamente señalizada, donde me desvío para ver los Palomares, que se encuentran a tan solo unos metros, a los que accedo por una puerta y desde los que disfruto de unas bonitas vistas hacia Nalda.

Una vez visitado tan curioso lugar, lo atravieso para salir a la otra punta, donde cojo un sendero por el que bajo hasta el camino que atraviesa un campo, cruzo el cauce del barranco hasta enlazar con una pista asfaltada por la que llego a Nalda, cerrando esta magnífica circular por tierras riojanas.

PRÓXIMAMENTE LA RESEÑA EN http://viajesyrutasdesenderismo.blogspot.com/

Comentarios

    Si quieres, puedes o esta ruta