Tiempo  2 horas 7 minutos

Coordenadas 561

Fecha de subida 1 de septiembre de 2016

Fecha de realización agosto 2016

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945 m
98 m
0
2,1
4,3
8,58 km

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cerca de Toancheş, Braşov (România)



Marcha realizada el miércoles 3 de agosto de 2016
Este verano nos hemos venido a tierras rumanas, y tras la visita de hoy desde Brasov hasta el castillo de Bran, que lo venden como si fuera del famoso personaje conde Drácula (Vlad Tepes III), cuando en realidad el inquebrantable guerrero contra los turcos tan sólo pudo pernoctar alguna noche, tras sus escaramuzas contra sus acérrimos enemigos otomanos. Desde Bran, y con la pena de no haber percibido ni el más leve síntoma de vampirismo, nos hemos acercado en coche hasta la población de Zarnesti, donde se toma una pista de tierra que se interna hacia el parque nacional de Craihului.

Como a unos 4 km. pasamos por el centro de interpretación del parque, cuyo llamativo y gran edificio se encuentra cerrado (así es Rumanía), y en el que tan sólo podemos hablar con un policía, que en realidad está haciendo funciones de agente forestal, para con los acampados que veremos un poco más adelante (así sigue siendo Rumanía…) Aún tendremos que seguir por la pista , que se estrecha cada vez más, hasta una zona de acampada a unos 8 km. de haber pasado el C. I., que por su estado podía tener más vampiros que el castillo de Bran.
El recorrido es lineal, de ida y vuelta, por un valle en el que un caudaloso arroyo que dibuja el camino a seguir, queda la mitad del recorrido de ida primero a nuestra derecha, para tras pasar un puente llevarlo el resto del camino en el lado contrario. Hace un rato que dejamos la última zona de acampada, y el rumbo de ida que empieza siendo hacia el oeste, conforme se va estrechando la pista, cada vez se orienta más hacia el noroeste. La vegetación es muy densa, con una gran variedad de arbolado, en el que predominan las coníferas, con sauces, hayas y algún roble intercalados; y donde pudimos ver a muy corta distancia, ya en la vuelta, a una pareja de “cascanueces” en el nido, lo que nos produjo la sensación de que, ya sólo por eso, el paseo había merecido la pena. Ni que decir tiene que es frecuente encontrarse con grupos de vacas y rebaños de ovejas, como fue nuestro caso. Aunque en esta ocasión el numeroso grupo de grandes perros era tranquilo, y se encontraban merodeando por la zona de acampada, sí que hay que tener mucho cuidado con aquellos rebaños que por encontrarse en zonas más altas y despobladas, pueden llevar mastines como protección frente a los abundante lobos, que nos dijeron rondan dichas zonas, que no tanto los numerosos osos, que dicen que hay, pero que nosotros ni vimos, ni tan siquiera olimos en los días que estuvimos por allí. La pista se ha ido estrechando, cada vez más, mientras que las laderas que nos rodean también se han ido inclinando considerablemente, lo que desaconseja salirse de los caminos en parajes tan inhóspitos como estos. De haber traído más tiempo, hubiera merecido la pena seguir otros ocho kilómetros más, para conectar con otro camino, que permitía completar una circular de vuelta, pero no queremos que se nos vaya un sol, que en estas latitudes se pone antes de lo que estamos acostumbrados.
Intersección

b. cruce con posible circular de vuelta

Puerta

e. cancela poco antes de iniciar el retorno

parquing

a. aparcamiento en inicio zona de acampada

campamento

c. fin zona de acampada

Puente

d. puente sobre arroyo y zona de nido del cascanueces

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