Tiempo  7 horas 52 minutos

Coordenadas 1398

Fecha de subida 13 de octubre de 2018

Fecha de realización octubre 2018

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2.368 m
1.300 m
0
4,3
8,6
17,16 km

Vista 144 veces, descargada 9 veces

cerca de Zuriza, Aragón (España)

Ruta circular que se inicia en el Refugio de Linza, en la cabecera del Valle de Ansó, que incluye dos ascensiones importantes, la subida al Petrechema (2371 mts) seguida de la que lleva a La Paquiza de Linzola.

El itinerario ya ha sido descrito anteriormente por otros usuarios de wikiloc, por lo que en principio no aporta otro ingrediente adicional que el de incorporar una buena colección de fotografias que servirán para mostrar la particular belleza de unos parajes que en cualquier epoca del año nos sorprenderán con un festival de colores y panorámicas que no son fáciles de encontrar en cualquier lugar.

Aunque en principio no hemos querido calificar la ruta como difícil, sí que hay que tener en cuenta que en la estación fría, sí podriamos encontrar distintas dificultades derivadas del hielo, la nieve, la lluvia, el frío, la nubosidad y el viento. De todos esos elementos, el único con el que compartimos la marcha, fue con un viento que tampoco fue excesivamente duro de soportar. En conclusión y de modo general para cualquier ruta que se pueda plantear en entornos aislados y de media-alta montaña, la recomendación logica es la de consultar siempre las previsiones meteorológicas y aún así, tener presente que en las cumbres siempre nos encontraremos con un microclima muy diferente del que tengamos en las zonas basales.

Aunque aparentemente existe una diferencia de desnivel acumulado bastante alta, en realidad no existen tramos excesivamente dificultosos para todos aquellos que ya vengan realizando marchas por terreno irregular y montañoso. Para quienes lleven poco tiempo en el mundillo del senderismo, recomendamos acometer solo uno de los objetivos, ya sea la Paquiza de Linzola o bien el Pico Petrechema. En cualquier caso ninguna de las opciones dejará indiferente a nadie.

La ruta comienza en las inmediaciones del Refugio de Linza y desde el principio ya se va ganando altura siguiendo el Camino de Francia cuyo trazado es compartido por senderistas que se dirigen a distintos objetivos, de los cuales los más conocidos son, la Mesa de los Tres Reyes y el Pico Petrechema.

Dicho Camino de Francia, discurre inicialmente por la zona denominada Sobrante de Linza, que se sitúa paralela al Barranco de Petrechema (cien o ciento cincuenta metros más arriba) siguiendo una senda perfectamente trazada que conduce hasta un cruce con un arroyo conocido como Fuente del Cubilar de Petrechema, a partir del cual se inicia un remonte de más de doscientos metros de desnivel que habrá que acometer sin prisas y disfrutando plenamente del entorno.

Después de realizar el citado remonte, se recorre un kilómetro adicional antes de llegar al collado 1937. Desde este collado se plantean diferentes opciones como las que hemos comentado anteriormente. En nuestro caso, nos desviamos a la derecha para seguir la senda inconfundible que conduce hacia la cumbre del Petrechema previo paso por varios parajes como son la falda de la cota 2099 y el collado 2078 desde el que viramos noventa grados para situarnos en una pequeña vaguada o escupidera que nos ha de conducir hasta la cresta que hemos de remontar en un tramo de unos seiscientos metros algo empinados hasta llegar a la cumbre.

La siguiente etapa no tiene otro misterio que el de descender por el mismo tramo que seguimos en la ascensión hasta situarnos de nuevo en el collado 1937.

Desde dicho collado planteamos la subida a la Paquiza de Linzola, previo paso por el borde norte de la hoya 1883, lo cual podemos hacer rodeando o cruzando la elevación de la cota 1993, y después de rebasar la hoya mencionada nos encontraremos frente a las empinadas laderas que culminan en la cota 2087 cuya ascensión planteamos realizando un rodeo por la derecha para encontrar la ladera noreste que nos permitirá remontar dicho monte hasta arriba.

Desde la cima 2087, realizamos un pequeño descenso al collado 2068 y desde aquí acometemos la última ascensión de la marcha con el fin de alcanzar la elevación maxima de La Paquiza de Linzola a 2104 metros.

A partir de aquí comienza el verdadero retorno hacia el Refugio de Linza, que plantearemos a través de toda la linea de la cresta que parte en dirección oeste desde la cumbre en la que nos encontramos. Dicha cresta tiene una longitud de casi dos kilometros y unas vistas que son sencillamente espectaculares.

Tras llegar al extremo oeste de la cresta, seguiremos descendiendo por el cordal que se prolonga desde aquella hasta alcanzar el Collado de Aztaparreta, punto desde el cual nos internaremos en el hayedo que ocupa las laderas de Las Tascas, siguiendo una senda que no da lugar a ninguna confusión y que tras un primer tramo algo empinado nos conducirá hasta el barranco por donde se va canalizando el agua y cuyo vadeo no ofrece la más minima dificultad, de modo que seguiremos por la misma senda pero ya por terreno mucho mas cómodo hasta alcanzar por fin el Refugio de Linza y el lugar donde tengamos aparcado el vehiculo.
La marcha la iniciamos desde la planada del Refugio de Linza, lugar donde aparcaremos el vehiculo. Es posible que aparcamiento del propio refugio se encuentre abarrotado sobre todo en temporada alta o fechas especialmente señaladas, pero existe la posibilidad de dejar el coche cuatrocientos metros más atrás en las inmediaciones del arroyo que baja del Barranco de Petrechema. Para llegar hasta aquí, se puede hacer partiendo desde Ansó o desde Isaba, teniendo como punto de paso obligado, el Camping de Zuriza. La zona del refugio resulta muy acogedora por cuanto está dotada de merenderos y zonas para simplemente, pasear sin realizar grandes caminatas. Por otro lado, y tal como podemos apreciar en las fotos, se pueden contemplar magnificas vistas de la barrera montañosa que se interpone entre España y Francia. También distinguiremos varios objetivos de nuestra ruta. El Petrechema se encuentra algo oculto pero es perfectamente localizable (solo visualizaremos la parte mas alta de la cumbre).
Desde el refugio, ya se comienza a ascender por el llamado Camino de Francia, cuyo trazado no ofrece ninguna duda y en el cual es frecuente coincidir con diferentes grupos de senderistas que se dirigen hacia los destinos mas frecuentados que ya comentamos anteriormente. Durante este tramo, podremos admirar una preciosa estampa del monte Linza Maz o Punta Txamantxoia (fotos 3, 5 y 6) con sus 1941 mts de altitud y que tendremos oportunidad de ver más cerca cuando realicemos el retorno desde la Paquiza de Linzola. Este primer tramo de subida no resulta especialmente dificultoso pero resulta ideal para ir templando los musculos y realizar un necesario precalentamiento antes de llegar a las laderas de Linza. El tramo por otro lado resulta entretenido ya que podemos ir divisando varias cumbres y el flanco contrario del Barranco de Petrechema que tenemos a nuestra derecha y que nos ha de acompañar hasta llegar al collado 1937, es decir hasta una altura similar a la de la esbelta cumbre del Txamantxoia.
Después de haber conseguido remontar doscientos metros de desnivel, y haber llegado a la falda de la cota 1668, realizamos un viraje y un pequeño descenso hacia una explanada ocupada por un arroyo proveniente de la llamada Fuente del Cubilar de Petrechema, zona en la cual no será infrecuente encontrarnos con buenos ejemplares de ganado equino de monte (fotos 2,3,y 4) a la vez que disfrutaremos de un paraje tranquilo y relajante. Si disponemos de tiempo podemos acercarnos al nacimiento del arroyo que cae desde las empinadas laderas de la Paquiza de Linzola. Enseguida nos dispondremos a reanudar la ascensión (foto 5) en dirección a las laderas de Linza que describimos en el siguiente punto.
Se trata del tramo más esforzado de toda la ruta, que transcurre desde la Fuente del Cubilar hasta alcanzar los 1800 metros de altura a partir de los cuales, las pendientes se vuelven a suavizar. En total suponen doscientos treinta metros de desnivel que requieren algo más de paciencia y dosificación de fuerzas. En algunos tramos hay que caminar sobre la misma roca desnuda, pero teniendo un mínimo de precaución y yendo mínimamente equipados, no resulta problemático. Mientras ascendemos podremos ir identificando algunas de las cumbres situadas hacia el Este tales como el Mallo de Acherito y el Pico Sobarcal, mientras que el Petrechema todavia se mantiene oculto en direccion noreste. Cuando hayamos superado este tramo, podremos admirar una estupenda perspectiva del Barranco de Petrechema con un precioso paisaje de fondo compuesto por la Sierra de Alano, Peña Ezcaurre y encima del refugio de Linza, el ya mencionado monte Linza Maz.
Después del tramo anterior continuamos en la misma dirección que llevabamos por una senda perfectamente reconocible pero ya, por terreno mas cómodo, puesto que las pendientes se reducen a la mitad. No obstante, hemos de avanzar ochocientos cincuenta metros adicionales hasta llegar al collado 1937, que transitaremos sin prisas para disfrutar en todo momento de los paisajes que nos rodean. Aunque el avance es mas fácil, la ascensión continúa ganando metros de desnivel, de modo que habremos de sumar otros ciento treinta y cinco a los cerca de quinientos que ya hemos ido superando desde el inicio, es decir que en todo momento hemos de alternar el esfuerzo y las pausas y dosificar convenientemente las fuerzas y el adecuado ritmo respiratorio. Durante los descasllos,tendremos oportunidad de contemplar pequeñas hoyas (dolinas) que quedan en el terreno por la accion inexorable del agua y el hielo sobre la roca caliza (foto 4).
Por fin llegamos a un verdadero punto de inflexión en el que se separan los itinerarios que se dirigen bien hacia la Mesa de los Tres Reyes (en la misma dirección), al Pico Petrechema (hacia la derecha) o al Collado de Linza y la Paquiza de Linzola (a la izquierda), aunque esta última alternativa suele hacerse también setecientos metros más adelante. El collado en sí, ofrece una maravillosa vista de la barrera que conforma el conjunto del Pico Petrechema, el Pico Mouscaté, la Mesa de los Tres Reyes y el Alto de Budogia, y hace visibles todos los objetivos que hemos mencionado en el párrafo anterior, excepto el Collado de Linza que permanece oculto detrás de la cota 1963 que tenemos a nuestra izquierda. En nuestro caso habremos de virar hacia la derecha en dirección al Petrechema por un sendero cuya identificación no ofrece ninguna duda.
Desde el collado 1937, el primer tramo en dirección al Petrechema, discurre por la falda de la cota 2099, en un recorrido bastante suave de unos mil trescientos metros, y que nos permite realizar varias paradas con el único fin de admirar varias panorámicas como las de la Paquiza de Linzola (foto2), el Alto de Budogia y la Mesa de los Tres Reyes (foto 5) o el precioso conjunto de la Mesa, el pico Mouscaté y el Pico Petrechema (foto 6). También podremos divisar la senda que hemos de seguir para llegar hacia la cresta que hemos de acometer más tarde. En la foto 4 podemos apreciar cómo dicha senda después de virar a la izquierda, progresa trasversalmente antes de enfilar la dirección hacia la cresta.
Después de rebasar la falda de la cota 2099, llegamos a una pequeña planicie desde la que podemos admirar el Pico Sobarcal con sus 2257 metros (Foto 5). Enseguida hemos de realizar un viraje de noventa grados para que, después de avanzar trescientos metros trasversalmente, nos podamos situar en la dirección que nos conduzca hasta la cresta oeste del Petrechema. Durante este tramo, volveremos a disfrutar de unas excelentes panorámicas de la Paquiza de Linzola (fotos 3 y 6), la cota 2099 (fotos 1 y 2), y si queremos descansar a comer alguna vitualla, encontraremos al final de este tramo, una pequeña hoya para resguardarnos y sentarnos tranquilamente (foto 4).
Antes de llegar al inicio de la cresta propiamente dicha, hemos de ascender un tramo de unos doscientos cincuenta metros (foto 3), por una senda pedregosa pero resguardada de los embates del viento y el frío y que además nos permite seguir disfrutando de alguna vista privilegiada, sobre todo en su extremo superior, de forma que tendremos a la vista y mucho mas cercanos algunos puntos particularmente interesantes como el Pico de los Tres Reyes (foto 4), el Pico Sobarcal y el Mallo de Acherito (Foto 2) y la cresta que hemos de acometer seguidamente para alcanzar la cumbre del Petrechema (foto 6). En el extremo superior, aprovecharemos para destensar musculos (foto 1) y prepararnos para el ataque final a la cima, de la cual, ya solo nos separan poco más de seiscientos metros y ciento setenta de desnivel.
Aunque la distancia que hemos de recorrer en este tramo, no es excesiva, sí que conviene tomarselo con calma, en parte porque encontraremos pequeños remontes empinados (fotos 1,2 y 3) y en parte porque merece la pena aprovechar para disfrutar todas las vistas que nos ofrece el dominio de la altura (fotos 4 y 5). En particular nos llamarán la atención los cortados (foto 1) y la zona de canchales y lapiaces que divisamos abajo y a la derecha de la cresta por la que vamos progresando. Como puede apreciarse en las fotos, el aspecto del terreno es el habitual en estas alturas, donde se alterna la roca desnuda con todos los fragmentos que la acción implacable del hielo y el agua provoca sobre aquella. Otro de los aspectos a considerar, es el microclima que nos encontraremos, de forma que en un corto lapso de tiempo no será raro que nos veamos envueltos por las nubes que van (foto 6) y vienen (foto 4) caprichosamente (lógicamente tambien depende de la estacion del año y de la tendencia general del clima). El viento también es otra de las variables a considerar, y como podemos imaginar, cuanto mas alto subamos mejor notaremos su presencia.
La llegada a la cumbre, como puede suponerse, llena de gozo y satisfacción a cualquier persona que logra alcanzarla tal y como puede comprobarse en las fotos que acompañamos, aunque a veces sea inevitable no disimular la cara de frio. En este caso podemos concluir que no se trata de una ascensión especialmente difícil, pero por ello no debemos de caer en la frivolidad de realizarla cuando las condiciones sean especialmente duras y sobre todo cuando el hielo haga acto de presencia. El día que realizamos la ruta, no se produjo ni una cosa ni otra, aunque no se puede negar que la nubosidad reinante a veces molestaba un poco durante la estancia en la cima. Para los que sean un poco comodones, recomendamos volver a bajar unos metros y sentarse en algun recobeco que encontremos (foto 6). En las fotos que aportamos se puede apreciar que existe otra cima más alta justo al lado de la que hemos alcanzado. En realidad se trata de una formacion rocosa desgajada del macizo principal. En este caso recibe el nombre de Aiguille D'Ansabère, y como nos podemos imaginar por el nombre, se encuentra en suelo francés, ya que la cima del Petrechema marca el punto fronterizo con nuestros vecinos galos. Dicha aguja, supera en altura al Petrechema en solo siete metros de altura y únicamente es accesible para escaladores de alto nivel.
Una vez alcanzada la cumbre del Petrechema, volvemos a bajar hasta el collado 1937 siguiendo el mismo itinerario que seguimos en la subida y desde aquí, planteamos la ascensión a la Paquiza de Linzola. En primer lugar hemos de situarnos en las inmediaciones de la hoya 1883 (foto 3), lo cual podemos hacer bien siguiendo la senda que se dirige hacia la Hoya de la Solana (como si fueramos hacia la Mesa de los Tres Reyes), o bien cruzando cerca de la cota 1963 realizando un pequeño remonte para volver a descender (foto 2) hasta el punto 1893, que hemos denominado collado interhoyas, y desde el cual plantearemos la ascension hacia la Paquiza. En esta zona contemplaremos un paisaje característico en el que el terreno calizo ha dado lugar a superficies deprimidas por la acción del agua que, literalmente, va disolviendo la roca madre y se infiltra en el subsuelo dejando unas hoyas caracteristicas en las que el hielo y el agua quedan atrapados, provocando que aquellas se vayan ensanchando cada vez más. Desde el punto 1893, divisamos la ladera de la mole de la Paquiza de Linzola, con aspecto de pared blanca (foto 4). Para poder acometer la subida, lo que haremos es rodear dicha ladera por la derecha para buscar la cara noreste que es mucho más comoda de transitar. Mientras tanto, podemos seguir admirando la bella estampa que ofrece el conjunto de formaciones geológicas que van desde el Pico de los Tres Reyes hasta el Petrechema (foto 5).
Desde la ladera noreste de la Paquiza, procedemos a remontar la misma para poder alcanzar la cota 2087 en un recorrido de setecientos metros en los que hemos de superar un desnivel de unos ciento cuarenta metros, que realizaremos sin prisas y parando de vez en cuando para maravillarnos con las panoramicas que podemos visualizar en varias direcciones, desde la que nos deja entrever el Mallo de Acherito y el Pico Sobarcal (foto 2), hasta la que nos ofrece casi a tiro de piedra las elevaciones del Alto de Ukerdi y el Alto de Budogia junto al Pico de los Tres Reyes (foto 5). La ascensión la plantearemos como si nos dirigieramos al collado 2068 que separa las elevaciones de la Paquiza, pero desviandonos hacia la cota 2087 para llegar a coronar las dos cumbres que tenemos arriba.
Conseguimos llegar a las inmediaciones de la cota 2087, cuya cara norte presenta un aspecto bien distinto al de las laderas por las que hemos subido, pudiendo asistir asombrados a la visión de unas caidas como las que mostramos en las fotos 1 y 6 (esta última esta tomada despues de haber iniciado el descenso desde la cota 2104). Desde arriba podemos ver asomarse a distancia, el Pico Arlas en la zona del Collado de la Piedra de San Martin (también conocido como Puerto de Belagua), haciendo de frontera con Francia. También tendremos a la vista, la maxima elevacion de la Paquiza, la cota 2104 (fotos 3 y 5), y lo más sensacional, todo el Barranco de Petrechema incluyendo la planada del Refugio de Linza con el trasfondo de la mole caliza de Peña Ezkaurre (foto 4). Seguidamente procedemos a pasar a la otra elevación de la Paquiza, la cota 2104, previo paso por el collado 2068 (foto 5).
Después de descender al collado 2068, acometemos la última ascensión de la jornada, la coronación de la cota 2104 que nos va a volver a brindar no pocas satisfacciones por poder adquirir un ángulo de visión panorámica de trescientos sesenta grados, con espectaculares vistas en cualquier dirección como las que mostramos en las fotos que adjuntamos. Hacia el Noreste tenemos la sucesión de elevaciones que van desde el Anie o Auñamendi hasta el Petrechema pasando por los Altos de Ukerdi y Budogia asi como el Pico de los Tres Reyes. En dirección oeste, el Petrechema, Pico Sobarcal y Mallo de Acherito (foto 2). Hacia el Este, toda la cresta que desciende desde la Paquiza en dirección al Collado de Aztaparreta, con el trasfondo de la esbelta cumbre del Linza Maz. (Foto 5). Al Norte tenemos el Valle de Belagua y la carretera que lleva hasta el Collado de la Piedra de San Martin (foto 2 del siguiente punto) y un poco más al Este, el Pico Arlas (foto 6 en la que vemos el Anie en el extremo derecho). La cumbre de la cota 2104 resulta poco complicada de superar ya que desde el collado son menos de cuarenta metros los que hay que remontar. En la cima encontraremos el típico buzón, que en esta ocasión, tiene forma de casita de la montaña (foto 4).
Desde la Paquiza, iniciamos el descenso definitivo que realizaremos atravesando primeramente todo el cordal (cresta) que nos dirige hasta el Collado de Aztaparreta. Los primeros metros de descenso son algo bruscos, pero existe un sendero perfectamente señalizado (foto 1) que podremos seguir sin correr riesgos excesivos si vamos correctamente equipados con calzado adecuado y bastones de apoyo. Las vistas que tenemos a ambos lados de la cresta son espectaculares, de las cuales hemos incluido una pequeña muestra. En la ruta que hicimos este mismo año en verano y que también se puede ver en wikiloc podemos contemplar alguna toma más y con el paisaje mucho mas verde. De las que aquí incluimos, llama especialmente la atención, la foto 5 en la que se aprecia el terreno socabado por el arroyo que desciende desde las laderas que descienden a nuestra izquierda (Loma del Sobrante). Dicho arroyo es el que va a parar al Refugio de Linza (en la foto apreciamos vagamente el brillo de los vehículos del aparcamiento) para ir a desembocar al arroyo que viene del Barranco de Petrechema. La longitud total del cordal es de casi dos kilometros que transitaremos sin demasiada prisa, aprovechando para templar la musculatura. Lógicamente hay que pensar que en la estación fría, las ráfagas de aire han de ser un tanto molestas por lo que intuimos que entonces habrá que aligerar un poco más el paso.
Tras llegar al extremo del cordal, se inicia una bajada ya más pronunciada, tal como podemos apreciar en las fotos 2 y 3, pero no resultan ser muy difíciles (siempre que vayamos con el equipamiento mínimo). La parte más inferior de la bajada la ocupa el llamado Collado de Aztaparreta, en cuyas inmediaciones podemos presenciar una gran caida a modo de gran tobogán o escupidera que conduce hacia el Barranco de Aztaparreta (foto 5). Seguiremos disfrutando de unas excelentes vistas de toda la hondonada que ocupa el Barranco de Petrechema, los picos que hemos ido mencionando anteriormente y en particular nos fijaremos en la Peña Ezkaurre (foto 3) y la Sierra de Alano que podremos observar aquí con más detalle.
La última etapa del descenso discurre por zona boscosa (Las Tascas) partiendo del mismo Collado de Aztaparreta. El sendero de bajada hacia el bosque está perfectamente señalizado y no ofrece ninguna duda para seguirlo durante todo el trayecto que nos ha de conducir hasta el Refugio de Linza. Al principio existen pendientes un poco más fuertes (foto 1) que nos obligarán a extremar precauciones para no resbalar en el barro, que siempre suele estar presente. Las hayas nos proporcionarán sombra contínua y una sensación de protección si el día ha salido ventoso. En total es un kilómetro y medio que descenderemos sin prisas dada la proximidad a la meta. Si la época es propicia, también podremos aprovechar para recolectar algun ejemplar de Lactarius comestible. En medio del trayecto vadearemos un pequeño arroyo sin ninguna complicación y a partir de aquí, las pendientes se tornaran mucho mas suaves y harán que la travesía se convierta en un paseo placentero en el que podremos admirar algún que otro ejemplar de haya o pino especialmente crecido.

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