-
-
2.482 m
1.821 m
0
4,0
7,9
15,89 km

Vista 598 veces, descargada 14 veces

cerca de Pla de l'Ermita, Catalunya (España)

Parc Nacional d'Aigüestortes i Estany de Sant Maurici
El Parque Nacional de Aigüestortes y Lago de San Mauricio tiene un carisma singular gracias a la generosidad con que el agua hace presencia: mansa y tranquila a los estanques, juguetona en los barrancos, elegante y suntuosa en las cascadas y, también atronadora y terrible cuando con las tormentas llenan ríos, torrentes y riberas.

Se encuentra situado en el corazón de los Pirineos, donde está la divisoria de aguas entre los valles mediterráneas, tributarias del río Ebro, y los valles atlánticas. En la Val d'Aran se encuentra el nacimiento del Garona, que marcha hacia el noroeste y que desemboca finalmente en Burdeos (Francia). El río Escrita, el río de la Bonaigua y el Pamano drenan los valles del Pallars Sobirà y junto con el Flamicell que baja del lago Gento, en la Vall Fosca, alimentan la Noguera Pallaresa. En el extremo occidental, el Noguera Ribagorzana recibe las aguas del Noguera de Tor y el río de San Nicolás.

El Parque Nacional de Aigüestortes y Lago de San Mauricio es el área de los Pirineos con una densidad más importante de estanques. Hay más de 200, aunque sólo unos 150 son estanques propiamente dichos, y los otros son balsas temporales que pueden llegar a secarse a finales de verano.

El aspecto más destacado por los visitantes del Parque es su paisaje. Este paisaje espectacular está formado por una serie de elementos que se complementan, de una manera casi perfecta, para dar lugar a un armonioso conjunto de picos afilados y crestas vertiginosas, bosques frondosos y verdes prados, ríos de aguas claras y de estanques profundos.

La base del paisaje la forman las rocas, el relieve escarpado y las grandes paredes rocosas son la consecuencia de la erosión provocada por los glaciares que ocupaban estos valles, hace unos 50.000 años. La fusión de estas lenguas de hielo dejó al descubierto su trabajo lento de escultores del paisaje. El agua del deshielo llenó todos los agujeros, dibujando manchas azules sobre las rocas, y formó bonitas cascadas saltando los desniveles existentes entre el valle principal y los pequeños valles secundarias.

Poco a poco la vida invadió estos páramos rocosos: Primero los líquenes se instala sobre la superficie de las piedras, pintándolas de colores: amarillo, blanco, naranja ... Después musgos, hierbas, arbustos y árboles colonizaron estos valles añadiendo diferentes tonos de verde en la paleta cromática. Los animales, pequeños y grandes, no tardaron mucho en llegar, incluyendo al hombre que ya muy pronto dejó su huella:

Ya durante la época neolítica subía en verano en estas montañas para encontrar pasto para los primeros rebaños y utilizaba el fuego para quemar bosques para aumentar la superficie de los prados.

Durante siglos, el hombre ha explotado sistemáticamente los recursos naturales que las montañas le ofrecían: madera y piedras para la construcción, carbón vegetal para la industria, hierba para la ganadería, caza y pesca en los bosques y los lagos.

Pero las grandes dificultades para acceder a los recursos y para poder llevárselos río abajo, el clima riguroso y la falta de medios técnicos provocó que las comunidades que se instalaban alrededor de lo que hoy es el Parque Nacional fueran más bien pequeñas, pequeñas aldeas dispersados por el territorio que aprovechaban los pocos lugares más o menos planos. Así pues, la huella del hombre no pudo ser tan intensa como en otros lugares y esta zona se mantuvo esencialmente bien conservada.

A principios del siglo XX se rompió el secular aislamiento de la alta montaña y comenzó la explotación hidroeléctrica de los Pirineos para alimentar de energía a las industrias de las ciudades. Quizás esta ha sido la huella más fuerte que ha dejado la actividad humana en el interior del parque nacional aunque paradójicamente favorecer su declaración.

El siglo XX también ha significado el inicio del descubrimiento de los Pirineos por parte de los habitantes de las grandes ciudades. Primero a través de viajeros intrépidos ávidos de experiencias y poco a poco con un incipiente turismo, exclusivo de las clases sociales más acomodadas pero que, debido al desarrollo socioeconómico de la segunda mitad del siglo, se fue extendiendo cada vez más hacia las clases medias y trabajadoras.

La observación de la fauna nos puede parecer difícil. Aquí los animales se encuentran en su ambiente, y habrá que agudizar los sentidos para poder identificarlos. Sin embargo hay que saber que casi 200 especies de vertebrados viven dentro del parque.

Entre los mamíferos destaca el rebeco ( Rupicapra pyrenaica ), el jabalí ( Sus scrofa ), el armiño ( Mustela erminea ), la marmota (Marmota marmota ) y el corzo ( Capreolus capreolus ).

Las aves constituyen el grupo de vertebrados más numeroso de la fauna del Parque Nacional:
Así, en los bosques más inaccesibles habitan el pito negro ( Dryocopus martius ), el urogallo ( Tetrao urogallus ), el raro mochuelo boreal (Aegolius funereus ) y el piquituerto ( Loxia curvirostra ), entre muchos otros.
El buitre ( Gyps fulvus ), el águila real ( Aquila chrysaetos ) y el quebrantahuesos ( Gypaetus barbatus ) son fácilmente observables sobre las laderas y las crestas desprovistas de vegetación, y los prados alpinos se encuentran la perdiz blanca ( Lagopus muta ) , el acentor alpino ( Prunella collaris ), el gorrión alpino ( Montifringila nivalis ) y la chova amarillo ( Pyrrhocorax graculus ).

Entre los anfibios destaca por su rareza el tritón pirenaico ( Euproctus asper ).
La víbora ( Vipera aspis ) es una pequeña serpiente de mordedura venenosa pero que no ataca nunca si no se molestada. Conjuntamente con la culebra lisa europea ( Coronella austriaca ) constituye una representación del mundo de los reptiles en el Parque.

Finalmente, entre los peces veremos la trucha común ( Salmo trutta fario ), que encuentra su hábitat idóneo en las aguas limpias y frías de este lugar.

Comentarios

    Si quieres, puedes o esta ruta