Tiempo  5 horas

Coordenadas 3991

Fecha de subida 14 de diciembre de 2018

Fecha de realización noviembre 2018

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1.766 m
1.314 m
0
5,4
11
21,73 km

Vista 36 veces, descargada 1 veces

cerca de Torla, Aragón (España)

Desnivel acumulado positivo real: 570m.

Ruta clásica entre las clásicas en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, recorriendo el valle de Ordesa desde la Pradera hasta el salto de agua de la Cola de Caballo.

Salimos desde el aparcamiento de la Pradera de Ordesa, al cual sólo se puede acceder en vehículo fuera de temporada alta (en verano hay que coger un autobús en Torla).

Subimos por el camino que nos lleva por el margen orográfico derecho del río Arazas, el sendero por el que sube casi todo el mundo que va a ver la Cola de Caballo.

En primer termino avanzamos por un sendero muy ancho, que entre hayas nos va subiendo de forma muy suave mientras vamos entrando en calor. Continuamos avanzando entre el frondoso hayedo que no nos deja ver la luz del sol y nos obliga a tener que ir algo abrigados.

Al cabo de un rato vemos la bonita cascada de Aripas. Justo al lado de la misma, nos encontramos con la Fuente de Aripas, con un agua muy fresca.

Continuamos en ascenso y llegamos a una bifurcación en la que podemos seguir por el sendero normal o bajar para ir a los miradores de las cascadas de La Cueva y el Estrecho.
Por error, y por el rápido ritmo que seguíamos, nosotros nos pasamos de largo la primera y únicamente bajamos a la 2ª (una maravilla): más que una sola cascada, la cascada del Estrecho es una sucesión de saltos de agua completamente encajonados entre las dos paredes del barranco. Aquí es posible ir siguiendo un sendero que nos va llevando de mirador en mirador y que nos permite disfrutar de los juegos del agua con la roca.

Enseguida volvemos al sendero principal, que se va adentrando en el Bosque de las Hayas, un precioso y frondoso hayedo. Mientras avanzamos nos encontramos con el Refugio del Bosque de las Hayas, una pequeña caseta abierta para ser usada en caso de emergencia o tormenta.

Al poco rato dejamos atrás el hayedo mientras avanzamos bien protegidos por unas impresionantes paredes calizas. Tras las paredes, el estrecho se abre de golpe, haciendo que las aguas del rio se apacigüen un poco y pierdan parte de su bravura. Unos metros más adelante nos topamos con el Barranco Tabacor, que dispone de un puente que se puede usar en caso de crecida para vadearlo.

Mientras continuamos avanzando y disfrutando de las impresionantes vistas que nos ofrece el Valle de Ordesa, nos topamos con otra fuente. Pocos metros después de la fuente llegamos a uno de los grandes atractivos del valle, las indescriptibles Gradas de Soaso: se trata de una serie de pequeños saltos de agua en forma de escalones que crean unas bonitas gradas, alguna de ellas con pozas lo suficientemente profundas como para poderse bañar (aunque está terminantemente prohibido!).

Continuamos subiendo, ahora por un sendero algo más empinado, y seguimos disfrutando de las Gradas de Soaso mientras nos vamos adentrando más y más en el cañón.

Justo tras las Gradas, de golpe, el cañón se abre y se nos muestra el gran Monte Perdido en todo su esplendor: llegamos al circo de Soaso. En este punto el sendero está empedrado para proteger la vegetación y la zona de la erosión que provoca el paso de tantísima gente. Vamos avanzando por el fondo del valle, remontándolo, mientras atravesamos unos bonitos y verdes prados.

Tras cruzar un bonito puente de piedra y otro de metal, nos encontramos con el Abrigo de Soaso, otro refugio. A partir de aquí el sendero empedrado desaparece y volvemos a pisar tierra por un sendero muy marcado que discurre entre la pradera.

Seguimos avanzando mientras vamos realizando un suave giro a la izquierda, y de golpe, nos topamos con la impresionante Cola de Caballo: esta espectacular cascada desciende desde lo alto del Circo de Soaso y se abre en forma de abanico conforme va descendiendo, describiendo una forma que recuerda a la de la cola de un caballo.

Tras las fotos de rigor y de tomarnos un bocadillo gozando del increíble escenario, descendemos por el mismo camino por el que hemos subido. Pero un poco más adelante del desvío de la cascada del Estrecho, tomamos el camino de la izquierda: seguimos todavía recorriendo hayedo y cruzamos un bonito puente de piedra en el que encontramos una pequeña pero preciosa cascada: se trata de un punto muy "fotogénico". Seguimos descendiendo rápidamente por el bosque y en el tramo final del recorrido nos detenemos a tomar unas últimas fotografías en un mirador de las montañas del valle, así como en el último puente que ya nos lleva directamente hasta la Pradera.

Esta ruta es siempre muy bonita, pero en otoño, con los colores de los árboles cambiando y el agua cristalina resulta, especialmente si hay algo de nieve en las cimas, de una belleza sobrecogedora.

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