Tiempo  5 horas 53 minutos

Coordenadas 2529

Fecha de subida 19 de enero de 2019

Fecha de realización enero 2019

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726 m
349 m
0
5,0
10,0
19,92 km

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cerca de Cabrerizas, Andalucía (España)

Sorprendente recorrido por una zona eminentemente agrícola, (olivar casi de forma exclusiva), pero donde el abrupto relieve y sobretodo la prominencia de los tres cerros a los que ascendemos nos depararán numerosas sorpresas y unas inmensas panorámicas durante casi toda la ruta, eso sí, hoy algo estropeadas por las malas condiciones de visibilidad.

La ruta se desarrolla casi todo el tiempo por carril, por lo que la dificultad es escasa. Aún así, sus casi 20 kilómetros de distancia, más de 600 metros de desnivel acumulado y que parte del ascenso y descenso tanto de la Mesa de Jarabancil como del Cerro Mortero es campo a través, sorteando en algunas ocasiones trancos rocosos, hacen que el presente recorrido no sea ni mucho menos un paseo por el campo.

Comenzamos la ruta en la carretera JH-6082, (que une Vilches con Guadalén), cuando ésta se acerca a una de las colas del Embalse de Guadalén. Buscamos el camino denominado “Camino de Baeza a Vilches” que comienza bordeando dichas colas, el cual nos llevará a Vilches obviando todos los cruces y bifurcaciones con caminos de menor entidad.

Poco después de pasar por el Pilar de la Ventanilla, ya en Vilches, tomamos una calle a la derecha, (calle San Gregorio), que nos lleva a una plazoleta donde seguimos el carril que sale a la derecha. El carril comienza a ascender al Jarabancil, pero termina un kilómetro después en el cortijo de la Noguera, donde continúa el sendero del Regajo. Seguimos a hora por este sendero que asciende por la ladera meridional del Jarabancil. Llega un momento en que el sendero se va perdiendo entre olivas y decidimos ascender buscando un paso entre la pared pétrea que tenemos sobre nosotros y llegar a la plana superficie cimera de la Mesa de Jarabancil.

Aquí salimos a un carril que seguimos a la derecha. Pronto éste comienza a descender y nosotros lo dejamos ascendiendo campo a través hacia el Norte en busca del vértice geodésico del Jarabancil. Para descender decidimos seguir la cima del cerro hacia el Oeste, a veces por carril a veces entre olivas por un terreno cómodo y sensiblemente llano. Pronto el terreno empieza a complicarse, comenzamos a descender de forma decidida y aparecen zonas rocosas. Damos con una vereda que decidimos seguir y que se introduce en un espectacular pasillo entre rocas conocido como “Los Callejones”. Después la vereda se difumina pero seguimos descendiendo sin dificultad entre olivos hasta llegar de nuevo a la senda del Regajo.

Desandamos nuestros pasos desde aquí hasta Vilches y una vez allí ascendemos a las casas cueva y a la Ermita del Cerro del Castillo pasando antes por el Parque del Huevo y el cementerio. Aquí nuevamente disfrutamos de unas grandes panorámicas de los valles del Guadalén y del Guarrizas, de Vilches y muchas de las sierras Jiennenses que asoman sus cimas en el horizonte.

Descendemos a la Plaza Mayor y por la calle Linares primero y la calle Zahorí después llegamos al “Camino de la Atalaya”, por el que continuamos nuestro caminar. Poco después de pasar por el antiguo vertedero convertido hoy por la escuela taller en una especie de área recreativa y mirador, ascendemos campo a través entre olivas hacia el SW al cerro del Mortero, coronado por un vértice geodésico y una cruz. El ascenso solo reviste la dificultad de lo empinado del mismo, pero el descenso, que realizamos hacia el Sur fue algo más complicado, pues el terreno era más empinado y suelto aún y tuvimos que sortear varios pequeños trancos.

Poco antes de salir de nuevo al “Camino de la Atalaya” nos desviamos unos metros a visitar una pequeña cueva, que en parte parece haber sido agrandada por la mano del hombre, pues incluso en su interior hay labrada una quintana para sentarse. Una vez en el camino lo seguimos a la derecha para en breves metros llegar a la fuente pilar del Algarrobo.

Hay que tener cuidado para acceder a la fuente, pues el sendero que llega a la misma pasa por encima de una alto cortado que en parte se ha desprendido y queda un estrecho paso muy expuesto. Al lado izquierdo del cortado seguimos por la vieja senda del Algarrobo o de la Atalaya, (no se cual será su verdadero nombre), que en su día tuvo que ser espectacular, pues hasta tiene escalones labrados en la piedra, pero ahora se encuentra en un estado de deterioro lamentable. La senda sale en breves metros a un carril que seguimos a la izquierda.

Este carril termina en la carretera JH-6082, la cual seguimos a la izquierda durante casi dos kilómetros hasta llegar al punto donde estacionamos el vehículo.

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