Tiempo  3 horas 49 minutos

Coordenadas 706

Fecha de subida 12 de febrero de 2017

Fecha de realización febrero 2017

-
-
1.327 m
1.085 m
0
3,5
7,0
13,99 km

Vista 753 veces, descargada 27 veces

cerca de Navarredonda, Madrid (España)



Marcha realizada el sábado 11 de febrero de 2017
Aunque la previsión del tiempo para hoy sigue siendo mala, decidimos acercarnos hasta el pueblo de Navarredonda en pleno Valle del Lozoya, para ver que se puede hacer. Unos kilómetros antes de llegar, la nevada que se iniciaba en el pueblo de la Cabrera, en plena carretera de Burgos, va aumentando en intensidad hasta que al llegar al pueblo de Navarredonda el espesor del manto blanco acumulado supera los cinco dedos, y sin que parezca que la cosas vayan a calmarse.

Nuestra idea de subir a las pistas altas para disfrutar del blanco elemento se desvanece, cuando comprobamos que la visibilidad en todas las partes altas del valle es nula. Por todo ello, decidimos dar un simple paseo por el camino que une los pueblos de Navarredonda y Lozoya. Con rumbo suroeste, salimos desde la fuente del pueblo de Navarredonda, camino del portachuelo del mismo nombre. Hasta el mismo, tenemos un kilómetro y medio por delante, con tramos de marcada pendiente, que junto al espesor de la nieve acumulada en esta zona, hacen más divertido y exigente el ascenso. A la altura del portachuelo una cancela para los vehículos no autorizados y una senda que por la izquierda y nada más pasar dicha cancela, se dirige hacia la cuerda del pico de la Cruz de los Gallegos, que en su ladera sureste alberga un interesante sabinar, que en otras ocasiones hemos recorrido. Desde el portachuelo y ahora con el arroyo del Villar a nuestra izquierda, algo más de cinco kilómetros, casi siempre en continua bajada, hasta llegar al pueblo de Lozoya. Conforme bajamos, vemos como disminuye considerablemente el espesor de la nieve, así como de la nevada que ha ido remitiendo conforme bajábamos de cota. En Lozoya, a penas si queda nieve y la poca que queda va desapareciendo por culpa de la presencia aleatoria de una fina e intermitente lluvia que cada rato hace acto de presencia. La vuelta la hacemos por el mismo sitio, y tras no habernos cruzado en toda la mañana con ningún otro senderista por este tranquilo recorrido. Ni que decir tiene que se trata de una marcha apta para todos los públicos, y sobre todo para ser disfrutada con niños ávidos del blanco elemento.

Comentarios

    Si quieres, puedes o esta ruta