Tiempo  5 horas 4 minutos

Coordenadas 539

Fecha de subida 5 de mayo de 2019

Fecha de realización mayo 2019

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1.407 m
1.232 m
0
2,8
5,6
11,1 km

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cerca de Caserío Prado Negro, Andalucía (España)

En el centro de la provincia de Granada, y a escasos 20 kilómetros de la capital, se encuentra el Parque Natural Sierra de Huétor. Un conjunto de sierras de media altura, donde se alternan estrechos barrancos, arroyos, tajos y calares que forman un relieve complejo debido a la naturaleza caliza del terreno que determina la abundancia de formaciones kársticas. En ellas, el agua se filtra hasta las entrañas de la montaña originando galerías y cuevas donde se acumula, como ocurre en la conocida Cueva del Agua. Posteriormente, emanará en forma de manantiales como sucede en Fuente Grande. Dos de los ríos que recorren estos parajes son el Darro y el Fardes, donde en este último existe trucha común y se ha convertido en un lugar de reunión para los aficionados a la pesca deportiva. Uno de los principales atractivos de este parque natural es su facilidad de acceso, así como las numerosas pistas forestales que lo recorren, haciendo de él uno de los espacios naturales más visitados de la geografía granadina. Nosotros vamos a dar un paseo en el que el sonido del agua va a ser nuestro mas fiel acompañante además de estar envueltos de sombras y luz por gran tramo del recorrido.



https://waste.ideal.es/cascadasdepradonegro.htm

https://waste.ideal.es/acequiadelfardes.htm



LAS MIMBRES



A los pies de Sierra Harana y partiendo del área recreativa Fuente Los Potros, este sendero atraviesa distintos ambientes de vegetación mediterránea guiado por la acequia de Fardes. Al poco de comenzar, recorreremos Las Mimbres, topónimo que da indicios de la abundancia de agua en esta sierra, que nos acompañará, libre o canalizada en acequias, durante el recorrido, y que hace posible la existencia de esta planta, usada tradicionalmente por artesanos locales. Las vistas, cuando la vegetación se abre, nos sorprenderán hacia uno y otro lado, según recorramos el itinerario circular de este sendero. Y sobre los cielos, oteando sus cazaderos, rapaces de majestuosos vuelos; o pajarillos alegrando las sierras. Muy interesantes son, asimismo, la visión de las cumbres de Sierra Nevada desde del mirador del Tajo de los Halcones, por un lado, y los sauces o mimbreras que amarillentan en otoño el paraje de Las Chorreras.











FICHA DE LA RUTA:



Hora Inicio: 05/03/2019 08:06
Hora Fin: 05/03/2019 13:10
Distancia recorrida: 11,1km (05:04)
Tiempo en movimiento: 02:58
Velocidad media: 2,19 km/h
Vel. en Mov.: 3,72 km/h
Velocidad Máxima: 8,71 km/h
Altura Mínima: 1232 m
Altura Máxima: 1406 m
Velocidad Ascenso: 170,1 m/h
Velocidad Descenso: -144,9 m/h
Ganancia Altitud: 382 m
Pérdida Altitud: -396 m
Tiempo Ascenso: 02:14
Tiempo Descenso: 02:44





DESCRIPCION DE LA RUTA:




Hay que coger la A92 dirección Granada y coger la salida Las Mimbres-Prado Negro, que enlaza a la antigua carretera. Unos pocos kilómetros más adelante hay otro desvío a mano izquierda que se adentra en el bosque, indicando Prado Negro. Seguir esta carretera hasta el área recreativa de la Fuente de los Potros.
Allí se puede aparcar y seguir andando la carretera dirección a Prado Negro 1 km. Más o menos. Ya frente al área de Las Mimbres, veréis una pista forestal que baja a mano derecha. Es el punto de arranque de la ruta. La pista baja empinada junto a un arroyo, entre un paisaje de encinas. Los óxidos tiñen la tierra con tonos rojizos, ocres o violáceos, y la vista de las montañas acompaña durante la bajada.
Tras pasar el paraje conocido de la Umbria de los Alcaldes al llegar al fondo se abre una vaguada con una alameda; es el Arroyo de Prado Negro, que bajará más o menos caudaloso según la estación. Hay que estar atento al caudal de agua y si es muy numeroso se puede dar un pequeño rodeo. Hay que dejar la pista y comenzar a andar por sendero. Sigue el borde de la vaguada hasta una espesura de zarzas y retamas que hay que atravesar, buscando ascender. Para orientarnos podemos buscar las numerosas cuevas que se usan como abrigo de pastores, en la ladera de las montañas. Hay que subir y dirigirse a la derecha, buscando un poste de luz y un sendero que es más bien un camino de cabras.
Al subir llegaremos a una llanura desde la que tenemos unas vistas preciosas del valle del arroyo y las montañas que lo rodean. Además hay ejemplares muy antiguos de árboles en el borde derecho, uno de ellos hueco. A nuestro frente se abre un gran prado dominado por las ruinas del Cortijo Despeñadero y si seguimos avanzando llegaremos a un puentecillo en el que está el Pilar de Manuel el curandero, un personaje muy popular muerto hace unas décadas que vivía en una choza del mismo parque, en el paraje del Molinillo. Tenía mucha fama de sanador, y sus devotos pagaron este pilar en su memoria.





Esta parte le añade emoción a la ruta. Tenéis que buscar el morro de la pared que se levanta a la izquierda del pilar, donde encontraréis otro sendero que marcha por el filo de la montaña.
Las vistas merecen la pena, pero no hay que despistarse pues es un paso estrecho. Su nombre indica bien el paraje, y el ruido del agua cayendo indica la existencia de saltos de agua a los que no se puede acceder, como no fuera haciendo rápel desde el cauce del arroyo.
Pasado el tajo, el sendero continúa entre encinas hasta llegar a una puentezuela donde se juntan los caudales del arroyo y de la Fuente Grande. Si venís en época de lluvias, aquí encontraréis unas chorreras que se forman cuando la Fuente grande rebosa.
Tras cruzar el puentecillo, hay que tomar el sendero que baja hacia la izquierda.En el camino encontraréis un prado que suele estar húmedo hasta en verano, con pequeñas oquedades en las paredes de roca. Hay varias especies botánicas valiosas; es un sitio ideal para comer y vuelvo a insistir en que debemos ser responsables. Dejadlo todo limpio, las plantas sin cortar… Pasado el prado, escuchad el ruido del agua y guiaos por él, para encontrar el primer salto.
Se trata del más alto de los dos que se puede acceder, y hay que tener cuidado y bajar ayudándose de las manos. La humedad y los líquenes hacen que la roca sea muy resbaladiza.
La cascada debe tener unos 10 metros, y la abundancia de agua depende de las lluvias, aunque nunca llega a estar seca.Refrescarse justo bajo el salto de agua, como en cualquier cascada, es peligroso. El cauce arrastra piedras, ramas, etc. y podríais ser golpeados con fuerza. Volviendo al sendero y siguiendo bajando, sorteando una parte frondosa de ramas, se llega a un pequeño llano donde el ruido es muy fuerte. Se trata del segundo salto o cascada, más plano y mucho menos alto que el anterior, pero en un entorno precioso.
Ahora ya sólo queda volver, siguiendo el sendero cuesta arriba deshaciendo lo andado. Llegaréis al poblado de Prado Negro, donde se encuentra el conocido Mesón el Jabalí. Una opción para cervezas, comer o tomar café también se puede dar el caso de que un noble viejo y colosal mastín os quiera acompañar, este fue nuestro caso
y según algunas personas del lugar es algo que hace habitualmente.






Habiendo cruzado la pequeña aldea de Prado Negro a nuestra derecha nos saldrá un camino que se sitúa paralelo al Barranco de Fuente Grande y que nos conducirá hasta este afloramiento de agua. Ya llegados a Fuente Grande, donde hace más de un milenio, los pobladores árabes de al-Andalus construyeron la acequia del Fardes, que recorre la sierra de Huétor para llegar a la Vega norte de Granada, veremos que se trata de una alberca de aguas cristalinas, en la que se aprecia como surge desde el subsuelo y genera ondas sobre al superficie, es el punto donde se encuentra la captación de la acequia del Fardes, pero también recibe parte de su caudal del arroyo que baja desde el interior e la sierra, bajo los tajos del Jinestral, el pico de la Cruz, y Majalijar, y el estrecho valle donde se ubica el cortijo del Collado del Agua, con nombre alusivo a la gran cantidad de manantiales que se encuentran en su entorno. Desde aquí iniciamos, tras haber cruzado a la otra vertiente del barranco y haber tomado rumbo SO, un largo y bonito paseo siguiendo la Acequia del Fardes.




La Acequia del Fardes es un centenario canal nazarí. Sí, un canal que discurre sobre un lecho de piedra con siete siglos de existencia. Los árabes lo idearon para desviar agua del río Fardes (que nace en Sierra Arana) y llevarla hasta la vega norte de Granada.
Este canal aporta la humedad suficiente para mantener uno de los pocos bosques originales de encinas, quejigos, robles, sauces y mimbreras de la Sierra de Huétor. El agua, limpia y clara, camina rápido en su canal y nosotros caminamos a su vera, por la senda paralela al canal. Amparados por este bosque que mantiene una explosión de verdor por ser primavera y ayudado por las pasadas lluvias. Es una gozada caminar por esta senda.
Los rayos del sol se filtran entre los árboles creando reflejos mágicos, aportando un halo de misterio y encanto que, probablemente, diera lugar a las leyendas que sobre la acequia circulan y relacionadas con aquellos antiguos acequieros árabes que cuidaban el canal. Pero no es solo esto lo que contemplamos. Esta humedad propicia también la aparición de abundante y variada vegetación de porte bajo, rascaviejas, agracejos, torviscos…. Y tantas otras cuyos nombres ni conocemos. Y muchas de ellas presentan su floración que recién comienza a aparecer. Por supuesto nos encontramos algunas peonías que nos regalan su espléndida flor rosada que destaca entre el abundante verde. Y si todo ello no fuera suficiente, hay que añadir que de vez en cuando la vegetación se abre y nos deja ver el cuadro incomparable de las montañas de la Sierra de Huetor. Habremos dejado atrás el Tajo de las Garduñas que vemos imponente a nuestras espaldas, las Mimbres también nos sorprenden por sus galerías de encinares tan espesas y entre sombras y luces cruzamos el Barranco de Majalijar .




Un poco mas adelante por una vereda a nuestra izquierda le decimos hasta otra a la acequia y tras pasar una fuente en una intersección dejando atrás la acequia del Fardes descendemos atravesando un pequeño barranco, momento que aprovecharemos para descansar y observar la inmensidad del paisaje que estaba sobre nuestras cabezas pero que la vegetación no nos dejaba ver. Se trata de la Cuerda de la Gallega, una impresionante mole caliza también conocida como los altos de Majalíjar. Por frondosos pinares descenderemos hasta llegar al antiguo emplazamiento de las ruinas del cortijo de las Chorreras. Desde aquí el sendero regresa hasta el área recreativa de la Fuente de los Potros, atravesando un mosaico de prados y pinares de repoblación, en los que destacan los pinos laricio y resinero, como especies mayoritarias, y algunos pinos silvestres y cedros del Atlas. Este último tramo de la ruta está repleto de arroyos, que cruzaremos por pasarelas y puentes de madera. También vamos a observar unas secuoyas gigantes de la zona que aun están en crecimiento, pero que ya sorprenden. Y así llegaremos, antes de completar el sentido circular del sendero, al área recreativa, lugar idóneo para planificar, en una de sus mesas, qué sendero realizaremos próximamente.
Desde este punto se observara toda la cuerda de la Gallega.

Comentarios

    Si quieres, puedes o esta ruta