Tiempo en movimiento  6 horas 50 minutos

Tiempo  8 horas 56 minutos

Coordenadas 3381

Fecha de subida 12 de mayo de 2019

Fecha de realización mayo 2019

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1.893 m
844 m
0
4,7
9,3
18,64 km

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cerca de Tolox, Andalucía (España)

Estamos hablando de una ruta realmente espectacular a la que hay que calificar como difícil. Esa dificultad ya estaría justificada por su longitud y desnivel pero, además, aquí se juntan unos senderos que, cuando existen, son especialmente complicados (y en este día también un calor de justicia). Como hago normalmente me voy a centrar más en la dificultades de la ruta que en la descripción de sus paisajes, ya que de eso se encargan las fotos anexas, aunque en esta ocasión hay menos de las habituales por los motivos que explico más adelante.

La ruta la iniciamos en el Carril de las Golondrinas, cerca de la Fuente de la Rábita; nuestra intención era hacerlo en el Puerto de los Sauces, pero Google Maps nos llevó hasta esa localización y ahí decidimos dejar el coche. Como "castigo" comenzamos la ruta con una cuesta pronunciada de medio kilómetro que hubo que hacer y deshacer campo a través.

Desde ese punto hasta el Puerto Corona la ruta discurre por un amplio y cómodo carril que pasa por el Puerto de Peñas Blancas y bordea el Cerro Corona por su cara Norte e invita a disfrutar de las vistas privilegiadas a los Tajos de la Caina y Añicle y a la Cañada de las Carnicerías.

Pero después ya entramos en un sendero por el que vamos a negociar los pasos por las Cañadas de Corona y Salaillo y bordear las faldas del Cerro de los Valientes y del Picacho de Fatalandar. Todo ello se hace por un sendero que progresivamente se va desdibujando y complicando. El camino es absolutamente espectacular; este tramo que va desde el Puerto Corona hasta la Cañada de Froncaire es, en mi opinión, de los más prodigiosos que nos ofrece la Sierra de las Nieves. El problema es que la concentración necesaria para transitar por él con un mínimo de seguridad, hace que no puedas disfrutar de su grandiosidad más que las contadas veces en que levantas la vista y entonces, lo que ves hace que te detengas a disfrutar del abrupto paisaje.

En este tramo encontramos tres zonas en las que hay cadenas ancladas a la pared para facilitar el paso, la segunda de las cuales se puede evitar tal y como hicimos nosotros. Esas tres zonas no son especialmente complicadas; en mi opinión el tramo más difícil es el que va desde que cruzamos el Barranco de la Cañada del Salaillo (dónde está la segunda cadena que nosotros evitamos) hasta el Paraje de los Tres Tejos, ya que es una cuesta con bastante desnivel que se hace sobre piedra suelta y hay que pisar con mucho cuidado para no resbalar. Y el tramo más vertiginoso es el de la Colaílla del Tejo, paso estrecho y con fuerte caída, donde realmente se agradece la ayuda de la cadena anclada en la pared.

Para entrar en la Cañada de Froncaire hay dos opciones, la primera es seguir el desdibujado sendero que nos llevaría a cruzar la Cañada hasta encontrar unas cuartas cadenas, para desde ahí volver a cruzarla más arriba en sentido inverso. En nuestro caso, seguimos campo a través hasta encontrar el sendero al Pilar de Tolox sin necesidad de cambiar de ladera en la Cañada.

Desde el Pilar de Tolox realizamos la tradicional subida al Pico Torrecilla para disfrutar de sus excepcionales vistas, que abarcan todo el Oeste de Málaga y varias de las provincias colindantes. Desde la cima nos dirigimos cresteando hasta el Cerro de los Valientes; este es un tramo sencillo, aunque hay que tener la precaución de, en el momento en que se pasa a caminar por la ladera izquierda en el sentido de la marcha, descender progresivamente hasta encontrar el sendero que sube desde el Pilar de Tolox. Si no lo haces así, como fue mi caso, hay que hacer unas destrepadas poniendo el culo en el suelo.

Y en este punto comienza lo más complicado de la ruta, que es el empinado descenso por la Cañada del Salaillo hasta la falda que baja del Cerro de los Valientes, en el que no existe ni sendero, ni trocha, ni nada que se le parezca; simplemente hay que bajar con extremo cuidado por lajas de roca y piedra suelta (desde luego no recomiendo esa ruta mojada). Posteriormente, hasta el Puerto de los Oreganeros y desde este hasta el Puerto Corona, se dibuja un tímido sendero que o bien nosotros perdimos más veces que encontramos o también es inexistente en la mayoría de los tramos.

Comentarios

    Si quieres, puedes o esta ruta