Tiempo  8 horas 7 minutos

Coordenadas 1970

Fecha de subida 19 de noviembre de 2016

Fecha de realización noviembre 2016

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2.061 m
1.393 m
0
5,3
11
21,18 km

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cerca de Porcuna, Andalucía (España)

Ruta circular muy atractiva, especialmente si se realiza a final de octubre o principios de noviembre, cuando los arces están en su esplendor otoñal. Nosotros la realizamos ya muy avanzado noviembre por lo que los pillamos bastante pasados, pero en cualquier caso la ruta es preciosa.
La ruta se puede hacer lineal si se dispone de dos coches y así neutralizar la parte quizá menos atractiva entre el Puerto del Pinar y la carretera
que da acceso a la espectacular Rambla de los Vaquerizos.
El recorrido lo puedo dividir en dos mitades muy diferenciadas en cuanto a dificultad (más bien debería decir comodidad, porque dificultad no hay realmente ninguna). Toda la primera parte transitamos por cómodos caminos o sendas hasta cruzar la carretera que baja a Santiago y tras pasar una abundante fuente en un cruce de caminos y seguir por una marcadísima pista nos desviamos de ésta por una pista muy menor que luego fue desapareciendo y que nos introdujo en el frondoso y precioso barranco de Tovilla. A partir de aquí la ruta, sin ser complicada, deja de ser tan cómoda pues, en el mejor de los casos, sigues trazas del ganado que pulula y te vas encontrando vallas (precisamente para que no se escapen las ovejas) por doquier. En algunos casos optamos por dar un buen rodeo para evitarlas (lo que intentamos hacer subiendo por el Morro del Aserrador, por cierto, sin mucho éxito, pues al final nos tocó saltar la valla) y en el resto nos tocó hacer salto de valla (no llevan pinchos, ni son muy altas, así que es fácil con un poquito de cuidado y sin destrozarlas para que sigan cumpliendo su función de que no se escape el ganado).
Corto tramo en el que caminamos por la carretera. Podríamos haber seguido por el barranco por el que íbamos pero había un tramo que consideré bastante incómodo hacerlo así.
Aceral en la ladera izquierda en el sentido de la marcha. En general toda la ruta está bien flanqueada por arces, pero aquí lo que hay es un verdadero y espectacular bosque.
Monolito
Dejo pista a izquierda y sigo por pistilla que llega a un punto en el que desaprece. Entonces hay que seguir una traza menor que empalma con otra que claramente sigue el trayecto de unos tubos que nos internan en el frondoso barranco de la Tobilla (en los mapas lo he visto escrito con b y con v, aunque toba es con b, así que tobilla debe ser igual) y así llegamos a una funtecilla donde giramos totalmente a derecha para, tras cruzar el cauce del arroyuelo que baja por el valle, subir por la ladera (a veces con bastante pendiente) siguiendo una traza mayor de ganado (marcado con alguna baliza) y llegar así al Mirador del Aserrador.
Traza de tubo que nos interna en el Bco de la Tovilla
Está petado de arces. Es precioso.
Desde este punto tienes unas vistas preciosas de la Guillimona (nuestro objetivo), un solitario y precioso tejo sobre el que nos encontramos, buenas manchas básicamente de arces y enfrente en la ladera hay un hermoso pino también digno de destacar.
Está en la cuerda del Aserrador. A partir de aquí nuestra amiga la valla nos acompañará hasta que lleguemos al coche (la tendremos que saltar en repetidas ocasiones) y ya caminaremos en el mejor de los casos por trazas de ganado, así que se acabó la comodidad.
Pino grande
Está al otro lado de la valla.
La valla nos cierra el paso para llegar al collado. Decido girar a la izquierda para intentar encontrar un paso libre pero hacemos el tonto porque al final acabamos teniendo que saltar igualmente la valla y hemos dado un rodeo absurdo aparte de la altura que hemos perdido.
Nos facilita mucho la subida a la Guillimona.
Vertice, tras paso valla con puertecilla para facilitarlo. Un detalle!
Los he numerado porque están uno al lado del otro.
Este pino, aparte de grande tiene una forma realmente bonita.
Éste es inmenso. En general toda la zona tiene buenos ejemplares, pero éste se sale ya de madre! En las fotos no se puede apreciar, hay que verlo.
Es una tracilla de ganado, no hay más.
La valla nos acompaña hasta el final, es increible. Hasta la llegada al coche tenemos que dar un rodeo por la puta valla. No se van a escapar las ovejicas, no!

Comentarios

    Si quieres, puedes o esta ruta