Tiempo  7 horas 31 minutos

Coordenadas 3247

Fecha de subida 28 de abril de 2018

Fecha de realización abril 2018

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1.481 m
1.130 m
0
4,7
9,4
18,82 km

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cerca de Bardazoso, Andalucía (España)

Impresionante ruta que recorre uno de los lugares más agrestes y salvajes de éste Parque Natutal, la cabecera del arroyo del Membrillo o Zarzalar y que presiden cerros emblemáticos de la Sierra de las Villas como Peña Corva y la Morra de los Cerezos (Pedro Miguel en casi todos los mapas, aunque realmente ese topónimo corresponde al mal llamado Blanquillo y es que ese nombre tiene su historia, pues un hombre llamado así, murió de hipotermia junto a un laricio a escasos metros de la cumbre señera Villana. Blanquillo como tal, no existe, sino las Blanquillas Altas y Baja, debido al color claro de la caliza en esta zona. Precisamente en esta ruta pasamos por la Baja).

Al embudo que recoge las aguas de toda esta cabecera lo denominan el Recó de Peña Corva y a los profundos barrancos, casi canutos que ondulan la pared de ese embudo, Canalones. Pues a pesar de lo inhóspito del paraje y como ocurre con todos los de estas Sierras, estaba salpicado de cortijos, tinadas , casas forestales, huertos y bancales, y donde hubo gentes, hubo senderos, buenos senderos. Y hablo en pasado porque este recorrido es un buen ejemplo de lo que el olvido, la naturaleza y la ayuda de las repoblaciones forestales ha hecho con las viejas vías de comunicación serranas.

La ruta la califico por ello mismo de difícil, pues esas viejas sendas están en gran medida perdidas, invadidas de vegetación, donde es fácil despistarse y en este terreno despistarse es meterse en camisa de once varas, pues espolones rocosos, volaeros y profundos barrancos profusamente tapizados de zarzas abundan por doquier. Especialmente dificultoso es el descenso desde el Collado de la Blanquilla Baja hasta las ruinas del cortijo del "Castellón" en Poyo Sequillo (Según los mapas), por lo empinado del mismo y por la densa vegetación que hay que a travesar campo a través, pues de vez en cuando se evidencia una vereda, pero que tan pronto aparece como más pronto aún desaparece.

Pero eso mismo es también el gran encanto de este tipo de recorridos, el sentir que estás en plena naturaleza, salvaje, agreste e inhóspita.

El contrapunto lo encontramos una vez que llegamos a los llanos de Jabalcaballo, pues caminaremos varios kilómetros por pista terriza y senderos más dóciles de andar hasta llegar al Área Recreativa de Gil Cobo, inicio y punto final de esta ruta.

Agradecemos a Francisco Berzosa su track e indicaciones para poder realizar esta ruta.

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