Tiempo  5 horas 32 minutos

Coordenadas 1777

Fecha de subida 26 de mayo de 2019

Fecha de realización mayo 2019

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1.827 m
1.099 m
0
5,0
10
20,05 km

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cerca de Garganta de los Montes, Madrid (España)

Había pasado muchas veces por el desvío hacia Garganta de los Montes, pero nunca había ido al pueblo. Está situado en un valle rodeado por una serie de cerros que forman una herradura. Hoy voy a recorrer el cordal, pasando por Cabeza del Cuadrón, el Regajo (Peñas Negras), el Mondalindo y Peña Gorda.

Hay un amplio aparcamiento público donde se puede estacionar sin problemas. Desde allí me dirijo directamente hacia Cabeza del Cuadrón, que está a un tiro de piedra del pueblo. De hecho, como de costumbre, hay varias casas que suben por la ladera del cerro, siguiendo una espantosa costumbre muy habitual en los pueblos de la Sierra de Guadarrama. Por eso, la primera parte del ascenso la hago por asfalto.

Garganta de los Montes es bonito, más grande de lo que pensaba, y parece bien cuidado y conservado.

Salgo del asfalto por una abertura habilitada en una valla, de donde parten unas huellas de neumáticos que forman un sendero que llega hasta la cima. No se tarda mucho en llegar arriba. Para lo que viene después, es un calentamiento útil.

Las vistas son una gozada desde toda la ruta. Es un balcón estupendo para ver Guadarrama por el norte, y la sierra de la Cabrera por el este.

Bajo del Cuadrón por el sendero, que más tarde se mete en el PR-48. Lo sigo un rato, pero me salgo para subir una loma sin nombre previa a la subida al Regajo. No es necesario subir porque el PR la rodea, y lo retomo tras bajar de la loma. Eso sí, la subida permite disfrutar de los piornos en flor y es una pasada, y no es muy dura. La zona del Mondalindo está cubierta de flores, es una maravilla. En mayo, claro; en otra época del año serán simples arbustos sosos.

Después de un rato por el PR, decido abandonarlo, y para variar, meto la pata. Me encuentro de frente con una valla con una puerta (sin candado, se puede pasar), y a mano izquierda, antes de la puerta, sale un camino bastante obvio. Además, se ve que en la parte alta del monte hay un cortafuegos, y me da la sensación de que está a la izquierda de la valla. Así que me parece mejor no seguir por el PR y no cruzo la puerta. En vez de eso, tiro por el camino de la izquierda. Esto es un error. Es mejor seguir por el PR.

Yendo por la izquierda, me meto enseguida por una zona de vegetación casi impracticable. Mucho árbol, mucho arbusto, y bastantes zarzas. Se avanza muy mal. Cuando consigo encontrar un paso por los árboles, me doy de bruces con la valla que debería haber cruzado, y al otro lado veo un camino hermosísimo. Me doy cuenta de mi error, este lado es un infierno, pero ya no me apetece nada bajar, así que sigo para arriba a la izquierda de la valla. Después de la zona de árboles hay una parte rocosa, más fácil de subir, pero peor que el camino por donde tendría que haber ido.

Sube que te sube sigo avanzando. La subida es dura, es muy empinada. Yendo por la parte buena sería también muy dura, pero por aquí además es incómoda. Llego al cortafuegos que se veía desde abajo y que creía que estaba a la izquierda de la valla, pero claro, está a la derecha. Llevo un buen rato intentando encontrar un sitio por donde cruzar la valla, pero no hay ninguno. Malditas vallas de perfecta construcción.

Afortunadamente me encuentro con unos chavales que bajan por la ladera, y les pido ayuda para cruzar. Me levantan la valla lo suficiente como para que pueda arrastrarme por debajo cual gusano, y cubierto de polvo sigo por el lado bueno.

La última parte llanea algo más y puedo recuperarme. Por cualquier lado, la cuesta de subida es demoledora. Menos mal que corre un poco el aire.

Desde Peñas Negras se ve la Cabrera como si estuviese a un paso. Espectacular.

Y lo mejor es que desde aquí ya no se sufre casi nada. El Mondalindo tiene una subida suave como la seda, y luego ya es todo para abajo. Bestiales los piornos por toda la ladera.

Bajando el Mondalindo no encuentro sendero, pero yendo por la izquierda de la valla que sale de la cumbre se va muy bien. Siempre hay pasos claros.

Al lado de la Peña Ahorcada (que es un montón de piedras) hay una puerta cerrada con un cordel. Se cruza y el resto del camino se hace por un sendero a medio cubrir. Queda un último esfuerzo para subir la Peña Gorda, y lo que queda ya es por pista.

Muy chula la ruta, muy buenas vistas, y con los piornos en flor es tremenda. Un poco (bastante) dura la subida al Regajo, pero así son las montañas. Se podría hacer del revés para que la subida fuera por el lado del Mondalindo. Es más sostenida, así que puede ser buena idea.
Cabeza del Cuadrón

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