Tiempo  5 horas 8 minutos

Coordenadas 1093

Fecha de subida 17 de diciembre de 2019

Fecha de realización diciembre 2019

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1.066 m
867 m
0
3,9
7,9
15,74 km

Vista 149 veces, descargada 2 veces

cerca de Robledo de Chavela, Madrid (España)


Marcha realizada el sábado 14 de diciembre de 2019
Aunque hoy tendríamos que hablar más que de una descripción o reseña, como las que solemos hacer, de una crónica de sucesos que iremos aclarando, pero ya que por fin parece que mejora algo el tiempo, es por lo que nos hemos acercado hasta una zona de la Sierra Oeste a la que hacía tiempo que no veníamos. La verdad es que no hemos tenido demasiadas buenas experiencias en esta parte de la sierra, en la que cada vez nos hemos ido encontrando “más puertas en el campo”, si se permite una expresión que al menos aquí hace bastante justicia. Y prueba de ello, es que una vez más no pudimos hacer la circular que pretendíamos, y que saliendo de la estación de tren de Robledo de Chavela tenía que dirigirse hasta el San Benito, salvando las vías del tren y pasando por el cerro de Valdemadero, para una vez en el San Benito bajar hasta la Paradilla, y así volver por el mismo sitio que lo hizo JUAN DESNIVEL en una de sus rutas. En esta ocasión, no sólo la ruta no es circular, sino que hay algúnos tramos con idas y vueltas que no hemos querido limpiar/borrar para que la gente sepa a qué atenerse en zonas tan acotadas como ocurre aquí.

La primera ida y vuelta la tenemos que hacer nada más empezar, pues tras aparcar en un pequeño aparcamiento que hay pegado a las vías del tren, salimos salvando el talud y trepando por una zona ajardinada que rápidamente sale hasta las vías y estación de Robledo de Chavela. Como justo por el otro lado de las vías vemos continuidad por una amplia senda que sube y gira a la izquierda, decidimos continuar por ahí, hasta que a los doscientos cincuenta metros nos encontramos la típica cerca metálica, con avisos de prohibido el paso y con letreros de vigilancia por cámaras. No nos damos por vencidos y volvemos a las vías, para recorrerlas durante medio kilómetro, lo más cerca del límite de la citada finca, hasta convencernos del descomunal tamaño que tiene este terreno. No nos queda otra que acabar desistiendo en cuanto a hacer el camino de ida por esta loma, para retomar la ida por el camino que tendría que haber sido de vuelta. Y para ello cogemos la calle Miguel de Cervantes, de bajada, y así poder conectar con la calle de la Presa. Como aún no hemos desistido de la posibilidad de continuar por el otro lado de las vías, aún cogeremos una senda que nos sube hasta el depósito de agua del pueblo. Es aquí donde nos volvemos a convencer que si el paso de las vías se ha complicado todavía más, la cerca y muro del otro lado hace totalmente inviable ningún tipo de continuidad. Desistimos definitivamente y ahora de bajada vamos bordeando las últimas casas de esta barriada de Robledo, hasta acabar saliendo a una senda de tierra, que en poco más de trescientos metros nos saca hasta las ruinas de una especie de antigua almenara.

Aunque la senda continúa por la izquierda de dichas ruinas, no se debe seguir por ahí, sino por un senderito que por la derecha de las ruinas y en poco más de cincuenta metros, salva un corto tramo de fuerte bajada para conectar rápidamente con la senda que se dirige hacia la Peña de la Mocha. A los seiscientos y pico metros de recorrer dicha senda, se llega a un cruce por el que unas pocas horas después subiremos de regreso desde el curso del río Cofio. Otros seiscientos y pico metros más adelante de continuar por la misma senda y tras haber pasado por una finca de estabulación de ganado abandonada, dejamos a nuestra izquierda otro cruce que de vuelta usaremos para subir hasta el cerro del Vedado del General. Desde aquí, un tramo de subida que no llega al medio kilómetro, y que además de acercarnos hasta las vías del tren, también nos ha situado en la base de La Corbera.

Tenemos al río Cofio a nuestra izquierda y en el fondo del barranco que ha esculpido, mientras que por la derecha y a poco menos de cien metros podemos ver el talud sobre el que se encuentran las vías del tren que se dirige a Avila. Desde el anterior mirador recorremos un kilómetro más sin dejar la misma senda, para acabar llegando hasta un resalte del terreno que salva las vías por arriba, y que rápidamente nos vuelve a enfrentar a otra valla y cerca metálica en la que de nuevo se avisa de la prohibición del paso y de la videovigilancia. Menos mal que un estrecho sendero continúa justo pegado a la valla y con el fuerte talud de caida a las vías del tren a nuestra izquierda. Cuál no será nuestra sorpresa, cuando llevamos poco más de doscientos metros por dicho senderito, con la cerca metálica todo el tiempo a nuestra derecha y ahora con un muro de piedra en seco a nuestra izquierda, que cuando estamos a la altura de Lanchas Lisas vemos como un enorme mastín y un pastor alemán vienen a toda pastilla hacia nosotros, pero por la parte de fuera de la cerca metálica. Ni que decir tiene, que así como en otras ocasiones nos hemos encontrado perros y hemos resuelto la situación de otra forma, en ésta la intuición nos dice que demos media vuelta y evitemos un encuentro que no pinta nada bien. Desandamos el poco más de un kilómetro que hemos hecho hasta aquí, desde el último cruce, para una vez llegamos a él, coger por la derecha una senda que nos sube hasta el cerro del Vedado del General. El nombre de este cerro nos parece de lo más peculiar, y sólo cuando llegamos a su parte alta es cuando comprendemos el papel que debió jugar en la guerra civil, y es que las trincheras y las ruinas de distintas posiciones militares así lo atestiguan.

Una vez que aprovechamos el paso por dicho cerro, para recuperar las fuerzas y disfrutar de las vistas sobre el impresionante meandro que forma el río Cofio, continuamos por la misma senda del inicio de la subida para rodear todo el cerro, ahora por su ladera norte y oeste y así llegar hasta una bifurcación. Como seguimos dedicando el día a la exploración y la aventura en una zona en la que todo puede pasar, antes de bajar hasta el curso del río, decidimos seguir en dicha bifurcación manteniendo la cota y rodeando el mismo cerro, para ver si desde esta parte alta se puede contemplar el supuesto embalse de Robledo de Chavela, que al menos a la ida no vimos, ni por asomo. Pues bien, una vez llegamos hasta un punto desde el que se debería divisar seguimos sin verlo, y de ahí que regresemos sobre nuestros pasos, para llegar hasta la citada bifurcación y desde ahí cubrir los ciento ochenta metros que nos lleva el bajar hasta el mismo curso del río, ya en pleno meandro. Aunque desde arriba y según bajábamos se veía, como no, una cerca metálica más, también veíamos que la cerca finalizaba y tenía un buen tramo caído, justo donde acaba el sendero por el que hemos bajado.

Una vez estamos al lado del curso de un río que no viene mal servido del líquido elemento, continuaremos por el mismo durante el próximo kilómetro, en el que dibujamos un amplio meandro hasta llegar a una bifurcación que por la izquierda nos saca del curso para conectar con el camino que usamos por la mañana para la ida.

Antes de conectar con dicha senda de regreso, y nada más salir del curso del río, nos hemos encontrado una cerca metálica más y una puerta que se puede salvar si se manipula una especie de tornillo/tuerca que a mitad de altura se encuentra en el cerco derecho y que simplemente hay que deslizar sobre dicho cerco para liberar la rejila de acceso. Siempre nos ha irritado la cantidad de cercas, zarzos, vallas y todo tipo de límites y fronteras que en muchos sitios nos encontramos, pero que especialmente aquí son exasperantes; y asi a ello se le unen otras sorpresitas como son los perros sueltos y alguna que otra cacería que alguna vez nos hemos encontrado por la zona; al final y aunque es triste decirlo un rincón como es éste se acaba desmereciendo, y eso a pesar de que la orografía es bonita pero la presión y el uso que se le ha dado ha dejado una profunda huella. Trescientos y pico metros, una vez que pasamos la última cerca con puerta, volvemos a conectar con la pista que ya conocemos y que rápidamente nos vuelve a sacar a las ruinas y a las últimas casas del barrio del río Cofio y de la Estación.
Intersección

b. cruce junto a las vías del tren

Intersección

c. inicio de salida de la urbanización

Intersección

e. cruce con la circular de ida y vuelta

Intersección

f. cruce al cerro del Vedado del General

Intersección

i. senda de subida al cerro del Vedado del General

Ruinas

d. ruinas

cima

k. parte alta del cerro del Vedado del General

Río

n. junto al margen del río Cofio

foto

g. mirador vídeo en la base de La Corbera

foto

j. mirador desde el cerro del Vedado del General

parquing

a. aparcamiento junto a estación FC

Riesgo

h. paso aéreo sobre las vías del tren

Puerta

m. paso de la valla junto al Cofio

Waypoint

ñ. última cerca metálica con puerta nada más dejar el río Cofio

Ruinas

l. restos y posiciones militares de la GCE

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