Tiempo  9 horas 32 minutos

Coordenadas 1718

Fecha de subida 10 de agosto de 2018

Fecha de realización agosto 2018

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1.304 m
919 m
0
5,2
10
20,91 km

Vista 266 veces, descargada 19 veces

cerca de Valdecabras, Castilla-La Mancha (España)

Tiempo en movimiento: 7 h 16'.

Grosso modo aquí seguí los pasos de una ruta ya publicada con anterioridad por el usuario cuencamagica.com. Agradecerle mucho el hecho ya que, bajo mi punto de vista, es de las mejores de la Serranía de Cuenca.

Aparcamos nuestro vehículo en un apartado de la carretera que une Valdecabras con la Ciudad Encantada.

Ya a pie transitamos un poco por el asfalto para desviarnos por una difusa vereda que nos lleva a la primera cornisa, donde nos acercamos a los tajos a discreción.

Ahora he de emitir un consejo: Los verdaderos protagonistas del paseo son los megalitos naturales que van apareciendo en nuestro caminar. Cuando yo iba de regreso por la segunda cornisa divisé uno con un espectacular vano en la primera que no percibí en su debido momento. Para verlo debéis hacer lo siguiente: Una vez en la primera cornisa, ésta hace un primer giro brusco hacia el este. Ahí me separé de ella unos metros y ahí está el megalito. Tenéis que pegaros a la cornisa para hallarlo.

Continuamos, pues, de esa guisa hasta que aparece un carril que nos acerca a una senda que va a discurrir cercana a un arroyo. Si hace calor os podéis bañar en la pequeña poza que señalé. Recomiendo no realizar el itinerario tras lluvias copiosas, y es que la senda cruza el arroyo en alguna ocasión y discurre durante un pequeño tramo por el mismo cauce, que yo hallé seco. Éste es un arroyo intermitente, pero puede llegar a ser impracticable en las circunstancias citadas.

Pasamos junto a unos apriscos y aparece un carril ascendente que, más allá, dejamos para, a través de pasos de ganado, descender de nuevo al arroyo, donde aparece un camino forestal que tomamos.

Abandonamos el camino para desviarnos por una vereda que abandonamos, a su vez, para avanzar monte traviesa en busca de un carril que nos lleva a la segunda cornisa.

Ahora he de hacer un inciso: Cuando yo me encaminaba a esta cornisa divisé a lo lejos un impresionante megalito natural con, lo que parecía, forma de dolmen. Ahí tenía dos opciones: Dejar el carril y la visita inmediata a la cornisa y dirigir mis pasos hacia él, o ir a la cornisa y bajar a su altura a ojo de buen cubero.

Opté por la segunda opción, llegando a la cornisa y retrocediendo pronto para ver si daba con tamaña hermosura. No lo hallé, pero sí un conjunto megalítico que mereció mucho la pena visitar. Creo que debí pasármelo unos metros. Os animo a encontrarlo.

Regresamos a la cornisa y avanzamos cerca de ella. Ahora sí que tuve suerte ya que me topé con una gran muela con vano interior.

Poco más allá aparecen hitos de piedra y lazos y cordones rosas que nos guían por el paso más cómodo, ya que seguimos avanzando monte traviesa. De esta manera llegamos a la carretera y, pronto, a nuestro vehículo.

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