Tiempo  9 horas 34 minutos

Coordenadas 1704

Fecha de subida 15 de octubre de 2018

Fecha de realización octubre 2018

-
-
1.540 m
977 m
0
6,0
12
24,06 km

Vista 366 veces, descargada 18 veces

cerca de Ruesga, Castilla y León (España)


Marcha realizada el viernes 12 de octubre de 2018
La pequeña población de Ruesga se encuentra en pleno corazón del Parque Natural de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre, que un par de semanas antes había sido elegido como enclave para celebrar el gran evento NATURCYL, que según definía el propio ayuntamiento de Cervera de Pisuerga se trataba de una feria dirigida a todas las personas interesadas en el disfrute de la naturaleza en un amplio espectro de posibilidades al aire libre, como son: la observación de fauna, fotografía, senderismo, montaña, astronomía, ornitología, botánica, turismo rural… Pensada tanto para el profesional como para los aficionados en general, y que desarrollándose al aire libre contó con un programa de lo más completo, con: observación de fauna, talleres telemáticos, conferencias, mesas redondas y degustaciones gastronómicas, además de toda la gama de material que las numerosas marcas allí pudieron exhibir.

Nosotros salimos desde la misma carretera que hemos traído desde Cervera de Pisuerga, que se encuentra a tan sólo tres kilómetros, pero con dirección contraria en dirección al pantano de Ruesga. A los doscientos metros, y justo en la primera curva cerrada a la derecha, dejamos esta carretera para coger una pista que ya al principio tiene una cancela que prohíbe el paso de vehículos no autorizados. Esta pista que llevaremos en los próximos dos kilómetros, en la parte inicial y por la derecha nos permite ver uno de los brazos del citado embalse.

Esta primera parte de la ruta hasta el collado y la cueva, tras el que se encuentra la Tejeda de Tosande va pasando por alguna que otra explotación ganadera y por prados en los que vacas y terneros parecen encontrarse a sus anchas. Al kilómetro llegamos a un portón metálico, que supone el dejar atrás la última explotación que se encuentra en una gran hondonada, y en la que se pude ver un gran edificio para la estabulación del ganado, cuando el mal tiempo así lo aconseje. Poco después llegamos a la mina de cobre, o al menos a los restos que de ella quedan sobre el terreno.

A partir de aquí hay que poner un poco de atención, puesto que se rodea la mina por la derecha, para rápidamente conectar con una senda que muy pronto hay que dejar, ya que a los ciento setenta metros y por la derecha del hayedo se tiene que coger un senderito, que aunque al principio no parece muy evidente, sin embargo según se progresa por este sendero, también se va se mostrando más pisado, con algún que otro hito, que nosotros fuimos reponiendo. No supone mayor problema el ir progresando por la alfombra que forma la hojarasca de las hayas y por una pendiente que se mantiene hasta que se llega al collado.

Cuando nos queremos dar cuenta, ya estamos llegando a dicho collado. Hasta aquí llevamos poco más de tres kilómetros y medio, habiendo salvado un desnivel de casi cuatrocientos metros, pero las fabulosas vistas nos sorprenden por su belleza, con la Tejeda de Tosande frente a nosotros, una cueva no muy profunda pero con mucho encanto y que ofrece un buen refugio/vivac en caso de ventisca o temporal a nuestra derecha, y un gran repertorio de cumbres y crestas por todos los lados.

Por el margen derecho de la vaguada, que desciende desde el collado hacia la Tejeda, recorremos unos trescientos cincuenta metros, hasta que vemos un senderito que bajando en diagonal por la derecha se mete entre un bosque de quejigos y encinas, para acabar conectando medio kilómetro más abajo con el camino de Tosande. Este camino que transcurre por la amplia vaguada que forma el arroyo del Haya o de Tosande (totalmente seco) lo llevamos durante kilómetro y medio hasta que llegamos a una fuente con pilón, tan seca como el citado arroyo.

El camino que hemos traído hasta aquí se ha ido estrechando conforme se cerraba el valle, y es aquí y a la altura de dicha fuente donde se acaba perdiendo, al menos por la vaguada, ya que por la izquierda y justo por detrás de la fuente continúa un senderito que cogemos y que con cierta pendiente, pero pisado, va salvando el kilómetro de recorrido que tenemos hasta llegar a la sorprendente dolina que nos espera, como si de un regalo se tratase, ya que nos sirve de refugio del viento racheado que ha ido aumentando conforme subíamos, y de lugar idóneo para recuperar las fuerzas, en una oquedad como ésta, tan típica de estos terrenos calizos y modelados kársticos.

Desde este rincón mágico, y con unas vistas inmejorables de buena parte del valle y las zonas altas, regresamos por el mismo sitio hasta la vaguada y la fuente. Desandados estos dos kilómetros y medio últimos, llegamos hasta el poste informativo, que en plena entrada a la Tejeda de Tosande, informa del PR-P 06 por el que subiremos, así como de la media hora que aproximadamente lleva este tramo de recorrido por el hayedo.

Este recorrido circular ofrece como principal atractivo los centenarios tejos milenarios, que empiezan a verse cuando se llevan poco más de cinco minutos del recorrido. Cuando llevamos la mitad de este corto tramo, nos cruzamos con un grupo de bomberos y del servicio de emergencias sanitarias que en camilla trasladan a un joven que parece haberse lastimado una pierna, y que nos da respuesta al todoterreno que veíamos al inicio de la Tejeda. Poco después salimos a un mirador desde el que podemos ver una buena parte del recorrido que llevamos hasta ese momento, y tras el que continua de bajada y haciendo zetas por el mismo PR que hemos traído hasta aquí, para acabar conectando con el camino de Tosande por el valle, de regreso al aparcamiento.

Nosotros, que también seguimos dicho camino durante los próximos dos kilómetros, no continuamos hacia el aparcamiento como la mayoría de visitantes, sino que continuamos de frente pues hemos de volver hasta Ruesga, que es donde tenemos el coche.

Hemos dejado por la derecha el camino al aparcamiento y para ello hemos seguido de frente por el camino del Cantoral, que en uno de los letreros reza también como el camino Olvidado. Este corto tramo, para nada es el más atractivo aunque tenga cierto interés, ya que pasa por la mina de carbón Felipe Villanueva. Aquí hay que poner también cierto cuidado para no pasarse el desvío, que por la izquierda y salvando un talud de material extraído de la mina, habrá que bajar hasta un pequeño prado, que atravesado con ligera tendencia a la izquierda, acaba conectando con un sendero que no pareciera existir, pero que está ahí y que permite pasar a la otra ladera, para irla subiendo de camino hasta un bosque de robles, quejigos y encinas que habrá que llevar en el próximo kilómetro. Tras el cual, se acaba saliendo a una finca ganadera, que se atraviesa sin mayor problema, para continuar por el mismo encinar de camino al Prado Olalla y a la Holguera. En ese punto y una vez bajamos hasta muy cerca de la carretera a Ruesga, buscamos paso para salvar el río Rivera que venía bastante cargado, pero tan sólo vimos un vado, que para todoterrenos y tractores ofrecía un posible paso, pero que a nosotros no nos convenció, y por lo que tuvimos que llegar hasta Cervera, para allí salvar el río y conectar con la carretera que tan sólo cogimos en un primer y corto tramo, ya que rápidamente nos salimos por la derecha, para coger el GR 1, que durante algo más de un kilómetro nos permitió evitar dicha carretera, y así acabar saliendo a la entrada del pueblo de Ruesga.

Comentarios

    Si quieres, puedes o esta ruta