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cerca de La Pesquera, Cantabria (España)

En la Avenida de los Derechos Humanos del ensanche
pejino, encontramos el comienzo de esta ruta. El cruce con
la carretera que accede a los dos campings de la zona, es
el lugar donde se sitúa el cartel general del itinerario, el cual
supone el punto de partida hacia las marismas del estuario
del Asón. Por la citada carretera nos vamos adentrando, a
través de las dunas fósiles del Regatón, hacia la playa del
mismo nombre.
En este primer tramo, de poco mas de un kilómetro de longi-
tud, la ruta pasa entre campos dunares que, poco mas
adelante del punto 2, ubicado en la entrada de uno de los
campings, estan repoblados con eucaliptos. Esta plantación
nos acompañara, por la derecha, hasta cerca del segundo
camping, donde dejaremos la carretera para tomar un
sendero por este lado (punto 3) que, sobre las dunas, se
mete entre los eucaliptales hasta llegar a la playa del Rega-
tón (punto 4). En este momento aparece ante nosotros la
primera visión de las marismas en una panorámica de 180°.
Hacia la derecha de la playa, ancha y recta, continúa hasta
el puntal de Laredo, por donde la rla encuentra su salida al
mar. De frente tenemos la parte central del estuario, con
Montehano al fondo, perfectamente distinguible por su
peculiar forma troncoconica. Además, la gran herida abierta
en su ladera por una cantera mientras estuvo activa hace
inconfundible a este emblemático monte. Hacia la izquierda,
aparece un estrecho sendero de tierra y arena por el que la
ruta continua, junto a la playa, en dirección a Colindres.
Pocos metros más adelante llegamos al arroyo del Regatón,
que hemos de atravesar por un coqueto puentecito de
madera para continuar nuestro recorrido. Desde el puente
ya se divisa el punto 5 de la ruta, donde el camino gira a la
izquierda. En este punto tenemos la posibilidad de continuar
unos metros más de frente, por los restos de un antiguo
dique demolido, hasta llegar a un panel interpretativo, en
forma de mesa, en el que se nos describe uno de los princi-
pales valores ambientales de este entomo: sus aves acuáti-
cas. El estuario del Asón y la Playa del Regatón estan
integrados dentro de la zona húmeda mas importante del
norte de España y sobre la cual recaen diversas figuras de
protección legal debido a la importancia de sus valores
ambientales, entre los que destacan las aves migratorias.
Este cartel nos permitirá identificar las aves que con mas
frecuencia visitan la zona y que, especialmente durante los
meses de otoño e inviemo, tendremos la posibilidad de ver
desde aqui, sobre todo si vamos provistos de unos buenos
prismáticos. Ánades, fochas, garzas, garcetas, corregimos
cormoranes, son algunas de las aves que habitualmente
pueblan esta zona y que, con un poco de suerte, podremos
observar en su medio natural. Después de esta interesante
parada podemos continuar ruta siguiendo la dirección
indicada por la señal del punto 5. El camino, ahora de arena,
pasa entre prados y huertos, a la izquierda, y dunas y maris-
mas, a la derecha. Asi nos vamos acercando a Colindres,
por cuyo paseo marltimo (situado entre los puntos 7 y 8 del
recorrido), muy próximo al limite municipal con Laredo,
hemos de pasar para iniciar el camino de vuelta.
Llegando al punto 8 nos encaminamos de nuevo hacia
Laredo, por un sendero de tierra. Aquí la ruta pasa junto a
uno de los diques que tradicionalmente se han construido
para aislar y desecar parcelas de marisma como la que tene-
mos a nuestra derecha, convertida en un prado. Este tramo
del recorrido es el que más se adentra en las marismas y el
que nos ofrece, por tanto, una visión mas directa de este
valioso ecosistema. Si encontramos bajamar en nuestro
paseo, veremos cómo, sobre un suelo fangoso, circulan
sinuosos canales de agua entre los cuales numerosas aves
acuáticas buscan inquietas su alimento. En las zonas mas
elevadas crece una singular vegetación resistente a la salini-
dad del mar que, llegando hasta aqui, trae con cada marea
una nueva inyección de vida a la marisma.
Cuando observamos la zona en pleamar, el paisaje cambia
por completo. Tan sólo pequeños islotes cubiertos de vegeta-
ción afloran sobre las tranquilas aguas que separan la orilla
de un dique que, a lo lejos, discurre paralelo a ella, separán-
dola del canal central del estuario. Sobre el dique y los abun-
dantes islotes no es raro ver cómo los cormoranes descansan
mientras extienden sus alas para secarlas con la suave brisa
marina que hasta aqui llega.
Contemplando este paisaje encontraremos, en una curva del
camino, el cartel nos recuerda nuestra ubicación frente a las
marismas del Asón. Desde aqul, se divisa, mirando hacia
tierra, el sendero que nos condujo a Colindres y por el que
hemos de regresar a Laredo, caminando en sentido contrario,
a partir de este cruce (punto 6). Hasta llegar de nuevo a la
carretera podemos seguir disfrutando del paisaje acompaña-
dos por el insistente canto de los grillos que, durante el
verano, interpretan la melodía característica de estos tranqui-
los parajes.


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