Tiempo  7 horas 41 minutos

Coordenadas 2179

Fecha de subida 22 de abril de 2019

Fecha de realización abril 2019

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727 m
589 m
0
5,1
10
20,23 km

Vista 50 veces, descargada 1 veces

cerca de Alcaine, Aragón (España)

Desde Zaragoza cogemos la A-68 hasta el desvío hacia Belchite, donde continuamos por la A-222 hasta la pequeña población de Josa, en la que tomamos el desvío a Alcaine, donde aparcamos en las afueras de la coqueta población.

La idea inicial era realizar el tramo del GR.262 que va de Alcaine a Obón, pero mientras desayunamos nos encontramos con un lugareño que nos recomienda hacer el sector Norte de la ruta de las torres medievales, así que no nos lo pensamos, cogemos la mochila para comenzar a callejear en claro descenso por el núcleo urbano, hasta salir al lavadero, en el que dejamos un sendero que baja hasta el hocino del río Radón que dejaremos para la vuelta.

Así que en este punto, comenzamos a subir un puntal rocoso sin sendero, acondicionado con barandilla, en el que vamos progresando poco a poco por la roca, alcanzando los restos de diferentes torres, hasta llegar a la que domina el cerro, denominada la torre del Puntal, en la que hay un pequeño mirador, desde el que disfrutamos de la bonita hoz que forma el río Martín, que hoy baja con mucho caudal.

Disfrutadas las vistas, regresamos sobre nuestros pasos, desviándonos unos metros para ver la cueva de los Esquiladores, que se encuentra unos metros más abajo, perfectamente indicada.

Ya en el cruce de senderos, esta vez sí, cogemos el sendero por el que bajamos hasta el pequeño pero impresionante hocino que forma el río Radón. Una vez superado, cogemos el camino a mano derecha por el que paralelo al cauce del río Martín lo vamos remontando, hasta alcanzar un cruce de caminos en el que tenemos la opción de ir a Obón por la Cañada Marcos o la Coquinera, opción está última que es la que escogemos, ya que la Cañada Marcos va junto al río Martín y tenemos serias dudas de que el río no se haya tragado el camino.

Así que en este punto cogemos el sendero que a mano derecha, chino a chano nos va elevando y aleja un poco del río Martín, permitiéndonos tener siempre una bonita vista del río, que va formando preciosos meandros, dejando a nuestra izquierda un nuevo desvío que baja a la Cañada Marcos, para continuar ganando altura disfrutando de las vistas, hasta que en un punto determinado, comenzamos a descender suavemente alcanzando el cauce del río Martín, lugar en el que se juntan las dos alternativas (Cañada Marcos y Coquinera).

Siguiendo las marcas blancas y rojas del GR.262, atravesamos una extensa pradera, el sendero de forma brusca abandona la planicie, para continuar en fuerte subida por una paso acondicionado con grapas entre dos agujas, que superamos sin mayores complicaciones.

Una vez fuera, realizamos un corto sube y baja, para continuar a media ladera disfrutando de las vistas y de la fauna de la zona (sapo corredor, cabras y buitres), hasta que el sendero de nuevo vuelve a subir de forma moderada, para acto seguido bajar hasta el cauce del río Martín, en el lugar conocido como la Coquinera, en el que nos indican en un panel, que existen unas pinturas rupestres que no conseguimos localizar.

Como es posible que desde la otra margen las veamos, finalmente decidimos cruzar el río por una pasarela metálica, que se nota que el agua en días pasados ha cubierto en su totalidad. Una vez en la margen derecha, continuamos por un tímido sendero, desde el que ahora sí, localizamos el abrigo en la margen izquierda, que a la vuelta visitaremos, para continuar pegados al río que baja muy crecido y que conseguimos salvar gracias a una sucesión de peldaños adheridos a la roca, que nos permiten seguir sin cambiar de margen.

Pegados a la roca, avanzamos con cuidado, hasta que poco a poco el sendero sube unos metros por encima del cauce, alternando con otros bonitos tramos que discurren por un bosque de ribera (chopo y almez), hasta que el río de nuevo vuelve a cubrir todo, salvando este pequeño tramo por una pasarela metálica y un par de grapas que nos permiten continuar, cruzando de un salto la desembocadura en el río Martín del barranco del Regallo, en el que nos adentramos unos metros, dejando el sendero principal, hasta que llegamos a la altura de los peldaños que se utilizan para acceder a donde nos encontramos, cuando la poza de recepción esta seca, ya que es un barranco deportivo.

Disfrutado de este pequeño enclave, regresamos al sendero principal, que ahora sí, en fuerte ascenso y realizando varias lazadas nos eleva de forma definitiva por encima del cauce del río Martín, que solo volveremos a tocar sus aguas cuando bajemos a Obón, al que nos vamos acercando por un terreno estepario, realizando suaves sube y bajas, alcanzando el mirador de Obón, en el que vemos dicha población, además de todo el entorno que lo rodea.

Como conocemos Obón, preferimos evitarnos los últimos 200 metros, así que en este punto regresamos sobre nuestros pasos hasta la Coquinera, donde está vez sí, nos vamos a visitar las pinturas rupestres situadas en la margen izquierda del río, pasando con cuidado por una vieja acequia y una alfombra de espinos, que nos permiten llegar hasta el abrigo rocoso, que se encuentra vallado donde conseguimos identificar varias figuras.

Una vez visitado, regresamos sobre nuestros pasos, salvamos el paso equipado de las agujas, para alcanzar la bifurcación en el que tenemos la posibilidad de volver por la Cañada Marcos, que aunque lo intentamos, finalmente desistimos, ya que baja mucha agua, turbia y con bastante fuerza, así que lo hacemos por la parte alta hasta llegar a la bifurcación que hay cerca del pueblo, junto a los restos de unos corrales, donde está vez si bajamos hasta el cauce del río Martín, que cruzamos por una pasarela metálica y remontamos unos metros, hasta llegar a la altura de una pequeña caseta, donde cogemos un amplio sendero por el que alcanzamos el abrigo de la Cañada Marcos, en el que observamos una gran variedad de pinturas, algunas de ellas bastante grandes, que se dejan ver muy bien.

Contentos por encontrar un paso en el río, volvemos a la pasarela, intentamos continuar por la margen derecha del río, pero la riada se ha llevado el puente que aquí había, así que regresamos a la pasarela, cruzamos el río y subimos hasta el sendero principal, por el que alcanzamos la zona baja de Alcaine, donde subimos a la parte alta por la cuesta de San Ramón.

Ahora tan solo nos queda callejear por sus calles, hasta el aparcamiento donde damos por finalizado este bello recorrido.

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