Tiempo  una hora 16 minutos

Coordenadas 380

Fecha de subida 25 de septiembre de 2015

Fecha de realización septiembre 2015

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1.086 m
847 m
0
1,4
2,9
5,75 km

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cerca de Cazorla, Andalucía (España)

Fácil ruta alrededor de Cazorla, apta para todos los públicos si el tramo entre el primer y el tercer merendero se hace por la carretera. En caso contrario, hace falta buen sentido del equilibrio y no tener mucho vértigo.

Una advertencia previa: la ruta está hecha a una velocidad notable (tanto es así, que al cargarla en la página de IBP index salía como ruta de carrera de montaña). Por lo tanto, hay que estimar un tiempo real de (al menos) entre 20 y 30 minutos más para un grupo senderista que se desplace a velocidad normal.

Partimos desde el pilón de agua que hay al final de la subida por la Calle del Carmen (la que sube junto al ayuntamiento), junto a la panadería de Morillas y el pub La rana verde. Subimos por la calle Madrigal y Pileta y torcemos por la segunda calle a la derecha, luego la primera a la izquierda (ya empezamos a ver el monte y la tapia de un huerto con kakis bien crecidos), primera a la derecha y, de nuevo, primera a la izquierda. Nos encontraremos en una empinada calle con pavimento de cemento rayado que nos conduce junto a un torrente a las últimas casas del pueblo, donde unas señales del GR7 y el GR247 nos indican que vamos por buen camino.

Tras remontar la veredilla y dejar atrás la última construcción y superar un fácil paso ascendente por roca viva, llegamos a un cruce de caminos. Tenemos que ignorar los que van junto a la acequia y proseguir en un ascenso más moderado que el que traíamos hacia nuestra izquierda. Junto al poste metálico que hay más adelante, ignoramos el ramal descendente y seguimos adentrándonos en el bosque de pinos.

La vereda va ganando gradiente y zigzaguea sin cesar, provocando que el sudor salga por nuestros poros. Tras unas cuantas revueltas, alcanzamos el primer "merendero", un mirador circular de piedra con vistas magníficas de Cazorla, las sierras de Jaén y el valle del Guadalquivir. Si queremos hacer la excursión más fácil, salimos a la carretera local que sube hacia el Chorro y la seguimos hacia la derecha (sur). Para darle un toquecillo montañero a la excursión, podemos proseguir en el sentido que traía la vereda y alcanzar el segundo y el tercer merendero por veredas de cabras. El primer tramo es más llano y evidente, pero el segundo es abrupto, estrecho, con pasos que tienen mal firme y una variedad de veredas que nos hará dudar. De todas formas, el camino es evidente, puesto que hay que avanzar hasta el tercer merendero.

Salimos a la carretera en el tercer merendero y giramos a la derecha para ir ascendiendo gradualmente hasta el punto más elevado de la excursión, una curva cerrada a la izquierda con muy buenas vistas del valle del río Cerezuelo, el circo de montañas que lo rodea, el cerro del Castillo de las Cinco Esquinas, Cazorla y el mar de olivos y cerros hacia el norte y noroeste.

Proseguimos por la carretera hasta encontrar el puente de la Escaleruela. En época de lluvias, la cascada ofrecerá un buen espectáculo y, probablemente, impedirá que sigamos la excursión por el camino que desciende antes del puente (una pista forestal de tierra), por lo cual tendremos que cruzar sobre el puente y descender por un corto, pero empinado tramo que nos lleva al otro lado. Sea por el camino directo o sobre el puente, abandonamos el asfalto y bajamos por la pista de tierra hasta encontrar Nacelrío, donde podemos abastecernos de agua no clorada. Giramos 180º y seguimos las señales del GR247, descendiendo hacia Cazorla. Tras unos minutos, alcanzamos un cruce por encima de la ermita de San Sebastián. Si bien ambos caminos conducen a Cazorla, el de la derecha es más estrecho y abrupto, por lo cual suele ser más apacible dirigirse hacia la ermita. Pasamos bajo la misma, por un tramo estrecho que hay a la izquierda, y pronto encontramos otra pista que ya no abandonaremos hasta el pueblo. En caso de duda, las balizas del GR y el sentido común nos guiarán.

Poco antes de alcanzar el núcleo urbano, cuando el camino se hace llano y aparecen las primeras casas salteadas a la izquierda, tenemos la opción de bajar directamente a la Plaza Vieja por un atajo: son unas escalerillas que hay junto a una torre eléctrica con advertencias de la posibilidad de morir si manipulamos las instalaciones. En caso contrario, seguimos el camino más ancho y llano para alcanzar Cazorla, no sin antes disfrutar de una última vista impresionante del pueblo, con el castillo a nuestra izquierda y un grandioso monumento al hormigón de ocho plantas a sus pies.

Si queremos volver al punto de inicio de la ruta, bastará con seguir caminando en línea lo más recta posible por el pueblo hasta alcanzar el albergue juvenil, donde giramos a la derecha y vemos ya nuestro destino.
Antaño fuente abundante, hoy más domesticada en aspecto y caudal por la captación de agua para consumo humano (es la fuente que abastece a Cazorla de agua potable, de hecho). Aunque el agua no está tratada, siempre bebemos al pasar. Debemos ignorar el camino ascendente que sigue de frente y girar en redondo para bajar hacia el pueblo.

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    Si quieres, puedes o esta ruta