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cerca de San Andrés, Asturias (España)

Aparcamos en San Andrés.

La descripción de la ruta está tomada del folleto con textos de Fapas.

Sin embargo nosotros en la ascensión por el valle de Guanga y antes de llegar al collado de la Peña Castiello, nos desviamos para observar las maravillosas cascadas de Guanga, para ello descendimos varios metros por un camino con bastante desnivel hasta la cascada de abajo y fuimos ascendiendo el río por un camino que va siguiendo las diversas cascadas hasta el collado. Una maravilla poco conocida, con la suerte que durante estos días llueve bastante y las cascadas están con mucha agua. En verano debe de bajar menos agua y por lo tanto son menos vistosas.

Una vez en el collado ascendimos a la Peña Castiello (396 m.), luego seguimos el camino de la ruta del oso.

Cuando llegamos a La Riera tomamos la Senda del Oso hasta San Andrés, donde teníamos el coche, unos 3,5 Km. aproximadamente.

Descripción de la Ruta del Oso:

Longitud: 6,9 kilómetros.

Inicio: San Andrés (Trubia – Oviedo).

Final: La Riera (Trubia — Oviedo).

Itinerario: San Andrés – Perlavia – El Refuxal – Las Cuestas – La Riera.

Duración: De 3 a 3 horas y media.

Acceso: San Andrés, pueblo de la parroquia ovetense de Trubia que está a 13,2 km de Oviedo (capital del Principado de Asturias), está atravesado por la carretera AS-228.

La ruta está señalizada con unas baldosas colocadas estratégicamente, pero para no afear el entorno se encuentran ubicadas en bordes de caminos, piedras o muros que nos obligan a buscarlas cuando llegamos a un cruce o desvío de camino.

Ésta es una ruta para descubrir la naturaleza, incluidas las señales.

Descripción de la ruta:

Ésta es una de las tres rutas (las otras dos son la de la Salamandra y la del Buitre) habilitadas, por el Ayuntamiento de Oviedo y el Fondo para la Protección de Animales Salvajes (Fapas), a través del proyecto denominado Naturaleza de cercanías en Oviedo, para observar la fauna y disfrutar de la naturaleza en todo su esplendor.

Tomamos como punto de referencia para iniciar la Ruta del Oso la última parada del autobús de la línea 4 de TUA (transporte urbano), en la localidad de San Andrés al lado de la fuente y el lavadero, lo que podría darnos la impresión de que éste es un terreno poco apto para los osos. Pero tenemos que dirigirnos unos metros en dirección a Trubia por la carretera, hasta encontrar, a mano izquierda, un camino que asciende en sentido contrario al que vamos y que tiene la marca del Oso (azulejo), un estrecho camino que asciende empinado y que de repente nos introduce en el hábitat forestal y nos aísla de lo urbano.

Llegamos enseguida a La Carrilona, unas casas rodeadas de prados y frutales donde encontramos el primer punto de interpretación de la ruta. Aunque podamos pensar que el oso vive en lugares inhóspitos, su huella se deja ver cada año, a finales de primavera, en estos terrenos. El barro de los caminos humedecidos por los manantiales nos permiten descubrir su rastro cuando llega hasta aquí para alimentarse de cerezas.

Subimos por el sendero donde el bosque de castaño es el protagonista. Su productividad en el otoño es imprescindible para garantizar la alimentación del oso y de mucha fauna silvestre. Antes, el fruto de los castaños se recogía pero ahora queda abandonado y se convierte en una comida suculenta. Descubrimos un entorno singular, no sólo árboles.

El suelo tapizado de musgos: formaciones arbustivas de arándanos que producen pequeños frutos... Un hábitat donde coexisten los grandes mamíferos como el oso, con todo lo diminuto que se mueve en estos ecosistemas, de singular valor por su biodiversidad.

Un medio que el hombre utiliza: los rebaños de cabras aprovechan este medio natural y aportan economía a los lugareños.

Seguimos por el valle de Guanga hasta el collado de la Peña Castiello, donde podemos hacer una parada para contemplar el valle del Trubia o del Oso, como ahora se llama. Merece la pena.

En el alto, nos dirigimos hacia la derecha y tratamos de llegar a Perlavia. Entre los árboles del bosque, robles y castaños, caracterizados por su corteza rugosa, destaca un árbol de gran porte, textura suave en su corteza y color gris. Es un gran ejemplar de haya, más propio de montañas con mayor altitud. Troncos caídos en descomposición que sirven de alimento a los insectos y árboles viejos con oquedades puede que ofrezcan una imagen de descuido y abandono, pero así es el bosque natural y en ello se encuentra su valor.

En una curva del camino encontramos un panel informativo. El lugar nos permite disfrutar de una hermosa perspectiva sobre el valle del Trubia. En la ladera de enfrente vemos el monte de Pacerande, por donde discurre la Ruta del Buitre. Al poco llegamos a Perlavia, donde encontraremos un núcleo rural de casas de aldea y hórreos, rodeado de prados que hasta hace unas décadas vendían en los mercados de la ciudad. Ahora, todo ese sistema agrario ha desaparecido pero, por fortuna, algunos animales como los burros aún son utilizados, aunque sólo sea para mantener limpias las fincas.

El camino se aleja de Perlavia flanqueado de muros de piedra que, si nos fijamos, poseen numerosos restos fósiles, señal inequívoca de que estas tierras hace millones de años estuvieron cubiertas por las aguas. Pero ahora, las viejas piedras del muro sirven también para alojar imortantes comunidades de seres vivos, lagartijas, insectos o caracoles, por hablar sólo de algunas de las especies que ocupan este rico nicho ecológico creado por el hombre para sujetar unos terrenos o identificar una propiedad.

Continuamos en pleno hábitat rural pues el camino nos lleva a Carandón y, más abajo, hasta El Refuxal, en Las Cuestas, donde, y pese a lo humanizado del terreno, el oso es capaz de acercarse por la noche y husmear en los entornos de las casas en busca de algún alimento. Es su punto de campeo más alejado de las grandes montañas cantábricas.

En Las Cuestas bajamos por la carretera hasta llegar a las últimas casas, después del aparcamiento, donde encontraremos a la derecha la señal indicadora de la ruta. Sigámosla en suave descenso por El Pradón y Las Faces hasta el cartel informativo, el último, que nos ofrece una visión de la Ruta del Oso con las industrias al fondo. Después, las casas del Sierro y la llegada a la carretera, donde volvemos a tener la oportunidad de subirnos al bus municipal que nos devolverá a la ciudad.

FUENTE: «Ruta del Oso», en Naturaleza de Cercanías en Oviedo (Rutas por el concejo de Oviedo), folleto con textos de Fapas.

Comentarios

    Si quieres, puedes o esta ruta