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cerca de Santiago de Compostela, Galicia (España)

"El vagabundo, mientras escucha retumbar sus pasos bajo los cariñosos, bajo los entrañables, bajo los viejos arcos de Compostela, va pensando en las relaciones que pudieran existir, como por un raro milagro de Dios, entre las arquitecturas, las almas y los metales."
Camilo José Cela. Del Miño al Bidasoa.
"En la taberna del Asesino, el vagabundo, sentado a la mesa de dos besteiros de los montes de Rebordechao que se le hicieron amigos, desayuna aguardiente con rosquillas, se fuma sus cigarros de la vega de Padrón, habla de la Castilla que aquellos muros no conocen […]." Camilo José Cela. Del Miño al Bidasoa.
"El vagabundo, antes de meterse en la catedral, a dar gracias al Santo por conservarlo vivo, un poco triste y decidor, quiere contar las incontables losas de Santiago, las piedras, una a una, de la Plaza Cuadrada, que es más bella, según los sabios, que la de San Pedro en Roma, o las de la plaza de los Literarios, que es más entrañable, según los poetas, que la de San Marcos de Venecia." Camilo José Cela. Del Miño al Bidasoa.
"En la catedral, en una amable penumbra, rezan las viejas damas compostelanas, los viejos canónigos, los viejos hidalgos. Todo es suave silencio, bien estudiado silencio, bajo las altas naves de la catedral." Camilo José Cela. Del Miño al Bidasoa.
"En Casa Negreira, en la rúa del Villar, el vagabundo, que tiene unos ahorros y le da la gana de gastárselos, se mete a comer una enchenta de pimientos de Herbón, de mínimos y franciscanos pimientos de Herbón, una docenita de sardinas cabezudas y un pote nada ruin de lacón con grelos […]." Camilo José Cela. Del Miño al Bidasoa.
"El vagabundo, con la panza de buen año, se aleja de Compostela por el barrio del Hórreo, camino de la iglesia de Santa María la Real del Sar, la de las columnas que juegan a simular caerse." Camilo José Cela. Del Miño al Bidasoa.
"Por el claustro de Santa María, detrás de un caballero templario vestido de fantasma, corre con un palo en la mano un monaguillo tartaja con el pelo de la hermosa color de la zanahoria. — ¿Adónde vas muchacho? — Ya lo ve, mi señor, a dar dos palos e un alma en pena… Por encima de las cabezas del monaguillo y del vagabundo pasa, casi invisible, un ánima en desgracia." Camilo José Cela. Del Miño al Bidasoa.
"El vagabundo, por el camino de Orense, dejando a sus espaldas las nobles, las recias, las bien trazadas torres de la catedral compostelana, sale silbando un son de muiñeira, ya sus carnes en sazón por milagro del Apóstol, a meterse en tierra pontevedresa por Puente Ulla, en el valle del Hórreo, más allá del Pico Sagro, que presume más de lo que abulta." Camilo José Cela. Del Miño al Bidasoa.

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