Coordenadas 42

Fecha de subida 7 de septiembre de 2016

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cerca de Villafranca de Córdoba, Andalucía (España)

Paseo breve y tranquilo por los edificios y monumentos más representativos y que se mantienen en la localidad durante la Edad Moderna del municipio de Villafranca de Córdoba. En concreto hay una buena manifestación urbanística y arquitectónica de los siglos S XVI al SXVIII.

La dificultad del recorrido es fácil y permite el acceso a la Biblioteca y su terraza para contemplar las tres unidades geográficas del municipio: Sierra, Vega-Ribera del Guadalquivir y Campiña.

El acceso a determinados edificios está condicionado a horario de culto y festividades en las mismas.
Justo donde está el cartel electrónico de información del Ayuntamiento es donde se encontraba una de las puertas de Aduana. Era la principal entrada a la villa y él se apostillaba los guardas que recogían los impuestos de los comerciantes que venían a surtir a los vecinos de la Villa. En total había cinco puertas en el municipio, que se cerraban según las ordenes, intereses e incluso frente a la entrada de epidemias en la villa. El Siglo XVI fue un siglo con mucho auge artesanal y económico para Villafranca lo que determinó que se formaran las aduanas, para cobrar a todos los trajineros que llegaran a la villa. Tal era el interés recaudatorio del consistorio que se obligaba incluso a los vecinos a que patrullaran las calles en busca de los vendedores ambulantes que no hubieran pagado.
Son casi los únicos vestigios que quedan de la primitiva parroquia de Santa Marina de Aguas Santas. La torre es prismática de ladrillo y mampostería, recordando a obras medievales por los arcos de la balaustrada. Existe un campanario en el interior de los grandes arcos. En la capilla (la nave oeste de la parroquia, es lo único que se conserva de la original) se encuentra el Museo de Antonio “El Carbonero”, carpintero de profesión y autodidacta de la escultura en madera. Destacar la mella que realizo la cuerda del campanario los años y siglos que estuvo funcionando y llamando a la oración. Cuentan las crónicas Franciscanas que los Monjes que venían desde Los Conventos a dar misa, para ayudar al clero municipal en la capilla a la parroquia de Santa Marina de Aguas Santas: Se dispuso a dar la misa y en ese momento entró un bando de golondrinas muy alborotadas y realizando su típico gorgojeo. El Monje que no podía concentrarse en el acto litúrgico, elevó la voz y las mandó a callar. Las aves se callaron y el monje pudo dar su misa. Cuenta además la leyenda que cuando este abandonó la parroquia para regresar a Los Conventos de Adamuz, el bando de golondrinas lo siguió en su camino de regreso.
La Biblioteca Municipal eran las antiguas carnicerías de la localidad. Se conserva la entrada con el escudo de la familia de Aguilar. Este frontón tiene piedra caliza y piedra molinaza. El edificio ha pasado por múltiples usos, entre ellos el de cárcel y sede judicial. Destacan las esquinas de los ladrillos de piedra molinaza (blanca, de la campiña) donde aun quedan marcas del afilado de los cuchillos. En su interior hay una enorme columna que soporta en recordando a una "palmera" el techo. Se cree que esta columna sirvió para amarrar a los animales antes del sacrificio. Desde la terraza de la Biblioteca es posible contemplar las tres unidades geográficas que forman el municipio: Sierra, Vega-Ribera del Guadalquivir y Campiña. Estas tres unidades confieren un lugar excepcional para el disfrute de la naturaleza en actividades como la observación de aves o la búsqueda del felino más amenazado del planeta: el lince ibérico.
Es del siglo XVIII y consiste en una bóveda de ladrillo y mampostería. Se construyó para ampliar el pósito municipal en la planta alta de las carnicerías. Existe una imagen de San José venerada desde 1747. Justo al lado del arco, el edificio contiguo fue el Pósito municipal: construcción para almacenar el grano en época de abundancia. Se arrendaba a los agricultores con un tipo de interés bajo y se ayudaba así paliar las malas cosechas y algunas crisis. Se conserva la fachada y en su interior también se conserva el escudo de la Casa de Aguilar que estuvo colocado en la fachada. Actualmente el edificio es una de las tabernas más pintorescas del municipio.
Edificio que correspondía con las casas consistoriales de la calle Alcolea. En se encuentran las dependencias del Ayuntamiento. Destacamos aquí la heráldica del municipio: El escudo actual es relativamente nuevo y se cambió como consecuencia de que el anterior no tenía en principio nada que ver con Los Caballeros del Temple. El actual registra lo siguiente: -Círculos: Representan a las monedas maravedíes de los que estuvieron exentos los primeros pobladores de Villafranca tras la Carta Puebla en 1539. -Presenta los colores blancos y rojo de la orden de Calatrava. -Las agujas hacen referencia al pasado metalúrgico de Villafranca en la fabricación de agujas. -Las líneas en zig-zag del escudo que separan los maravedíes de las agujas representan lo quebrado del territorio de Villafranca de Córdoba: Sierra, Río y Campiña.
Del siglo XVI formaba parte de las casas consistoriales de la calle Alcolea, de base rectangular y prismática. La parte superior es un añadido barroco. La torre se construyó antes que el reloj y cuando el primero de ellos llegó a la villa las pesas diseñadas para que el mecanismo funcionara tocaban el suelo, por lo que se tuvo que elevar la torre para añadirle un nuevo cuerpo. Esta decisión se tomó por un consejo de urgencia.
Fue edificada en el siglo S XVII. Dispuso de artesonado de madera que le dio un carácter mudéjar al conjunto, pero que se modificó en el S XVIII como consecuencia del modernismo. Destaca que parte del retablo barroco es relativamente nuevo (colocado en los años ochenta) en la Parroquia, pues data del S XVIII y procede de la iglesia de S. Francisco de Córdoba capital.
Recordemos que en S XVIII Villafranca, pasa a ser parte de los Duques de Medinaceli al heredar la casa de Priego. El edificio no conserva el color original de rojo y albero y destaca porque no existe esa policromía en todo el casco urbano. Su arquitectura con los balcones tan engalanados por ejemplo, no corresponde con el estilo urbanístico del resto del municipio. Se cree que al vivir los Mayordomos de Los Duques de Medinaceli en Madrid podrían tener una influencia centro europea que fue aplicada en la vivienda. Las funciones de estos Mayordomos eran las de recoger las rentas de los hornos de pan, molinos de aceites, tierras, administrativas, etc.
Nos detenemos antes la figura de D. Luis Pérez Ponce. Nace en la villa en 1666 cursa Filosofía y Teología en Córdoba. Fue paje del Cardenal Salazar, quien lo ordena Sacerdote y lo nombra Rector de la Parroquia de Villafranca. Pasó mucho tiempo en Villa del Rio, donde permanece 17 años, durante los cuales pone en marcha su proyecto más ambicioso: La fundación de un colegio dedicado a la formación de la mujer, algo muy novedoso para la época. Fueron los marqueses del Surco quienes aportan la idea pues estos realizando un viaje a Cádiz, hicieron parada en Villa del Rio y allí le cuentan la existencia de una institución similar en Flandes. En 1712, llega a Villafranca como vicario, donde sigue su labor educativa en su propia casa. Poco después las aulas se trasladan a una casa de la calle del Horno, donde se funda el Colegio de Jesús, María, José y Santa Rosalía. Seis años más tarde dona su herencia al colegio e incorpora las reglas de la Congregación de la Beatísima Virgen María. No hay limitaciones de admisión en este colegio: tan solo tener cumplidos los cuatros años y estar libres de enfermedad, se prohíben los castigos físicos y ofensas a las alumnas. Don Luis fallece como consecuencia de tifus, que adquiere al atender en su casa a un grupo de soldados que padecían la enfermedad. Este modelo de colegio y formación se extiende en el siglo XVIII por la provincia de Córdoba y por el resto de España: Madrid; Velez-Málaga, Córdoba capital, Baena, Priego de Córdoba, Lucena, Cajár-Granada y en algunos países de América Latina (Colombia y Venezuela) e incluso Bélgica.
Dado que en el siglo XVIII hubo un elevado fervor religioso y como consecuencia del aumento de epidemias los señores de la villa de aquel momento colocan y sufragan los gastos del San Rafael y además lo orientan hacia sus casas situadas en la actual calle Canales. Con el tiempo el original se deteriora tanto que se realiza una nueva obra y se coloca en el pedestal-columna que mantiene en la actualidad para evitar accidentes y que sufra nuevos daños.
Es la única superviviente de las tres fuentes originales que disponía la villa. Se construyeron con la idea de surtir al pueblo del agua de la sierra canalizando algunos veneros. Estas fuentes fueron construidas y auspiciadas por el alcalde de la época del municipio que se quejó frente al rey con una carta, de que estaban existiendo muchos embarazos. Tomó como excusa la religiosidad y convención al clero para que lo apoyasen. Sospechaba el párroco que ir a lavar y recoger agua en La Pasadilla suponía que los muchachos y muchachas se perdieran entre la ribera del Guadalquivir. Incluso en esa carta le decía que en lo que iba de año 10 embarazos no reglados existían ya, más aquellos que se habían ocultado.
Es una ermita del S XVII. Se conserva poco o nada del artesonado original de la ermita. Lo más destacable es el presbiterio que dispone de un gran colorido en todo su conjunto recordando a una influencia no demostrada (latino-americana) y muy raras en la provincia de Córdoba. Se presentan capiteles con plumas y colores rojos y azules. La imagen que aquí se venera de Jesús Nazareno.

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