Tiempo en movimiento  4 horas 20 minutos

Tiempo  6 horas 18 minutos

Coordenadas 3310

Fecha de subida 16 de enero de 2018

Fecha de realización enero 2018

-
-
1.445 m
720 m
0
5,1
10
20,21 km

Vista 270 veces, descargada 13 veces

cerca de Robledo del Buey, Castilla-La Mancha (España)

Gran paseo para iniciar el 2018.
Ruta circular en invierno que parte de la caseta de Cabañeros en los Navalucillos.
Partimos desde el parking dirección al Cocorocho del Rocigalgo, la ruta discurre por una pista forestal acondicionada, cómoda pero con algunos repechos exigentes. Tras salvar el arroyo del Chorro, comienza el primer tramo, una larga subida de 5,7 km con una sucesión de curvas en herradura. A medida que se gana altura, el encinar deja paso al robledal que coloniza las escarpadas laderas de la Sierra Fría. Poco a poco las vistas van desvelando las agrestes crestas de las sierras circundantes y es frecuente ver el vuelo de los buitres leonados. Una vez en el alto la ruta cambia a la vertiente sur del cordal y tras pasar el collado Frío comienza un verdadero tobogán de subidas y bajadas durante 4,8 km en el que todo estaba nevado. Dejamos a un lado un magnífico robledal de altura, espectacular en este invierno nevado, y empieza el último repecho que acaba en la alomada cumbre del Rocigalgo a 1.448 m de altura, visitando el Belén resguardo en la cumbre. Las vistas son espléndidas a lo largo de la mayor parte de ruta, en días claros se alcanza a ver la Sierra de Gredos.
Bajamos al collado para atravesar el rebollar, un robledal de robles melojos todo nevado, hasta encontrar el arroyo del chorro y continuar a su lado hasta la bifurcación de la Chorrera chica, la cual visitamos, volvernos sobre nuestros pasos para continuar por el sendero hacia el Chorro, pasando la zona de precipicio conocida como la cadena, descendemos hasta el chorro y admiramos su cascada de 18 metros de caída y un pequeño rebollar escondido que sirven de colofón, continuamos por la senda de montaña a través de un denso encinar, monte bajo y pedrizas hasta la toma de agua para el pueblo de los Navalucillos, desde aquí volvemos por una por una cómoda pista, atravesando un matorral mediterráneo de jara y brezo, se distinguen tejos, acebos y abedules aislados hasta la caseta de información del parque.
Una fantástica excursión de ida y vuelta.
Son siempre plantas perennifolias, arbustivas, leñosas, . las flores son regulares,y con cinco grandes pétalos a menudo arrugados que caen fácilmente de la flor. Sus numerosos estambres producen gran cantidad de polen, que atrae a muchos insectos, como las abejas que producen miel de jara. Sus frutos son cápsulas formadas por 5 o 10 carpelos, que se abren a la madurez en 5 o 10 cavidades con numerosas semillas. La madera de Cistus ladanifer, por ser durísima se usa en la fabricación de pequeñas herramientas o piezas que vayan a sufrir gran rozamiento, y es también excelente como leña. Forman parte de las garrigas y del sotobosque de bosques naturalmente claros, como los alcornocales, bajo clima mediterráneo o submediterráneo. Es habitual encontrarlas en las etapas de degradación de otras comunidades más densas, como los bosques climácicos de encina o robles xerófitos o la maquia. Pueden formar masas compactas que cubren totalmente el terreno, formando un matorral espeso. La mayoría de especies son calcífugas estrictas que crecen siempre sobre suelos formados a partir de rocas ácidas, como granitos, cuarcitas o pizarras. Unas pocas especies son indiferentes al sustrato y pueden crecer también sobre rocas calcáreas
Panel informativo sobre las mariposas que se pueden observar en el Parque.
Robles y liquines mas panel informativo.
Panel informativo sobre las vistas y los distintos sistemas montañosos que se aprecian. Como la sierra de Guadarrama, el pico Almanzor y la sierra de Gredos, la sierra del horno...
Robles
Contadero
A la izquierda para la cima del Rocigalgo, de frente para el collado y el Rebollar.
Corocho de Rocigalgo El Pico Rocigalgo o Corocho de Rocigalgo es la montaña más elevada de la provincia de Toledo y una de las más altas de los Montes de Toledo con una altitud de 1.448 metros. Pertenece al Parque nacional de Cabañeros, en el término municipal de Los Navalucillos, en Castilla-La Mancha (España). Lo rodea un paraje verde donde predominan las encinas , las zarzas, los álamos y los robles; a más altitud encontramos: matorrales , hierbas y rocas graníticas. El animal más típico de este monte es el ciervo, aunque también encontramos linces, jabalíes, corzos y gran cantidad de aves rapaces. El clima del Rocigalgo es mediterráneo continental, aunque tiene una ligera tendencia al clima de alta montaña. Las precipitaciones están bien repartidas todo el año, excepto en verano (más frecuentes las tormentas) cuando son casi inexistentes. Varias nevadas durante el invierno, aunque debido a su altitud no muy alta la nieve caída no es permanente.
Es común en este punto debajo del árbol encontrarse en primavera y verano ejemplares de o vara de San José
el bosque de Roble Melojo, Quercus pyrenaica, completamente nevado. Árbol caducifolio de hasta 25 m de altura, con follaje de color verde claro en verano y pardo marcescente en el invierno, que lo destacan del entorno, mezclado principalmente con encinas en las partes más bajas de su distribución, y de pinares o matorrales de alta montaña en la parte superior de las montañas ibéricas donde habita. Sin embargo, este típico color primaveral y veraniego, se torna más pardo amarillento cuando llega el otoño. Las hojas son caducas, frecuentemente de comportamiento marcescente, grandes, con lóbulos profundos cuyas incisiones en muchos ejemplares casi alcanzan el nervio central. Son pelosas por ambas caras, aunque se aprecia mejor este carácter por el envés, que muestra un tono verde más claro; esto es importante para diferenciar esta especie de los verdaderos robles. Cuando comienzan a brotar, muestran un tono algo rosado que cambia bruscamente al verde claro, y llegado el otoño se tornan pardo-amarillentas al secarse. En las ramas es posible encontrar unas agallas muy características, provocadas por la picadura de una pequeña avispa, que pone sus huevecillos en los tejidos de la rama. Dichas agallas son de aspecto globoso y color pardo, con unos piquitos a modo de corona en la parte superior y, sobre todo en las que se encuentran en el suelo, un pequeño agujerito por donde ha surgido el individuo adulto derivado de la larva que se había alimentado de la agalla. Las agallas son mecanismos de defensa de la planta ante el ataque del insecto. Distribución El rebollo es de los más extendidos representantes del género en la flora ibérica, ya que en nuestro territorio se encuentra el máximo de su distribución. Se extiende por las montañas que bordean la meseta del Duero, es decir, Cordillera Cantábrica, Sistema Central, Sistema Ibérico y las montañas del NE de Portugal. Además se encuentra en algunas zonas de Montes de Toledo, Sierra Morena y algunas sierras béticas, como Sierra Nevada. Fuera de la Península aparece en el sudoeste de Francia y en Marruecos, cubriendo además un amplio margen de altitudes, desde cerca del nivel del mar hasta mas de 1700 m. Curiosamente, a pesar del epíteto específico “pyrenaica” que indicaría su presencia en esta cordillera, realmente solo se encuentra en algunos puntos del Pirineo navarro. Ecológicamente desempeña un papel intermedio entre las especies más claramente xerófitas (encinas y quejigos) y los verdaderos robles. Se desarrolla principalmente sobre suelos silíceos (granitos, gneises, pizarras), muy raramente en calizas; deben ser húmedos, aunque en menor medida que para los robles por antonomasia. Soporta climas continentales, con fuertes heladas en invierno y un cierto grado de sequía veraniega, entre algo menos de 400 y hasta casi 2000 m como altitudes extremas. Puede formar masas puras (melojares o rebollares, localmente extensos en las montañas castellanas o en el Sistema Central) en que se encuentran arbustos como genistas o piornos y plantas herbáceas como las peonías o el helecho común. Puede también mezclarse con la encina y el quejigo en las altitudes inferiores, con el haya en las zonas más húmedas o con pinos de montaña a mayores altitudes.
Cascada en el arroyo del chorro, petitojo y panorpa
Excrementos de nutria
La Cascada del Chorro (conocido popularmente como La Chorrera o simplemente El Chorro) es un salto de agua de 18 metros que está situado en el término municipal de Los Navalucillos, en la provincia de Toledo (España). Pertenece desde el año 2008 al Parque nacional de Cabañeros. Es un salto de agua que se encuentra rodeado de paredes naturales rebosantes de vegetación y musgo, es un rincón de los Montes de Toledo que conserva un primitivo microclima oceánico. Apenas llega el sol debido a la vegetación exuberante del lugar y la humedad es abundante en las paredes cuarcíticas, el agua cristalina y fría es la que se bebe en el pueblo, procede de este arroyo, recogida en una captación que se hizo en los años 1990, la obra se hizo con poco cuidado y no se respetaron los viejos pies de un tejo (Taxus baccata) que había en el lugar. El arroyo del Chorro desemboca en el Río Pusa
Toma de Agua para los Navalucillos y Tejo

Comentarios

    Si quieres, puedes o esta ruta