Tiempo en movimiento  3 horas 30 minutos

Tiempo  5 horas 27 minutos

Coordenadas 2181

Fecha de subida 6 de abril de 2018

Fecha de realización marzo 2018

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1.253 m
593 m
0
3,1
6,2
12,3 km

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cerca de La Alberca, Castilla y León (España)

El Parque natural de Las Batuecas - Sierra de Francia es un espacio natural protegido en el sur de la provincia de Salamanca, junto al límite con Extremadura.

Su declaración como parque natural se realizó el 11 de julio de 2000.

La gran biodiversidad del parque natural ha propiciado que sea designado reserva de la biosfera por la UNESCO.

Ocupa una extensión de 30.183 ha, sus cotas más altas se sitúan en el Pico Hastiala (1.735 m) y en la cresta de la Peña de Francia, que con sus 1.723 m domina el conjunto de la comarca.

Dentro de esta geografía plena de rincones apartados e íntimos, se diferencia por su aislamiento y personalidad el valle de Las Batuecas, que cuenta con un monasterio de Carmelitas Descalzos. La Peña de Francia, aún no siendo el pico más alto del conjunto, es el más famoso de la zona.

El Valle de Las Batuecas es el corazón del Parque Natural de La Sierra de Francia, con una de las mayores concentraciones de pinturas rupestres esquemáticas de España, un paraje de enorme valor medio ambiental. ,

MONASTERIO DE SAN JOSE:

Hacia el siglo 16 se construyó el monasterio y casi veinte ermitas diseminadas en sus dos laderas, donde los cuarenta monjes buscaban entonces, la soledad, la paz y la contemplación. Muchas de estas ermitas se pueden ver desde el sendero, escondidas al lado de un ciprés.

El Monasterio de San José fue fundado en 1599. Todavía está habitado por monjes que viven aquí su retiro espiritual. No se puede visitar, pero los monjes ofrecen retiros espirituales.

PINTURAS RUPRESTES:

El Canchal de Cabras Pintadas es el más relevante del valle, pues contiene abundantes pinturas de diferentes figuras en distintos colores: rojo, granate, blanco.

Los numerosos abrigos que plagan el valle ofrecían cobijo y sus paredes lisas y claras parecían invitaciones a pintar o a escribir.

Algunas figuras corresponden a representaciones humanas, otras son cabras, como las cabras montesas o escenas de caza de hombres con arcos cazando ciervos.

Algunas pinturas alcanzan los 4000 años de antigüedad. El interés por la prehistoria hacia el final del siglo 19 permitió censar una veintena de abrigos con pinturas en excelente estado de conservación, debido al tipo de roca (cuarzo) y a los pocos líquenes que se desarrollan allí (y que pueden “comerse” la roca y las pinturas).

Las pinturas esquemáticas de Las Batuecas es el mayor yacimiento de la península, si se considera la escasa superficie en la que se encuentran.

Su simbología sigue sin poner de acuerdo a los especialistas: ¿Qué significan exactamente esas cabras, esas siluetas humanas y todas esas sucesiones de puntos y trazos? ¿Ritos sagrados, calendarios, contabilidad primitiva de caza o ganadería?

Durante los primeros siglos de la vida monástica del valle, varias pinturas fueron profanadas por los propios monjes que veían en ella imágenes satánicas, o más tarde por “turistas” de la época

LA RUTA:

La ruta comienza en el puerto del Portillo (1250 m.), alli se puede dejar coche.

En el puerto hay un mirador donde podemos disfrutar de unas estupendas vistas: los valles de Batuecas y de las Hurdes, la sierra de Francia, la sierra de Béjar.

Cruzaremos la carretera y empezaremos a bajar por un sendero entre jaras, brezos y enebros. La senda tiene mucha piedra suelta y desciende bruscamente en zig-zags. Se trata de un tramo de fuerte descenso (700 metros de desnivel). Bonitas vistas durante toda la bajada-

Llegamos al Monasterio de las Batuecas, un lugar emblemático con un bello entorno, se halla inmerso en el bosque, al lado del río Batuecas.

Desde allí continuaremos por un sendero que bordea el monasterio por su lado izquierdo, según nos lo encontramos. Este sendero sigue el curso del río Batuecas hasta llegar al Canchal de las Cabras Pintadas donde se pueden ver pinturas rupestres del Neolítico. Para llegar al abrigo de las Cabras Pintadas, tenemos que subir una fuerte pendiente durante 50 metros.

El regreso es por el mismo camino; la subida es dura, 650 m de desnivel en 4.5 Km. Éste era el antiguo camino tradicional de comunicación de La Alberca con Las Hurdes, y su empedrado original ya ha desaparecido. Si no queremos hacer el recorrido de ida y vuelta, podemos dejar un coche en el puerto del portillo y otro en el Monasterio de las Batuecas.
Desde aquí podremos disfrutar de unas estupendas vistas: hacia el sur, los valles de Batuecas y de las Hurdes, hacia el norte la sierra de Francia, y hacia el este, la sierra de Béjar.
Bonitas vistas durante toda la bajada, hacia la sierra y hacia el valle.
La senda tiene mucha piedra suelta y desciende bruscamente en zig-zags. Se trata de un tramo de fuerte descenso (700 metros de desnivel). Los zig-zags son continuos.
Hacia el siglo 16 se construyó el monasterio y casi veinte ermitas diseminadas en sus dos laderas, donde los cuarenta monjes buscaban entonces, la soledad, la paz y la contemplación. Muchas de estas ermitas se pueden ver desde el sendero, escondidas al lado de un ciprés. El Monasterio de San José fue fundado en 1599. Todavía está habitado por monjes que viven aquí su retiro espiritual. No se puede visitar, pero los monjes ofrecen retiros espirituales.
PINTURAS RUPRESTES: El Canchal de Cabras Pintadas es el más relevante del valle, pues contiene abundantes pinturas de diferentes figuras en distintos colores: rojo, granate, blanco. Los numerosos abrigos que plagan el valle ofrecían cobijo y sus paredes lisas y claras parecían invitaciones a pintar o a escribir. Algunas figuras corresponden a representaciones humanas, otras son cabras, como las cabras montesas o escenas de caza de hombres con arcos cazando ciervos. Algunas pinturas alcanzan los 4000 años de antigüedad. El interés por la prehistoria hacia el final del siglo 19 permitió censar una veintena de abrigos con pinturas en excelente estado de conservación, debido al tipo de roca (cuarzo) y a los pocos líquenes que se desarrollan allí (y que pueden “comerse” la roca y las pinturas). Las pinturas esquemáticas de Las Batuecas es el mayor yacimiento de la península, si se considera la escasa superficie en la que se encuentran. Su simbología sigue sin poner de acuerdo a los especialistas: ¿Qué significan exactamente esas cabras, esas siluetas humanas y todas esas sucesiones de puntos y trazos? ¿Ritos sagrados, calendarios, contabilidad primitiva de caza o ganadería? Durante los primeros siglos de la vida monástica del valle, varias pinturas fueron profanadas por los propios monjes que veían en ella imágenes satánicas, o más tarde por “turistas” de la época
Bonitas vistas durante toda la bajada, hacia la sierra y hacia el valle.

Comentarios

    Si quieres, puedes o esta ruta