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20,94 km

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cerca de San Esteban, Asturias (España)

San Esteban (Cuñaba)-pasá del Picayo-Tresviso-Urdon-Canal de Reñinuevo-Bejes
Esta ruta la catalogo como difícil pues presenta en algunos de sus tramos zonas de mucho patio y canales herbosas que pueden resultar muy peligrosas, sobremanera con piso húmedo, y caer por ellas al abismo.
La ruta discurre por Unos paisajes idílicos, encumbrados por un verdor arrebatador y con cielo celeste con luminosidad perfecta, hicieron el acompañamiento perfecto a esta bonita senda de alta montaña. Catalogada la misma como una de las tres más peligrosas que puedes realizar por los Picos de Europa. NO en vano hace dos años una montañera se precipitó en uno de los múltiples pasos complejos que presenta donde el uso de la cuerda y el alambre a modo de pasarela, son imprescindibles para garantizar la seguridad de la misma. Ni que decir tiene que con niebla es inviable y mucho menos con el piso húmedo. Pues son muchas las canales casi verticales, “y sin casi”, en las que el mínimo resbalón te puede llevar a caer varios cientos de metros montaña abajo…
Esta ruta amplia una previa realizada hace unos 3 años y que fue explicada en otra publicación de wikilok, cuyo track solo comprende el tramo de San Esteban a Tresviso. (Ruta previa: https://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=5131988)

Para esta ruta es fundamental el seguir un poco la línea de los comentarios de la descripción de la misma pues el GPS en algunas zonas pierde señal o la misma rebota en la montaña y da falsas lecturas. Por tanto sirve como apoyo orientativo pero vuelvo a recalcar que hay tramos donde prima el sentido común y os podeis ayudar de la descripción que realizo a continuación.

La ruta comienza en el bello entorno rural de San Esteban (Cuñaba) a poco más de 200 metros de altitud, para salvar casi 900 metros de desnivel acumulado de subida hasta el pueblo cántabro de Tresviso. Pues la ruta comienza en San Esteban que está en Asturias, nombrado pueblo ejemplar en 1990, y finaliza en la vecina Cantabria en el bello pueblo de Tresviso.
Para llegar a San Esteban, mis dos compañeros de ruta y buenos amigos: Alberto F. Arribas (ELFEDEZ) y Mario Marin. Nos desplazamos en dos coches, dejamos uno en San Esteban y otro en Bejes. Imprescindible dos coches para realizar esta ruta, o bien, llamas al taxista de la Hermida que os vaya a buscar. A San Esteban se accede por la N-621, el desvio se halla en el pueblo de RUmenes, unos 10 kms después de dejar atrás Panes. Cojemos a mano derecha una carretera local y el pueblo se halla a 3 kms, bien indicado y sin perdidas. Hay buen aparcamiento en el pueblo con casas de turismo rural .
La senda se inicia tras visitar el tronco de un longevo castaño que data del siglo XVI, el cual durante más de 400 años ha sido testigo de la vida en esta bella aldea, digna de ver y conocer. Al cual se le conoce como “el Castañón de la Riega de la Cojita”.
Sales del pueblo por bello sendero jalonado por arboles autóctonos, que dan frescura al camino, protegiéndonos de los duros rayos del sol. Y en breve topas con el cartel indicador de la ruta, y cuando lees aquello de la peligrosidad y que se abstengan los aficionados poco preparados y sin equipo adecuado…, aunque lleves muchos años pateando montañas, cuando te encuentras algo así durante unos segundos y en silencio, todos nos confesamos interiormente haciéndonos la misma pregunta: …¿estaré preparado para atravesar la pasá del picayo…?.
Seguimos ruta metiéndonos en la espesura de un bello bosque, con un bonito mirador sobre el pueblo como antesala. En breve cruzamos una espectacular y bien cuidada área recreativa en medio de una floresta impresionante, donde nunca llega el sol a tocar el suelo, salvo por pequeñas oquedades entre las copas de los árboles. El camino cada vez se pone más pindio y pronto hay que agarrar las rodillas para subir por el impresionante desnivel, pues en dos kilómetros se ascienden 600 metros de altura… comienzan con ello las primeras trepadas con el suelo resbaladizo, provocando trastabilladas casi continuas. Pronto ganamos gran altura y en un claro del bosque, una vista espectacular deleita nuestras retinas ávidas de belleza. Son minutos reconfortantes con la vista de las casa de San Esteban ahí abajo y el inicio del desfiladero de la Hermida frente a nosotros. Previamente habíamos cruzado el regato, sin agua del arroyo Robicores.
La pendiente sigue en ascenso y las trepadas se suceden, y para ello comenzamos a necesitar el uso de cables acerados que a modo de cuerdas ayudan en las subidas, sin los cuales sería muy difícil realizar esta ruta por lo resbaladizo del terreno, pues el verde exultante y bello pero a la vez peligroso reina por doquier.
Llegamos a una valla que se mueve bastante al apoyarse en ella y tras la cual se ve una canal, que baja a machete a lo largo de la ladera de la montaña, es la canal de los obreros, si caes por ella ni que decir tiene que no la cuentas y sería difícil encontrarte…
Sirve dicho lugar para tirar unas fotos y ver el rostro de satisfacción de los compañeros de ruta, la senda no defrauda y los paisajes son de fábula en medio de una floresta de cuento de xanas y trasgus.
Seguimos ruta y el nivel técnico va creciendo, de esta manera llegamos a pasar una peligrosa canal herbosa, no os podeís imaginar cómo impresiona, un traspiés en aquel verdín y caes 400 metros en caída libre por caliza abajo… Sólo puedo decir una palabra: IMPRESIONANTE… Coronamos posteriormente el collado de arguma donde aprovechamos que el camino es más sencillo para comer algo y rehidratarnos adecuadamente. El camino te sorprende en cada momento, es realmente espectacular y las cuerdas aceradas te dan seguridad en los pasos difíciles. Y llegamos a la canal del Infierno, donde me giro para avisar a mis compañeros advirtiendo de la peligrosidad del paso… “Cuidado, esta que viene ahora es la canal del Infierno, donde cualquier error se puede pagar con la vida…” , Mario ni gurgutó y tragando saliva y con mucho temple y prudencia cruzamos la misma, mirando de soslayo el impresionante farallón de rocas que se erguía ante nosotros…
Llega una de las zonas más bonitas y peligrosas de la ruta, el paso picaya al cual le da nombre, y con buen criterio lo han llenado con vallas de madera, que no rompen con el entorno y previene que te precipites en picado al fondo del valle. Tramos de cordada ayudan a superar el enorme desnivel, impulsando con los gemelos y los cuádriceps femorales en la caliza para ayudar en el ascenso. Y así poco a poco y mirando muy mucho donde pones el pie llegas a lo alto del paso picaya. Luego una barandilla improvisada con cable acerado reforzado previene que te caigas al vacío en un resbalon, pues el verde sigue presente en todo momento. Y es el verdor del piso lo que hace realmente compleja esta ruta, si fuera solo caliza la peligrosidad sería mucho menor… y no digamos nada si encima como nos ocurrio a nosotros topas en medio den angosto sendero en una de las canales herbosas con un macho cabrío que no se levanta y no te brinda el paso.... Como nos sucedió a nosotros y que a la postre fue una de las anecdotas simpaticas del día, "el paso del Macho cabrón..."
Sguimos ruta, tras dejat atrás al "cabrón" para llegar al siguiente paso del camino, que es la canal de Requejo, se pasa una de las zonas aéreas más impresionantes de la ruta, a la cual las fotos no le hacen la suficiente justicia, por espectaculares que os puedan parecer. UN peligroso tramo de descenso nos lleva a pasar por delante de una cueva, la del Tombu creo recordar. Cuando llegamos a la zona del canto Moron ya se visualiza la senda ancha que baja de Tresviso a Urdón, y que es la ruta “sosa” que realiza todo el mundo, la cual tiene bellas panorámicas, pero claro en comparación con la ruta del paso picaya o la del canal de Reñinuevo que vemos enfrente en los otros farallones de la montaña al otro lado del río, pues como que parece una camino de escuela...
Ya vemos Tresviso en lontananza, bello pueblo cántabro que para mi ha perdido en parte la belleza de los pueblos de montaña, al haber sido machacado por el turismo, de tal manera que ha perdido alguna señal de identidad propia. Pero que sigue siendo un bello enclave en las montañas.
Tras rehidratar y reponer fuerzas en el bar del pueblo donde degustamos rico queso del lugar; bajamos por la sencilla senda que baja a Urdón, la cual se hace incluso dura y pesada por lo inestable del terreno por la gran cantidda de piedra suelta en el lecho del camino. Durante varios kms y en un zig-zag continuo, el camino que antaño fue medio de extracción del mineral de las minas de Andara y otras locales, baja de forma continua perdiendo altura a cada curva del camino. Llegamos a uno de los puntos más conocidos del mismo, el afamado balcón de pilatos, donde las vistas son sinceramente espectaculares y frente al mismo el espectacular canal de reñinuevo, lugar por donde iríamos un par de horas después para luego subir a Bejes por el Bosque y bajar por la canal de periluenga.
Y el camino llega por fin casi hasta la altura del Rio Urdón, donde se topan dos bellos puentes del piedra, el segundo más pequeño con muchísimos años de historia; el cual da paso a la llegada a la central. Antes de pasar el segundo tomamos un ramal por la derecha. Buen camino que zigzaguea en ascenso continuo en busca de la pared de la montaña que se alza ante nosotros. Lugar donde se hallan las instalaciones del canal que pertenecen a Eléctrica Viesgo.
Topamos con la gran tubería por la que baja el agua del canal y la cruzamos por encima por una escalera de madera colocada allí para tal fin. Seguimos subiendo adyacentes a la montaña hasta que llegado un punto entramos en varios pequeños tuneles, le dan emoción y singularidad a la ruta, el hecho de adentrarse en la propia montaña para superar este paso. Una escalinata empinada con protección de barandilla nos conduce a la caseta e instalaciones del canal de Reñinuevo. Con el GPS medio loco por el rebote continuo de la señal, este vale poco en este tramo del recorrido del canal; tenemos que cruzar una pequeña puerta que topamos de frente por la izda y con ello dejamos el canal a la derecha. SE sigue de un pequeño sendero que sube por la izda de la montaña y el cual llega a perderse y difuminarse, para bajar luego de al canal el cual cruzamos por un puente. Hay que tomar ahora un sendero angosto y descendente, muy peligroso si el terreno está húmedo, pues aquí no hay protección alguna y tiene algún tramo aéreo expuesto. Por tanto mucho cuidado en este tramo. Llegamos a un pedrero el cual hay que subir, algún Jito en la zona nos tranquiliza, pues como digo la señal de recepción del GPS da fallos continuos.
Subimos al borde del canal para atravesar enseguida un túnel sobre el mismo canal de aguas rapidas, el cual impresiona, pero no queda otra que meterse en su interior, provistos de un frontal en la cabeza y reptar prácticamente sobre la plancha de acero que cubre parcialmente el canal. De rodillas o a gatas, o muy agachado, cuidado con las mochilas grandes o los bastones, que pueden enganchar en el techo de la roca del túnel y con ello desequilibraros y caer al agua. Por cierto, este canal no tiene escaleras para salir del mismo si te caes al agua. Y según las épocas del año, puede llevar un gran caudal y en otra llegarte por los tobillos, creo que los limpian todos los años en agosto, único momento que está seco.

Pues bien, hecho este inciso salimos del túnel, y a Mario ya se le cambió la cara; antes de entrar al mismo era de estupefacción y asombro y al salir era de celebración con una sonrisa de oreja a oreja. Toca caminar por encima del muro del canal un buen rato, con la protección de una pequeña barandilla que te da cierta seguridad. Nuevamente en algún tramo el camino se aleja del canal al llegar a tuneles donde no hay posibilidad de paso. Pero se disfruta con ello de un bello y angosto sendero paralelo al canal, con continuas sube y baja hasta llegar a una caseta. Y con esto hemos hecho casi la mitad del canal y poco antes de llegar al tramo de los “colgaderos o pasillos y corredores de matallana”, colgados literalmente del abismo en la montaña anclados en la pared y que conducen a Tresviso por el nacimiento del Rio Urdon (que es otra ruta posible pero la cual recomiendo en verano, por su peligrosidad al poder resbalar con mayor facilidad…y precipitarse al vacío). Nosotros seguimos subiendo hoy por el bosque atravesando un bello robledal en continuo ascenso hasta llegar a una zona de cabañas. Por fin llegamos a lo alto del bosque el cual se continua con una pradería, la cual finaliza al bord del acantilado que se cierne sobre el mismo pueblo de Bejes. REcomeindo tomar la antena como referencia y unos cinco metros por encima de ella dirigirse hacia la derecha para buscar un oculto y escondido paso que baja de forma vertiginosa hasta el mismo pueblo. Un remate de ruta espectacular que conduce al corazón del pueblo donde ahora hay bar abierto y tomarte algo celebrando los grandes momentos de esta bella e mpresionnate ruta como nosotros hicimos.
Por favor prudencia, y recordad el GPS en esta ruta apoya pero no os podeis fiar en todo momento de él, por fallos en la recepción de la señal. Usar el sentido común del montañero.
Un saludo
Ray

2 comentarios

  • Foto de ELFEDEZ

    ELFEDEZ 01-nov-2017

    Ni yo la podría haber descrito con tanta precisión ;-)
    Ruta altamente recomendable con pasos entretenidos y que para un Pisapraos como yo, resulta realmente entretenida.
    Ayuda mucho en la ruta las cuerdas y barandillas en los tramos más expuestos. Para mí, el que más sensación de peligro tuvo fue al principio del canal (camino insinuado y por una ladera pedregosa)
    Sólo para seco y con buen tiempo.
    Gracias por la ruta y por la compañía.
    Un abrazo.

  • Foto de Ray  (Chaman de la montaña)

    Ray (Chaman de la montaña) 02-nov-2017

    Ruta espectacular para hacer solo con buen tiempo y a ser posible en primavera y verano al ser los dias más largos. Me alegro que te gustara la ruta amigo.
    saludos
    Ray

Si quieres, puedes o esta ruta