Tiempo  2 horas 49 minutos

Coordenadas 1805

Fecha de subida 31 de marzo de 2019

Fecha de realización marzo 2019

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1.225 m
750 m
0
2,6
5,1
10,24 km

Vista 14 veces, descargada 7 veces

cerca de Bigüézal, Navarra (España)

En pleno Valle del Romanzado, a caballo entre la importante barrera montañosa de la sierra de Leyre y el mítico paso de montaña del Alto de Coronas se ubica la sierra de Illon, pequeño entramado de mesetas, barrancos y valles colgados que surca en dirección NE la Comunidad Foral, ejerciendo de barrera natural entre el Pirineo y los paisajes del sur.
En su parte más occidental, donde los ríos Salazar y Esca esculpen las foces de Aspurtz y de Las Botxuelas, encontraremos la cumbre de San Quirico, dominada por una ermita que honra al Santo y que cada 16 de junio acoge en romería a cientos de lugareños.
En su parte más oriental, la alargada cresta rocosa, dibuja un rosario de escarpadas cotas como la de Illon y Puntal de Leciñera para acabar desembocando en el Pico Borreguil o Belbún, cima poco frecuentada por los montañeros pese a ser, con sus 1423 metros, el punto más álgido de la sierra de Illon.
Antiguamente estos terrenos, se encontraban englobados en la Merindad de Sangüesa y eran regidos administrativamente por el llamado Almiradío de Navascués, formado por el susodicho pueblo y el municipio de Castillonuevo. Desde su origen en el siglo X y hasta el siglo XVIII, la zona fue regida por el Almirante, cargo que otorgaba el Rey de Navarra a alguno de sus funcionarios y que bajo su autoridad, cumplían una misión fiscal, judicial y militar. A partir del siglo XVIII, el cargo se convirtió en honorífico y aunque sin desaparecer en su totalidad, el Almiradío todavía conserva, a día de hoy, algunos derechos.
Una vez descrita su ubicación y orografía, nos ceñiremos al track y para ello deberemos desplazarnos hasta la histórica población de Bigüézal, donde estacionaremos nuestro medio de transporte en la parte más alta del pueblo.
Con la mochila preparada y con una soleada mañana por delante, emprenderemos el camino junto a las inmediaciones del cementerio y de la ermita de Santa Quiteria, tomando una polvorienta pista que en ligero ascenso nos irá adentrando en la Sierra de Illon.
Al cabo de unos diez minutos de haber iniciado la marcha, abandonaremos el mencionado camino, virando hacia nuestra izquierda, para internarnos en una amplia y desarbolada senda que sube serpenteando ladera arriba. Tras realizar varios zig-zag por los flancos de la montaña, el camino pasará por el filo de una loma donde encontraremos el mítico dolmen de Faulo, joya de la era neolítica y que a día de hoy mantiene, prácticamente, su estado primigenio.
Cabría destacar y a modo informativo, la importante afluencia de este tipo de restos funerarios que se esparcen a lo largo y ancho de la Sierra.
Desde este punto y en el extremo más occidental de la montaña, ya vislumbraremos el primero de nuestros objetivos, la cumbre de San Quirico donde la blanca ermita de homónimo nombre comenzará a dejarse ver, engullida entre la densa maraña.
Así que comenzaremos a perder altura para salvar la rinconada del barranco, hasta alcanzar el collado que lo separa del sendero que nos llevará posteriormente a la cima de Illon.
A partir de este punto, la ascensión ganará en vistosidad, puesto que nos adentraremos en un denso bosque mixto donde los pinos royos y especies caducifolias como el haya, el arce y el roble, serán nuestros fieles acompañantes.
Tras superar las primeras rampas donde dejaremos atrás unas cuantas palomeras, el camino se suavizará ligeramente hasta ganar el lomo cimero donde conectaremos con el clásico camino que viene de Navascués.
En poco más de veinte minutos, hollaremos la cerrada cima de San Quirico donde encontraremos un pequeño y vetusto buzón que el grupo de montaña Boscos instauró allá por el año 1967.
A escasos metros del buzón, se halla el recinto religioso de San Kirico que data del año 1868 y desde el cuál podremos visualizar la impresionante Sierra de Leyre, la entalladura de la Foz de Arbaiún, el piramidal Idokorri y varias alturas del Pirineo Navarro.
Mencionar que en la pared más occidental de la ermita, podremos rellenar nuestra cantimplora y si lo que queremos es buscar cobijo, encontraremos un pequeño cobertizo, con parrilla incluida, en la parte posterior.
Fotografiado el entorno y tras un pequeña parada para reponer energía, retrocederemos sobre nuestros pasos, hasta estar de vuelta en el collado citado con anterioridad.
Desde el collado, tan solo nos separarán unos cuarenta minutos para hollar la segunda cumbre del día y con ello dar por concluida una entretenida excursión, asi que deberemos girar hacia nuestra izquierda de la marcha para tomar una borrosa senda, que a media altura y cerca del perfil de la montaña, se adentrará por la espesura de la Sierra de Illon.
Conforme vamos avanzado, la desdibujada senda inicial, dará paso a un definido sendero engullido, a tramos, por la vegetación que nos hará ir ganando altura gradualmente hasta alcanzar el desvío a la cumbre, jalonada por hitos de piedra y algun plástico "olvidado" de alguna carrera de montaña.
En apenas diez minutos y tras superar una tediosa pendiente, lograremos alcanzar la rocosa y pequeña cima de Illon coronada por un curioso buzón montañero del grupo de montaña Trinkete Taldea, en el que se representa a un txistu y su tamboril.
Las vistas desde la cumbre, si observamos hacia la parte Sur, ofrecen una bonita perspectiva del valle colgado de Bigüézal-Castillonuevo con la mole rocosa de la Sierra de Leyre al frente.
Si nos giramos y oteamos hacia su vertiente Norte, podremos observar desde el Pirineo Navarro hasta los Valles Occidentales.
La vuelta, la realizaremos desandando el camino que nos llevó a la cima.
Ruta muy recomendable que transcurre
por unos parajes no muy frecuentados y en la que podremos disfrutar de un auténtico tesoro del neolítico y de las impresionantes vistas que ofrecen sus cumbres.

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