Tiempo  una hora 40 minutos

Coordenadas 302

Fecha de subida 6 de enero de 2019

Fecha de realización enero 2019

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801 m
571 m
0
2,2
4,3
8,65 km

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cerca de Herce, La Rioja (España)

Ruta circular con un tramo de ida y vuelta común que tomando como punto de partida el Monasterio de Vico en Arnedo, visita los altos cercanos con vistas sobre el valle que conforma el río Cidacos y las zonas de pinos, de olivos, de almendros, de surgencias de agua y la ermita de San Martín todas ellas ubicadas en la zona sur o cara trasera con respecto al citado monasterio. La ruta está pensada para poder ser realizada en cualquiera de los lapsos entre comida y comida al poderse realizar en menos de 3 horas.

Existen zonas de estacionamiento con abundante espacio para vehículos contiguas al comienzo de esta ruta. En cualquier caso, se puede llegar fácilmente hasta el comienzo de la ruta por la vía verde del Cidacos desde el centro de Arnedo, en cuyo caso hay que sumar algo menos de una hora de ida y otra de vuelta.

*Hay más información en cada uno de los waypoints señalizados en la ruta.


Descripción:

El recorrido tiene su punto de partida [PK 0,0] en la puerta principal de acceso al Monasterio de Vico junto a una fuente de tipo bebedero accionada mediante pedal. Hasta este punto se puede acceder peatonalmente desde la vía verde del Cidacos atravesando un puente peatonal colgante de madera y ascendiendo por unas escaleras irregulares de piedra dejando a la izquierda la ermita de la aparición de Vico o bien en vehículo desde Arnedo por la carretera en dirección a Préjano. Si se opta por esta última opción hay abundante espacio de estacionamiento tanto en el interior del monasterio (aparcamiento que se cierra a las 22:00) como en los exteriores contiguos a una pequeña área recreativa donde comienza la senda de Vico propiamente dicha y debidamente señalizada.

Tras recibir la bendición de las hermanas de la Orden Cisterciense de la Estrecha Observancia (Trapa), da comienzo el recorrido por la carretera de acceso al monasterio con la cerca del mismo a la izquierda y una hilera de almendros a la derecha. Se pasa a través de una puerta automática que queda cerrada a partir de las 22:00 [PK 0,3] y se prosigue hasta llegar a un cruce con la carretera Arnedo-Préjano (LR-382) [PK 0,6]. En este punto se sigue de frente y a la izquierda se puede apreciar una plantación regular de olivos en lo que constituye un área recreativa con fuente de agua potable.

Se atraviesa el área recreativa en diagonal hacia la izquierda y tras subir una pequeña pendiente o escaleras, según se prefiera, se toma el camino que se adentra en el Pinar de Vico, conocido por contar con la única masa forestal en toda la comunidad de La Rioja de pinos donceles o piñoneros, Pinus pinea. El camino de tierra compactada asciende muy ligeramente a través del paisaje arbolado entre la Yasa de San Marcos a la izquierda y un pequeño macizo de arenisca a la derecha con pequeñas cavidades. Casi un kilómetro después llega la primera «sorpresa» de la ruta: a la derecha una cavidad especialmente grande [PK 1,7], se trata de una cueva antrópica que como se explica en el panel informativo adyacente podría haber tenido fines religiosos, económicos y/o domésticos al igual que el resto de cavidades similares de la zona; y a la izquierda, por donde continúa el camino, el sistema ingeniado para conducir el agua desde los manantiales de la zona al Monasterio de Vico espectacular y muy bien conservado [PK 1,8] y también con su correspondiente panel informativo con contenidos histórico-ingenieriles muy interesantes.

Ahora toca pasar por el puente improvisado sobre la Yasa de San Marcos junto al ingenio acuoso y salvar algunos peldaños. El camino, que poco a poco se va estrechando, continua hacia la derecha donde en breve se llega a una llanura equipada con un banco y una fuente de agua que se puede beber [PK 2,1], además de una pequeña laguna custodiada por robustos pinos que es muy fotogénica. Siguiendo las marcas naranjas de la Senda de Vico que conducen por un camino que sigue más o menos de frente, esta vez con promontorio a la izquierda —y perro ladrador incluido— y yasa a la derecha, aparece un pequeño entrante en forma de trinchera a la izquierda con piso de madera y 20 metros escasos que conduce a una especie de portezuela de hierro hábilmente cerrada [PK 2,7a], ¿qué habrá dentro?

Poco más adelante aparecen nuevos paneles informativos a la derecha en una zona de manantiales y riachuelos u hontanar [PK 2,7b], éstos nos informan de la vegetación y de la concordia entre las diferentes religiones y creencias en la zona en tiempos pretéritos. Tras volver a la senda original que sigue subiendo, pronto se vislumbra una edificación de planta rectangular y con un ventanuco circular. ¡No tan rápido! Tórnese, el caminante, antes hacia la derecha para contemplar lo que queda de otra edificación más antigua del s. XVI [PK 3,0] —en ruinas, de hecho— pero con similares propósitos a la otra: rendir culto a San Marcos —evangelista—. Ahora sí, toca seguir subiendo hasta la otra ermita [PK 3,1], ésta del s. XXI, más concretamente del año 2002 y de propiedad privada —de la Asociación de Amigos de Arnedo—. Destaca especialmente su policromía interior —con las imágenes de San Marcos y la Virgen de Vico— y los detalles de las ventanas. Además desde el pórtico cubierto, donde se hacen patentes las labores de mampostería, se puede vislumbrar perfectamente —al menos cuando los fenómenos meteorológicos lo permiten— la prominente Peña Isasa de 1474 m de altitud, el macizo más alto de la zona. Cabe destacar, que como casi todo en esta bien cuidada ruta, ambas ermitas disponen de sus respectivos paneles informativos.

Volviendo hacia la parte trasera de la nueva ermita por la explanada sobre la que se asienta, donde como se explica en los carteles se sigue anualmente, desde la creación de la nueva cofradía, cada 25 de abril con la tradición de la lidia de un toro sustituido por una carretilla después de la correspondiente misa, se toma de nuevo el camino que se había abandonado para ascender escasos metros más hasta la cota cercana del Monte Vico (769 m) [PK 3,2a] fácilmente visible gracias a la cruz con perfil cilíndrico de madera barnizada, lugar donde finaliza la senda preparada por la que se ha llegado hasta aquí y que hace referencia al promontorio. En este lugar equipado con carteles panorámicos informativos y un banco de piedra, podría decirse que es preceptivo pararse unos minutos a contemplar el paisaje circundante con la ayuda de los paneles que aclaran los topónimos de los parajes, promontorios, localidades, masas forestales... que se ven desde este punto. En el que se sitúa más a la derecha, hay información de la ruta hasta este punto.

A partir de aquí, el camino que se hace en este recorrido se sale de la senda marcada oficial que consistiría en volver por el mismo camino hasta el origen. En lugar de hacer eso, se opta por hacer un recorrido circular para alargar un poco el camino y cambiar un poco de paisaje, al menos hasta volver a la explanada ya atravesada con anterioridad [PK 2,1] desde donde el camino de vuelta sí que es idéntico al de ida.

Se vuelve, pues, hacia el camino que subía de la ermita y se coge la pista ancha de tierra compacta que sigue subiendo desde este punto. También se podría haber optado por tomar una senda desde el Monte Vico que no pierde la escasa altitud que supone bajar a la pista, pero a pocos metros hay un tramo con una subida muy pronunciada y con riesgo de caídas que puede entrañar algún riesgo, así que queda como recorrido opcional para los más atrevidos. Por cualquiera de los dos caminos, con mayor o menor dificultad, se termina llegando a un punto en el que la pista está cerrada con una cadena para los vehículos [PK 3,6], próxima a la zona conocida como el Hontanar (813 m), lugar al que se puede subir por un camino muy marcado —y supondría alcanzar la cota más alta de todo este recorrido— pero se ha optado por no hacerlo, quedando una vez más a disposición del lector ascender un poco más o no. En la encrucijada de caminos junto a la ya citada cadena, se toma el camino que sigue hacia la izquierda para comenzar con el descenso. Este camino estará ocasionalmente marcado con pictogramas de una bicicleta.

El paisaje por este camino de bajada es mucho más abierto, puesto que discurre mayoritariamente entre plantaciones de almendros y por tierras de mayor altitud que a la ida. Tras unos 600 metros por esta pista ancha y en ligero descenso se pasa junto a una caseta en una curva del camino [PK 4,3]. En este punto se ha optado por hacer un recorrido de ida y vuelta hasta una pequeña cima sin nombre que está a unos 200 metros de este punto. Para llegar a ella, hay que introducirse por una senda ligeramente marcada dejando la caseta a la derecha y un cartel de un puesto de caza de Malviz a la izquierda. Tras ver este cartel habrá que mirar detenidamente hacia la izquierda para buscar un camino de acceso al pequeño collado que se alza en esa dirección y que conduce a la cota elevada a la que se quiere llegar. El camino hasta el punto más alto es claro y solo dificultan el tránsito por el pequeñas hierbas rastreras que en ocasiones pueden pinchar algo. Desde la cima (791 m) [PK 4,5] y junto a un ramo de flores marchitas acotado por media docena de piedras, se puede ver el paisaje en todas las direcciones, incluidas las cimas por las que se ha pasado con anterioridad. Ahora toca desandar el camino realizado de vuelta hasta la pista [PK 4,7].

De nuevo en la pista se sigue descendiendo entre plantaciones de almendros por la cómoda pista realizando algunas curvas cerradas [PPKK 5,1 y 5,3] entre las cuales hay unas ruinas y después aguarda un tramo más o menos recto de unos 600 metros hasta llegar a un punto en el que hay que volver a extremar la precaución para realizar un giro brusco y nada intuitivo de casi 360º hacia la izquierda. Tras algo menos de un kilómetro [PK 6,9], se llega de nuevo a la explanada con fuente y banco por la que ya se ha pasado hace algún rato a la ida, esta vez puede que con algo más de cansancio y con mayor predisposición a sentarse.

A partir de este punto ya solo queda desandar el camino realizado por el pinar al principio de la ruta para volver hasta la zona de aparcamiento [PK 8,0] y desde ahí de vuelta al Monasterio de Vico [PK 8,7] tras una entretenida a la par que variada en paisajes caminata.


Fuentes:

Hay suficientes fuentes durante todo el recorrido como para poder prescindir de llevar agua, al menos si no se realiza la ruta en verano.

Tiempos:

Entre 1:30 y 3:00 de marcha dependiendo de la velocidad.



Índice IBP:


Dificultad MIDE:
Punto de comienzo del recorrido frente a la puerta principal del monasterio. En este punto hay una fuente de agua potable y también existe una tienda de repostería y artesanía de las monjas del convento.
Fin del área recreativa donde hay una fuente y donde hay que coger el camino ascendente que se adentra por una zona de pinos junto a la yasa de Vico.
Desvío a la pequeña cavidad horadada en la arenisca con panel informativo-explicativo.
Obra de ingeniería edificada tiempo atrás para la canalización de las surgencias de agua ubicadas en cotas superiores hasta el Monasterio de Vico.
Tras ascender por unas escaleras poco después de abandonar el acueducto se llega a esta explanada en la que hay una fuente de agua potable sin tratar y una poza que épocas de sequía es muy probable que desaparezca completamente. Es un buen sitio para reponer fuerzas tras la primera ascensión si hace falta.
Tras la explanada hay varios caminos. Cuando se realizó la ruta, el camino a tomar estaba claramente marcado de color naranja. En cualquier caso es el que parece más centrado de todos.
Curioso entrante horadado en un promontorio a la izquierda del camino con un paso de tablillas de madera que conduce hasta una pequeña puerta de hierro cerrada con llave.
Otra explanada con pequeñas trochas que se salen del camino marcado y conducen a pequeñas surgencias de agua. En esta zona también hay paneles informativos sobre la historia de la zona y el entorno.
Continuando por el camino ascenderte se pueden ver a la derecha los restos de una antigua edificación que según indica el panel informativo adyacente se tratan de la antigua ermita de San Marcos que informa, además, al paseante de las tradiciones del lugar.
Ermita de reciente construcción con un pórtico cubierto en la cara sur desde el que se puede ver la dominante Peña Isasa (1474 m) y también el interior policromado de la ermita.
Pequeña cumbre de 769 metros de altitud equipada con un banco de piedra, paneles informativos e imágenes panorámicas del entorno con los nombres de los parajes circundantes. Además en una cota ligeramente más elevada escasos 5 metros al sur, se yergue una cruz cilíndrica de hierro.
Aunque desde el monte anterior existe una pequeña senda que asciende hacia un promontorio cercano aún más elevado, se ha optado por volver a la pista cómoda, puesto que ese camino pronto adquiere una pendiente muy pronunciada y requiere de precaución. Este peligro es fácilmente salvable por la pista de relativamente reciente construcción.
Tras pasar por un lateral de un cierre de cadenas para vehículos, se llega al punto más elevado de la ruta, punto en el cual se gira a la izquierda para seguir con el camino. Aunque quien quiera, puede acceder por el camino marcado de ida y vuelta a la cumbre que se encuentra a la derecha en pocos minutos sita en un paraje conocido como el Hontanar.
Otro promontorio fácilmente visible desde casi cualquier punto de las inmediaciones que se ha optado por no subir pese a que presenta una fácil y rápida subida. En caso de ascenderlo sería el punto más elevado de la ruta, aunque con similares vistas a su hermano pequeño (y mejor equipado), el Monte Vico.
Como en este recorrido se ha optado por visitar una pequeña colina fácilmente visible desde las inmediaciones, se toma en este punto un desvío que transcurre junto a una caseta y un punto de caza de Malviz.
Poco después del desvío hay que encontrar a la izquierda un camino ligeramente marcado por el que acceder a la pequeña cresta desde la que llegar sin dificultad a la cota más elevada.
Pequeña cima visible desde las inmediaciones y con buenas vistas del entorno. En el punto más alto hay un cerco de piedras con un ramo de flores secas en su interior.
Habiendo atravesado vastas plantaciones de almendros y una edificación en ruinas tras una zona de curvas, en este punto se sigue bajando hacia la izquierda.
En este punto se realiza un giro brusco a la izquierda para volver al camino por el que se ha llegado desde la zona del monasterio ya que si se siguiera de frente el camino se alargaría bastante.
En este punto se vuelve a la explanada que se ha visitado a la ida, punto desde el cual el camino es igual al que se ha tomado en la ida pero en sentido contrario.

Comentarios

    Si quieres, puedes o esta ruta