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cerca de San Lorenzo de El Escorial, Madrid (España)

Si la intención es visitar el Arboreto además de andando se puede hacer mediante vehículo pero para esto se necesita una autorización para poder transitar por la pista forestal, en la página explican cómo obtener esta autorización. Si por el contrario se quiere visitar a pie o simplemente realizar la senda hay que acceder al parking que está en el Euroforum Felipe II (Hotel Felipe II) en San Lorenzo del Escorial. Una vez aquí nos guiamos con el GPS en dirección Av. Carlos Ruiz. El parking se ve rápido. No sé si al tratarse de un día lluvioso influyese en que había sitio de sobra para aparcar, pero no creo que esto sea un problema ya que en la zona además del parking hay numerosas calles de urbanización para poder dejar el coche.

El inicio de la senda empieza en el propio parking donde se ve un cartel de madera que anuncia el recorrido y el primer poste que nos indicará que bajemos la calle por la que hemos venido (Av. De Carlos Ruiz) para llegar al cruce y seguir por la de la izquierda, por la calle Pinar.

Un poco más adelante volvemos a coger la calle que sale a la izquierda para seguir subiendo (c/ Fuente de la Bola) que nos llevará hasta la propia fuente atravesando urbanizaciones entre pinares de pino laricio, si seguís la guía del PDF que se puede descargar en la página del Arboreto os explicara acerca de la zona pero no perdáis detalle del “doblemente empinado” por la cuesta y por los pinos. Hace referencia a estos montes con la gran repoblación que hubo a finales del siglo XIX.

Saliendo del recinto de la fuente, a la derecha nos encaminamos hacia la carretera de la presa. Giramos a la izquierda y la recorremos durante un pequeño tramo de subida en dirección a Abantos, hasta llegar a la primera curva donde abandonamos el asfalto. Un poquito más adelante accedemos a un mirador desde el que se puede ver la presa del Romeral, donde podemos apreciar los dos muros o paredes que tiene construidos en distintas épocas.

El camino continua adentrándonos en la senda que coincide con la GR y pegados a la valla hasta dar con unas escaleras por las que hay que bajar. En este punto el silencio de los arboles con su leve movimiento de las hojas y los tramos con niebla que se veían en distintos tramos le daban mucho encanto al momento, un regalo para la vista y los oídos (como siempre tratando de hacer Shinrin-Yoku o baños de bosque, jiji).

Caminando por los senderos que van apareciendo sin mucha pérdida nos adentramos en lo que se conoce como Parque Fuente de la Teja, aunque su verdadero nombre se debe al autor de la repoblación de pino, Miguel del Campo. Aunque he de decir que no solo encontramos pino pues justo en esta zona se puede observar cantidad de diferentes arboles (arces, olmos, chopos, castaños, cerezos, etc.) lo que la convierte en una zona muy rica. Abantos posee zonas de descanso con fuentes de aguas puras y cristalinas y al paso podemos encontrar dos de estas: la de la Currucata y la de la Teja, de ahí el nombre. Nosotros solamente vimos una.

El camino discurre ahora sobre canales sellados con losas de granito que pertenecen a la antigua red de distribución de agua. Es posible escuchar el murmullo del agua pasando por debajo en épocas de lluvia. Seguimos por estos canales camuflados entre bosque hasta llegar a una puerta metálica que accede a un cordel por el que seguiremos subiendo a la izquierda.

El cordel es un ramal que pertenece a La Cañada Real Leonesa Oriental; caminos muy importantes ya que conectaban el norte y sur de la península haciendo posible el paso del ganado y mejorando los pastos. La economía del país giro durante años en torno a estas cañadas, cordeles y veredas, que constituyeron unos magníficos corredores verdes con abundancia de flora y fauna. Junto a estas vías se generaron esquileos, descansaderos…que fueron fuente de ingresos en muchas localidades del entorno. España tiene de norte a sur y de este a oeste una amplia red de Cañadas Reales.

Un poco más adelante veremos una de las balizas de la senda que nos indica abandonar el cordel para seguir por la derecha ascendiendo entre un camino pedregoso que nos lleva a lo alto del monte, un bosque antiguo y mixto de jara, encina y roble en el cual intentamos ver algún pipi de la zona de los que sonaban pero con nuestro jadeo de la reciente subida no hacíamos total silencio 🙂 . Arriba si la niebla no lo impide se pueden tener unas bonitas vistas de San Lorenzo del Escorial y alrededores.

Al llegar a una bifurcación señalizada con una baliza continuamos por el sendero de la izquierda de mayor pendiente. La ascensión sigue y nos encontramos un recinto vallado: “El vivero de los Gallegos” donde antiguamente cedido a los forestales se utilizaba para el cultivo de frutales y hortalizas mediante el sistema de aterrazamiento. Continuamos ahora un poquito más por la pista que encontramos y llegamos directos al Arboreto. La subida ha merecido la pena.
Nosotros lo conocimos prácticamente solos ya que según llegamos se puso a llover generosamente pero ya que estábamos allí teníamos que visitarlo, así que con un mapita en mano que nos dieron en la caseta de información que hay en la entrada hicimos un buen ratito entre montones de especies de arbustos, aromáticas, arboles de todos los tipos y hasta algún hongo…encantada de conocerlos a todos. 🙂 Tienen una pequeña exposición sobre trabajos forestales y hasta una charca desde donde con un poco de suerte se pueden ver anfibios y ranas. Como he comentado al principio, un lugar ideal para conocer una buena representación de los bosques de España.

Tras visitarlo saldremos a la izquierda para continuar unos 500 m por la pista asfaltada por la que veníamos hasta encontrar otra baliza que nos hará desviarnos a la izquierda, hacia la senda de las Acacias donde según las descripciones se puede observar en las rocas los líquenes grises y verdes que son signo de baja o nula contaminación al tratarse de la unión entre un hongo y un alga…interesante.
Un poco más adelante tenemos que cruzar una valla de piedra que no tendrá dificultad ya que está rota y seguimos nuestro descenso por una zona adehesada, entre arbolado de fresnos y pastos de vacas, que como siempre se llevan mi atracción y unas cuantas fotos (para mi colección que casi no tengo) y unas buenas vistas.

Seguimos descendiendo por el camino hasta que nos vamos separando de la valla de piedra y el camino de nuevo se vuelve pedregoso y con algo más de pendiente. Desde aquí las vistas alcanzan el Arca del Helechal, una construcción de sillares de granito que servía para abastecer agua de distintos sitios a la casita del príncipe. Desde aquí se pueden ver varios montes vecinos.
Aquí seguiremos en descenso por el camino marcado hasta llegar a unas puertas metálicas, cruzando la de la izquierda para continuar el descenso con la valla de piedra a la derecha. Un poquito más y llegamos a la curva desde donde veremos la carretera que da al Euroforum con otro Arca de abastecimiento de agua y seguido de esta el parking desde donde iniciamos la ruta.
Mojados pero contentos fue el final feliz de esta ruta de capricho otoñal 🙂

Comentarios

    Si quieres, puedes o esta ruta