Tiempo en movimiento  4 horas 22 minutos

Tiempo  5 horas 17 minutos

Coordenadas 2709

Fecha de subida 2 de junio de 2019

Fecha de realización junio 2019

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1.267 m
586 m
0
3,8
7,6
15,18 km

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cerca de Hoz de Valdivielso, Castilla y León (España)

Sendero de la Tesla desde la Hoz de Valdivierso
Clásico recorrido de 15,18 km por el interior de la Sierra de la Tesla siguiendo los antiguos caminos por los que se la atravesaba pasando por el Portillo de Medina. Partiendo del pueblo de Hoz de Valdivielso, ascenderemos hasta el gran collado para retornar por Arroyo tras pasar por el espectacular paso de la Canaleja, o el Paso Estrecho.

Hasta bien entrado el siglo XX, la Sierra de la Tesla suponía un formidable obstáculo para las comunicaciones entre Burgos y los puertos del norte y era paso obligado en el comercio que había entre la meseta y la costa. Bajando del Páramo de Masa por el Puerto del Almiñé, el llamado Camino de la Lana, los arrieros y transportistas debían superar la sierra. Para ello, existió desde tiempo inmemorial un paso por el llamado Portillo de Medina, un pequeño collado en la parte central de la sierra. Partiendo de los pueblos de Tartalés de los Montes y Arroyo de Valdivielso, los caminantes atravesaban la Tesla por este agreste paso de montaña. Al otro lado, por su ladera norte, aún perduran los restos del castillo de Urría (también llamado de Montealegre), a modo de vigía de este histórico a importante paso.
Hoz de Valdivielso.
La ruta está catalogada hoy como PR y es una fenomenal opción para explorar y visitar el corazón de los bosques que pueblan el interior de la Sierra de la Tesla. Al ser el recorrido circular, podemos partir tanto desde Hoz como desde Arroyo de Valdivielso. En este caso, partiremos del primer pueblo, en el valle. Iniciaremos la ruta remontando el barranco de Tartalés. Iniciamos la ruta subiendo por la calle principal de Hoz de Valdivielso.
A la entrada del pueblo, frente al bien conservado palacio de los Ruiz de Valdivielso, del XVIII, aparcamos el coche e iniciamos la marcha. Tomando la calle principal, subimos por la calle central del pueblo, saliendo por su parte norte hacia la sierra. Pasamos el arroyo de Tartalés por un pequeño puente y dejamos a la derecha las ruinas de la ermita románica de Nuestra Señora de las Eras. El sendero tuerce a la izquierda para incorporarse en muy poco al asfalto de la carretera que sube de Hoz a Tartalés.
Este vial, supera la fuerte pendiente del barranco, realizando varias curvas. Caminando es fácil y sencillo y disfrutamos del paisaje pétreo que nos rodea.
A nuestros lados se desploman empinados farallones rocosos sobre el arroyo que ha labrado esta estrecha hoz. En su parte superior, ha formado una preciosa cascada al salir por una estrecha abertura en la roca. La carretera, penetra en la sierra a través de un túnel, pero hasta hace escasamente cincuenta años, éste no existía y los vecinos de Tartalés tenían que desplazarse para subir y bajar al valle por un estrecho y peligrosísimo sendero que discurría aferrado a la pared. Aún son visibles algunos restos de este centenario sendero, hoy difuminados por las obras de la moderna carretera. Antes de llegar al túnel, sobre un pequeño mirador habilitado al efecto, admiramos la cascada, algo escasa de caudal, pero normal por las fechas que realizamos la marcha, Atravesamos el túnel y entramos enseguida en las primeras casas de Tartalés de los Montes, pintoresco pueblo enclavado en el corazón de la Sierra de la Tesla. La tranquilidad que se respira en este pueblo es total. Su núcleo urbano se halla rodeado de montañas y bosques por todos los lados y es un excelente punto de partida para recorrer todos los tesoros que esconde esta magnífica sierra. Continuamos por la carretera siguiendo a nuestra izquierda las aguas del arroyo de Tartalés, a la izquierda, tenemos buenas vistas de la bonita Peña del Agujero, no entramos en el centro de Tartalés de los Montes y continuamos siguiendo la margen del arroyo, dejamos las últimas casas y tras pasar junto a una granja con vacas el sendero se adentra en el pinar transformándose en pista forestal, el sendero se mantiene con buena factura, suficientemente ancho para caminar con comodidad, sin duda se construyó para facilitar a los carros y caballerías a remontar estas cuestas, la pendiente se agudiza y el sendero se empina según nos acercamos a la cabecera del barranco, el silencio y la paz nos acompañan, solo se escucha el rumor de las aguas cantarinas del arroyo y el canto de algunos pájaros, quince minutos después de haber abandonado Tartalés, atravesamos el arroyo y el camino gira a la izquierda subiendo con decisión entre los pinos, en medio kilómetro, el sendero que llevamos conecta con la gran pista carrozable que atraviesa longitudinalmente el interior de la Tesla, nos incorporamos a ella por la izquierda y continuamos ya por terreno más llano y abierto. A nuestra derecha nos acompaña la enriscada y recortada silueta de las cumbres de la Tesla y en unos pocos metros, visualizamos ya al fondo a la derecha el portillo por donde debemos subir para llegar al paso que buscamos, conectamos con la gran pista que recorre el valle interior de la Tesla, caminamos por la pista buscando a nuestra derecha el sendero que nos suba al portillo, seguimos por esta pista algo menos de un kilómetros, atentos a no pasarnos del desvío por la derecha por el cual debemos ascender al portillo, la caminata por este tramo es tranquila y cómoda, llegamos por fin a la salida por la derecha, aunque algo difuminado por el paso del tiempo y la vegetación, se ve aún bien la traza del camino que emprende la ascensión definitiva al portillo, que ya vemos unos metros más arriba, el tramo final es una estrecha senda bastante empinada que suaviza la pendiente realizando amplias curvas, quizás en el pasado, tuvo una traza más ancha, lo que vemos hoy, no parece hábil para el paso de carros, sino estrictamente caminantes y caballerías según vamos ganando altura, vamos ganando magníficas panorámicas sobre la Tesla.
Remontamos con facilidad los 150 metros de desnivel hasta llegar a la cresta rocosa, subiendo, nuestras vistas sobre la Tesla se engrandecen, podemos ver con claridad las gargantas o cárcavas de Tartalés, Arroyo y Quecedo, enormes y bellas cluses formadas por la incesante acción erosiva del agua a lo largo de millones de años.
Llegamos al Portillo de Medina, un estrecho paso en el roquedo que conectaba las dos vertientes de la sierra. A nuestra izquierda, se levanta el promontorio del pico San Mamés, a nuestra derecha, sierra se enrisca y pierde altura progresivamente hacia la Horadada.
Esta sierra puede presumir de ser un auténtico manual de geología. Se trata de un perfecto anticlinal que ha sido vaciado en su interior formando una impresionante cumbe cubiertas de bosques, en algunos lugares el núcleo del anticlinal sobresale entre la espesura formando una pequeña sierra interior, todas las vistas son majestuosas desde donde estamos, los dos flancos conforman un espacio interior único de carácter semi salvaje que invita a su recorrido y exploración.
Vemos con claridad el carácter abrupto y enriscado de la cresta, el paisaje que se disfruta a nuestros pies es la gran llanada de Villarcayo y Medina de Pomar, salpicado de innumerables pueblos, detrás y sucesivamente, los montes que separan el norte de Burgos con Cantabria y Vizcaya, mirando el cordal hacia el NO observamos al fondo la máxima cota de la sierra, la peña Corba , hacia el otro lado, más agreste y enriscada, la sierra pierde altura hacia el desfiladero de los Hocinos, no visible desde aquí, pero lo que más llama la atención es la visión de los restos del Castillo de Urría, también llamado de Montealegre, emplazado en un auténtico nido de águilas unos doscientos metros por debajo de donde nos hallamos en el portillo, las ruinas se levantan sobre un empinado altozano, en la misma ladera de la sierra, elevado más de trescientos metros sobre el nivel del valle, desde donde estamos, no vemos ningún sendero o camino evidente que nos pudiera conducir hasta él, tampoco parece fácil su acceso desde el valle, cubierto de vegetación y empinadas laderas por todos sus lados, pero es evidente que alguna función de vigilancia sobre este importante paso tuvo que tener al menos durante la Edad Media ya que se halla a relativa poca distancia del Portillo de Medina. Dada la posición “aérea” del castillo, no debía resultar nada fácil el recorrido entre él y el mismísimo camino, ya que el terreno es extremadamente complicado y agreste a través de empinadas y peligrosas laderas, junto con el vecino castillo de Toba, que también cumplía funciones de vigilancia de este camino, se trata sin duda del castillo más inaccesible, y quizás misterioso, de la provincia de Burgos.
Tras admirar el paisaje y desistir de intentar visitar el castillo, que dejamos para otra ocasión (su acceso parece más factible desde el valle), afrontamos la ascensión al pico San Mamés, que se halla muy cerca del portillo y es la segunda cumbre más alta de toda la sierra, para ello cresteamos hacia el lado NO, remontando una empinada pero corta cuesta hasta llegar a la cumbre del San Mamés (1264 metros), hito y buzón montañero, de nuevo, excepcionales y amplias panorámicas sobre toda la Tesla y el norte de Burgos, la cumbre es lo suficiente holgada y cómoda para sentarse, descansar y comer algo antes de continuar la marcha
Emprendemos el retorno. En primer lugar, debemos descender al valle hasta el pueblo Arroyo de Valdivielso, para lo cual atravesaremos el espectacular paso de la Canaleja, así pues, deshacemos el camino hasta el portillo desde el San Mamés e iniciamos el descenso por la ladera. Acortamos un poco el trayecto cortando por la derecha, primero por terreno abierto, aunque no difícil y después por un amplio cortafuegos que nos lleva a la pista cómodamente, por ella, debemos aún continuar unos metros, pendientes de llegar al punto, señalizado con un panel, en el cual debemos abandonarlo por la izquierda para tomar el sendero que desciende hacia Arroyo, aunque en principio es estrecho y algo difuso, en seguida se ensancha y convierte de nuevo en pista forestal, abriéndose paso entre los pinos y perdiendo altitud con rapidez abre paso entre los pinos, tras dejar un aljibe a nuestra izquierda, continuamos ya siguiendo la orilla del arroyo de San Pedro, que desciende con decisión hacia el paso clave de la Canaleja, siguiendo el curso del arroyo, que cruzamos, llegamos por fin a las inmediaciones del paso de la Canaleja, impresiona comprobar como este exiguo arroyo pudo excavar y horadar esta espectacular cluse en el flanco del anticlinal a lo largo de millones de años. Las paredes laterales se desploman más de doscientos metros en vertical para dejar paso a las aguas del arroyo para sortear las aguas saltando de piedra en piedra, salvamos con facilidad su punto más estrecho.
Atravesamos el pequeño desfiladero con lentitud admirando una vez más la belleza de sus agujas y formaciones geológicas, en particular, llama la atención una gran abertura de formas rectas sobre la pared vertical a una altura de unos veinte metros desde el arroyo, con posible origen no natural (¿antiguo eremitorio?), salimos definitivamente del paso estrecho dejando las últimas alturas de la sierra atrás, por el camino que llevamos, entramos en las primeras casas de Arroyo de Valdivielso enseguida, este pueblo destaca por la gran cantidad de casonas nobiliarias, recorriendo su calle principal, podemos admirar magníficos blasones de los siglos XVII y XVIII en las fachadas de sus bien arregladas casas.
Estamos atentos a desviarnos, a media calle, para tomar el camino de Valhermosa, encontramos la señal y bajamos por un sendero, entre huertos y casas, cruzando de nuevo por un puentecito el arroyo de San Pedro que desciende hacia el cercano Ebro, seguimos por la otras orilla, subimos y continuamos por un llano, entre campos de labor, dirigiéndonos sin pérdida hacia el cercano Valhemosa, la silueta agreste de la Tesla nos acompaña por la izquierda, llegamos en breve a las primeras casas de Valhermosa, pueblo también situado junto a la carretera que recorre el norte del valle, la localidad presume también de buenos ejemplares de blasones en algunas de sus fachadas y bien merece la pena gastar unos minutos en entrar por sus calles y admirarlos. Destaca la casa-fortaleza de los Saravia de Rueda, edificada nada menos que en el siglo XV, rodeada de un recinto almenado y luciendo un gran blasón en su fachada principal sobre un bonito balcón.
Retomamos la carretera de nuevo dejando Valhermosa, aunque el PR recorre el último tramo por un camino que sigue al otro lado de la carretera siguiendo campos de labor, nosotros cubrimos esta última etapa por la carretera en poco tiempo, cubrimos el último kilómetro y medio hasta Hoz de Valdivielso, donde llegamos al coche en cinco horas y cuarto más tarde de haberlo dejado a primera hora de la mañana finalizando esta magnífica ruta.

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