Tiempo en movimiento  una hora 45 minutos

Tiempo  2 horas 40 minutos

Coordenadas 1152

Fecha de subida 8 de julio de 2018

Fecha de realización julio 2018

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1.253 m
1.026 m
0
1,6
3,2
6,48 km

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cerca de Santa Clara, Castilla y León (España)

Para empezar el verano, excursión corta por los peñascales de granito de las Torres de Hernán Centeno desde el puerto de Santa Clara.

Como siempre, el coche lo dejo en el aparcamiento que hay en el puerto de Santa Clara, cada día más concurrido tras la apertura de los nuevos senderos señalizados por las laderas del Jálama.

Subo por el camino de Eljas, al otro lado de la carretera, mal empedrado y deteriorándose cada año un poco más. Es un placer ir subiendo poco a poco y contemplar enfrente el castañar de Ojesto. En cada época del año tiene su atractivo, pero el espectáculo del otoño no hay que perdérselo.

Hoy me encuentro con un caminante quieto, inmóvil, con la cámara mirando al suelo. No lo advierto y lo saludo de lejos con un volumen un tanto alto. Me manda callar con un gesto: "tengo a tres lagartos aquí abajo". Al parecer se les espantaron y le frustré la foto. Me disculpo. Sigo mi camino porque con mi camiseta azulona seguro que no vuelven a salir.

Me desvío del camino en la alambrada y, sin perder de vista la pared ganadera, sigo las veredas de las vacas y de la gente, que, al parecer, ha cogido la costumbre de subir al balcón Lagarteiru (1271). Algunos de fiesta. Por eso, quienes clavaron el banco jardinero en lo alto del balcón, lo han desmontado para evitar responsabilidades de posibles despeñamientos. Eso me ha dicho el hombre de los lagartos.

A media subida, brincando entre las peñas, bajan dos corredores (runners, los llaman ahora) que vienen de Eljas por la ruta que utilizan en mayo para una carrera de montaña muy concurrida. No me atrevería yo a correr por esos lugares tan agrestes.

Al llegar arriba, tras despistarme en la subida, me encuentro con los agujeros de los tornillos que sujetaban el banco. La verdad es que la otra vez que subí no me atreví a sentarme en el banco, al borde del precipicio. Ahora me acerco lo menos posible al borde porque por unos metros más, el paisaje que se contempla es el mismo.

Sigo adelante hasta los picachos de la otra torre (1272), bajo guiándome por los montones de piedras. No me alejo mucho mas y, cuando estoy comiéndome la fruta, aparece por detrás el fotógrafo de lagartos. Charlamos un rato, me informa del peñasco empinado que hay cerca y él sigue caminando por la sierra. Yo vuelvo sobre mis pasos y, en lugar de subir de nuevo por el balcón Lagarteiru, lo rodeo por la base, guiándome con los montones de piedras que siguen los escaladores de la pared y los corredores. Retomo el sendero de regreso por el mismo sitio y vuelvo al aparcamiento.

Nota importante: Para más información sobre las historias y leyendas del señor Hernán Centeno y su castillo de Rapapelo, pinchad en el enlace "ver mas", aquí abajo.

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¿Donde está el banco?

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