Tiempo  4 horas 19 minutos

Coordenadas 2050

Fecha de subida 27 de enero de 2016

Fecha de realización enero 2016

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1.242 m
726 m
0
4,0
7,9
15,9 km

Vista 1599 veces, descargada 45 veces

cerca de Jamilena, Andalucía (España)

Buena ruta por las estribaciones noroccidentales de la Sierra Sur de Jaen en la que partiendo de Jamilena se corona la Sierra de la Grana o del Barranco y las bellas montañas que rodean este municipio en el que se recorren parajes de serena hermosura por esta sorprendente sierra donde las diferentes actuaciones de diverso grado de agresividad con las que el ser humano ha alterado sus relieves y paisaje a lo largo de los siglos es un aliciente más para comprender la íntima comunión que nos une al medio natural que tanto sustento da a nuestra existencia. Queda como testigo mudo la impronta en la piel caliza que cubre unas montañas muy humanizadas que nos brindan a cambio unos senderos y caminos que nos permiten disfrutar de la esencia del laborioso espíritu con el que los lugareños supieron roturar y extraer el máximo provecho de un terreno agreste que nos devuelve con verdadero placer la lección de que a pesar de las cicatrices causadas, la naturaleza se adueña de nuestros propios errores regalándonos la belleza con la que solo ella sabe cubrir sus dominios.
Iniciamos la ruta en el centro de Jamilena, en las proximidades de la Plaza de España y de la Iglesia, bajando la Avenida de Martos hacia el oeste hasta que esta calle finaliza en una carretera (JA-3309) que tomamos a la izquierda que desciende hasta cruzar el Arroyo de Jamilena. Justo tras cruzar el arroyo debemos abandonar la carretera y tomar la calle que aparece a la izquierda entre dos casas y que comienza ascender hacia el sur. Es el Camino de Guadalete que atraviesa unas naves y se dirige en busca del cauce del arroyo homónimo discurriendo paralelo a él entre olivares. Frente a nosotros podemos contemplar las dos moles separadas por el barranco labrado por este arroyo. A la izquierda está Peñablanquilla o El Espinar y a la derecha La Grana, ambas objetivos prioritarios de esta ruta.
Seguimos el Camino de Guadalete hasta que justo cuando cruza por segunda vez el cauce del arroyo tomamos un sendero que abandona el lecho del arroyo en fuerte ascenso hacia el oeste. Este sendero nos conduce en unos 300 metros a otro mucho más amplio y señalizado que es el sendero SL-A 156 o Sendero de Peña Bermeja, sendero habilitado tras el cierre de la enorme cantera que durante décadas ha ido comiéndose la ladera norte de la Sierra de la Grana. Esta cantera comienza a explotarse en 1955 para abastecer la fábrica de cemento HOLCIM situada en la vecina localidad de Torredonjimeno, que comienza su andadura ese mismo año y que ha estado en funcionamiento hasta el 2008. Este sendero parte de la misma base de la cantera donde se ha habilitado una pasarela metálica y los edificios que darán cabida a un Museo de la Minería, y que asciende por el margen izquierdo de la cantera.
Seguimos nuestro ascenso por este bonito camino, hasta hace poco utilizado para los trabajos de explotación de la cantera y que nos brindan unas vistas espléndidas sobre Jamilena, Torredonjimeno y el Valle del Guadalquivir, mientras se aprecia como la naturaleza poco a poco vuelve a dotar de cubierta vegetal esta cicatriz humana en la sierra. El sendero serpentea haciendo bastante cómoda la progresión y dotando al camino de improvisados miradores en cada recodo.
Llegamos al Mirador de Peña Bermeja, ubicado sobre la zona más alta de la cantera aunque realmente no vemos el escalonamiento y la desolación de la misma (un daño que evitamos a nuestros ojos) pero que sirve de magnífico otero de la panorñamica anteriormente mencionada sobre la campiña jienense, Torredonjimeno, Jamilena y su sierra, pudiendo identificar el Cerro Miguelico y la Peña de la Fuente por donde discurrirá la segunda parte de esta ruta.
Desde aquí tomamos el camino que desciende hacia el norte buscando el Arroyo del Rachuelo y que fugazmente nos muestra una bella panorámica de la Peña de Martos en la curva que traza antes de llegar al barranco. Nuestro camino pasa el cauce del arroyo, habitualmente seco, y emprende una corta subida hasta llegar a un panel informativo del Sendero de Peña Bermeja que nos indica el final del mismo.
En este punto nuestro camino confluye en una pista de mayor entidad que seguimos hacia el sur en ascenso y tras trazar una primera curva nos salimos por encima de la misma para visitar un gran cortijo en ruinas que domina una bella pradera bajo el pinar de la Sierra de la Grana. Un paraje bucólico que otrora conociera mejores tiempos puesto que hoy contemplamos sus último coletazos de historia.
Mantenemos cota dirigiéndonos hacia el este y pasamos de los prados a un olivar y de éste a retomar de nuevo la pista que asciende suavemente para salir de olivar y llegar a un collado bordeando éste. Aquí nos encontramos de nuevo con el pinar y abandonamos la pista para dirigirnos hacia el sur afrontando el ascenso directo a la Sierra de la Grana por su misma arista siguiendo un sendero que discurre por la linde del pinar. El ascenso es contundente, dirigido por unos mojones de piedra con las iniciales CA labradas, y aunque requiere gran esfuerzo debido a la fuerte pendiente, las vistas continuas a Jamilena, Peñablanquilla y dominando el Barranco del Lobo compensan las paradas para recobrar el resuello. El sendero atraviesa la zona más alta del bosque de pino de repoblación y se encarama en la cresta saliendo a una pequeña pero coqueta era que domina la afable parte alta de la cuerda de la cuerda de la Sierra de la Grana, a cuyo vértice geodésico (1252 m) llegamos en unos metros tras cruzar el áspero lapiaz sabiamente roturado y domesticado por las generaciones anteriores, encontrando a nuestro paso en toda esta sierra muestras dispersas en forma de albarradas y chozos construidos en piedra seca, clara muestra de la humanización de esta sierra.
Las vistas desde el vértice y desde la Era de la Mesa, donde tenemos acondicionado una especie de refugio-mirador en la planicie, muestran las alturas de Jabalcuz, Peñablanquilla, La Pandera así como el Valle del Río Eliche donde se enclava el municipio de Los Villares, el Cerro del Viento, La Camuña, la Sierra Ahillos, además de poder distinguir en la lejanía las cumbres de Sierra Nevada.
Desde la Era del Pozo de la Mesa tomamos el Sendero de San Bernardo que se encajona en la cañada que toma dirección este conformando la cabecera del Arroyo de Guadalete. El sendero desciende perfectamente definido entre las albarradas pasando junto al Pozo de la Era de la Mesa, de forma perfectamente cilíndrica y magistralmente construido en piedra seca. Lástima que una fea bañera desentone y reste encanto a esta bonita muestra de arquitectura rural.
El sendero continua su descenso por la cañada hasta llegar al punto donde el cauce vira hacia el norte encajonándose en un barranco entre La Grana y Peñablanquilla en un pronunciado descenso hacia Jamilena. El sendero remonta ahora hacia el NE por encima de la linde de pinos hasta llegar al Collado del Espinar donde abandonamos momentáneamente nuestra senda para coronar Peñablanquilla (1189 m), también conocida localmente como El Espinar, impresionantre balcón a Jamilena y Torredonjimeno donde se nos pierde la vista por el Valle del Guadalquivir hasta la lejana Sierra Morena, pudiendo distinguir algunas de las localidades que emergen en este inmenso mar de olivos como es el caso de Arjona o Porcuna. Las cumbres de La Pandera, Jabalcuz, la Cresta del Diablo, el Cerro Miguelico, el Cerrajo, La Grana, etc desfilan ante nosotros en un amplia panorámica. Así mismo, es altamente recomendable asomarse dando vista al Barranco del Lobo donde podemos apreciar la tremenda hendidura que ha esculpido en esta sierra, hasta el punto que esta acción ha dado nombre a esta sierra entre las gentes del lugar (Sierra del Barranco). Desde aquí podemos apreciar una panorámica agreste de tajos y pedreras que muestra la Sierra de la Grana que hasta este momento no hemos sido conscientes, pudiendo percibir mejor desde esta perspectiva la belleza de esta montaña, que hasta este momento hemos pasado desapercibida. Junto a la cumbre de Peñablanquilla encontraremos un panel en recuerdo de Victor Araque, profesor y corredor de montaña que falleció en Senegal en 2013 en trágicas circunstancias. Siendo esta sierra lugar habitual de sus salidas, no hay mejor lugar que este privilegiado enclave para honrar su memoria.
Volvemos al Collado del Espinar para retomar la senda que seguimos hacia el este sumergiéndonos en un frondoso (y poco cuidado) pinar que tapiza la cañada que sirve de cabecera del Arroyo de Jamilena. La senda sale del bosque para bordear unos olivares hasta llevarnos a una pista que seguimos hacia el norte hasta llegar a la Ermita de San Isidro en el paraje conocido como Cueva de la Dehesa, con un amplia área recreativa y buenas vistas sobre Peña Blanquilla y la Sierra de la Grana.
Seguimos ahora la carretera de acceso a la ermita hacia el NE en suave descenso tomando a unos 300 metros de la ermita un carril cementado que nos conduce en línea recta a la carretera que comunica Jamilena con Los Villares. Seguimos bajando por la carretera durante un poco más de 1 km donde tras discurrir ésta por un pinar aparece a nuestra derecha un carril que asciende y del que veremos que surge un sendero con un panel de señalización indicando la finalización del sendero de Cueva Palomera y Pecho de la Fuente.
Tomamos este sendero en el que se denota la excesiva actuación sobre él con baranda de madera por doquier hasta el punto de saturar y restar autenticidad a este viejo sendero. Obviando esta aberración que logra desnaturalizar el camino que llevamos, el serpenteo de éste entre los pinos carrascos que imperan en este bosque ameniza el ascenso por la ladera del Pecho de la Fuente hasta llegar a una intersección de caminos. Tomamos el sendero menos marcado a la derecha que se dirige hacia el este y que nos encarama en unos 200 metros en la Peña de la Fuente (1009 m), punto más alto de este cerro. El sendero continúa hacia el Llano Palote pero retorno sobre mis pasos y vuelvo de nuevo a la bifurcación donde retomamos el sendero que traíamos que ahora comienza a llanear y a dar vistas sobre Jamilena y la Sierra de la Grana, encontrando un mirador con un merendero desde el que podemos disfrutar de unas fantásticas vistas panorámicas de esta localidad y su entorno.
Desde el mirador descendemos a un llanete donde nos volvemos a salir del sendero principal y seguimos otro que nos lleva tras atravesar un par de navillas al Cerro Miguelico (981 m) distante unos 600 m y que nos obsequia con unas magníficas vistas hacia Torredelcampo además de Torredonjimeno, Jabalcuz, la Cresta del Diablo y el Cerro del Mortero.
Volvemos de nuevo y retomamos el sendero del que nos salimos de nuevo unos metros más adelante para encaramarnos en unos cortados que a modo de improvisado mirador natural nos abren unas fantásticas y vertiginosas vistas sobre Jamilena, situada inmediatamente bajo nosotros.
Iniciamos, ahora sí, el acusado descenso que nos conduce sin darnos cuenta a la Cueva Palomera, curiosa oquedad en la que penetramos saciando la curiosidad infantil de explorar sus recovecos. Ya desde aquí solo el sendero termina de descender pasando kjuntk a unos Depósitos del Agua hasta llegar a la Fuente del Chorrillo o Pilar del Pecho de la Fuente, ubicado junto a la carretera que se dirige a la Ermita de San Isidro y que es el punto donde se inicia el sendero que hemos traído hasta aquí.
Obviamos la carretera para entrar al casco urbano y lo hacemos descendiendo a la Fuente de Félix Rodriguez de la Fuente. Por debajo de ésta llegamos a la Fuente Mayor, la que desde hace siglos ha abastecido esta población y que ha servido de abrevadero y lavadero municipal. Aunque la estructura actual de la fuente es bastante reciente (1980), está documentada su existencia desde el siglo XVI. Sobre la fuente podemos ver en azulejos la imagen de Nuestro Padre Jesús de Jamilena.
Bajamos unas escaleras y pasamos junto a la Ermita de San Francisco (1920), desde la que accedemos al Parque Jamilena por la Paz y pasando por el Recinto Ferial y siguiendo la C/ Capitán Liébana, llegamos a la Plaza de España y a la Iglesia de Nuestra Señora de la Natividad, construida en el siglo XVI por mandato del emperador Carlos V.
Ya solo queda finalizar la ruta en los aledaños de la plaza donde iniciamos este bello recorrido.

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