Coordenadas 500

Fecha de subida 26 de marzo de 2013

Fecha de realización marzo 2013

  • Valoración

     
  • Información

     
  • Fácil de seguir

     
  • Entorno

     
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22,68 km

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cerca de El Tranco, Andalucía (España)

25.03.2013
LA RUTA

Aunque podemos llegar a Cueva Buena por varios itinerarios, en esta ocasión comenzamos en el puente de los Agustines, antigua encrucijada olivarera al estar ubicado el molino aceitero de los García Franco, al pie del camino de El Tranco, el viejo y bonito camino que subía por la cerrada que labró el río Grande para salir de la sierra. Allí, donde un MERMECINO ha marcado por derecho el lugar, podemos tomar agua en su fuente e iniciar nuestro periplo. También lo podríamos hacer un kilómetro más arriba, donde la carretera cruza royo María para brincar el Palancar, pero nos perderíamos un tramo fundamental, una ribera exuberante de vegetación, la confluencia de royo Martín con royo maría, unos deliciosos mil metros que solo andando podemos disfrutar como corresponde.


Cruzamos el puente que arreglaron cuando hicieron la carretera transversal, una antigua barrera alzada nos recuerda que en este lugar se situaba uno de los controles de entrada y salida, el otro en el paraje de los Vilchetes, al otro extremo de la sierra. Junto a la barrera hay un panel de obra que indica el trazado de la carretera y sus lugares más significativos, desgraciadamente en un deplorable estado de conservación y amenaza de desplome. Unos metros delante, por la derecha sale un camino, carril olivarero que acompaña al río Grande por su ribera izquierda, nos lleva hasta la Venta del Pino y hasta el puente de la Gorda si nos lo proponemos. Por aquí han trazado parte de la 6ª etapa del GR Bosques del Sur, la que va desde la hoya de los Trevejiles hasta la fuente de los Cerezos.
El cantar de royo María, de caudal constante nos ayuda a remontar las primeras rampas. Pronto, por la izquierda advertimos una obra forestal, una de esas antiguas tomas de agua que hicieron para los incendios, es la acequia que viene de royo Martín, la que hicieron para mover el molino aceitero de más abajo. Por encima de la toma de agua, la acequia cruza la carretera y se cuela por el surco de royo Martín arriba. Disfrutando con el agua, las sombras que aquí se forman y lo encajonado del camino, nos situamos en el puente de royo María, donde una cerrada curva a derechas nos anuncia la cuesta de los Palancares. Dejaremos el asfalto en este punto para meternos por un rodal que sube acompañando al arroyo, pegado a este hasta el muro de un pequeño embalse que le hicieron para retenerlo y prevenir avenidas. En el muro realmente es donde ahora se toma la senda vieja.
Y tenemos que estar bien atentos a su arranque para coger el bueno ya que existen varias trochas de animales y de personas que no han encontrado el inicio. Desde el mismo arroyo arranca fuertemente zigzagueando, separándose del arroyo y ganando altura rápidamente. Busca la pared que cae de los poyos que luego andaremos, se va unas veces para la derecha y otras, tras un giro brusco, para la izquierda hasta que se topa con la pared de la que hablábamos y ya no puede subir más tomando dirección contraria al caudal del arroyo hasta que sale de la cerrada, abriéndose una amplia panorámica del barranco de este juguetón royo María. En este tramo una bonita cascada y algunos saltos más podemos disfrutar. Estamos en el conocido paraje de cueva fría, esta se encuentra en la otra orilla del río, enfrente de nuestra posición, oculta por un tupido zarzal. Aquí la senda se bifurca, un ramal sigue de frente, acompañando primero al arroyo para abandonarlo más adelante y remontar por sitios complicados hasta Prao Chortales. El otro, se va para la izquierda encajonándose primero en el barranco y remontando con brío hasta unos inclinados poyos. Desde Cueva Fría, la senda se encuentra bastante irreconocible, debiendo tener experiencia y paciencia para averiguar el trazado original y no salirse del mismo, los efectos del incendio y el monte bajo crecido con posterioridad han tenido un efecto de borrado sobre la ya tenue senda existente. Tras cruzar los difíciles poyos de andaragasca sabremos que llevamos buen camino al toparnos con un olivar, descuidado, sin arreglar desde hace muchos años. Lo cruzaremos en su totalidad y, donde se encuentra el último pie debemos buscar bien la senda para dar con ella pues aquí remonta por la derecha.
No obstante podemos desviarnos unos momentos y continuar en la dirección que llevábamos para ganar el puntal de la Veleta (lo que nos costará aproximadamente una hora entre ida y vuelta), ese que claramente nos señala la ubicación del charco del aceite por debajo, desde ese gran volaero tendremos una vistas inmejorables del valle del Guadalquivir saliendo de la angostura a la que aquí se ve sometido. Igualmente tendremos unas vistas de privilegio de las cascadas de los caballeros (si estamos en época de lluvias) y de la impresionante cuesta del palancar que nos introduce cómodamente en la sierra mediante vaivenes a derecha e izquierda.
Desde este punto, si nos giramos, podemos intuir a donde nos llevará la senda que tendremos que buscar donde la dejamos en el olivar, la pared que cae a plomo frente a nosotros. Así pues, manos a la obra y regresamos al olivar para buscar el arranque de la senda que nos eleve hasta la base del farallón que tenemos frente a nosotros. A duras penas y si logramos encontrar los vestigios de la senda, esta nos llevará a caballo por la loma hasta que alcanzamos la parte más alta donde se hace más visible y nítida, perfectamente reconocible viniéndose para la izquierda queriendo rodear el paredón que nos corta el paso. Entonces será cuando tengamos una grata sorpresa, el encuentro con las cuevas Camarilla, unos preciosos abrigos en la roca por los que podremos transitar increíblemente por un buen rodal. Entretenidos con el paisaje, pronto percibimos la pista que hicieron tras el incendio para los trabajos forestales, bueno una de ellas, la inferior, y a ella nos dirigiremos acercándonos al arroyo que baja de cueva buena tras dejar Camarilla.
Cruzaremos la pista e intentaremos volver a intuir el trazado de la senda, no es fácil pero si alzamos la vista hacia arriba y a la izquierda, distinguiremos el objetivo, nuestra cueva buena y, por tanto, nos servirá de referencia para intuir su dirección. Un poco más adelante, cuando se viene para la izquierda y remonta bravamente, es cuando se hace más reconocible por la piedra suelta delatora de su pavimento en la cuesta. En nada nos topamos con esta bonita y coqueta cueva que dio nombre al paraje, al collado, al cortijo y a la senda por la que se le accede, comprobando cuanta razón tiene el nombre que le pusieron. Todavía tiene las paredes negras de las fogatas y los cercados de piedra para que los animales no se salieran. Por la derecha, un rodal nos indica que es por donde debemos seguir, en nada pasando por algunos peazos estamos en la pista, la del nivel superior, la que hicieron sobre la vieja senda que subía desde el Tranco, por las Cañaillas a Prao Chortales. Allí está lo que fue la casa, aún se adivina su composición, en pleno collado. Estamos casi en las cumbres de la vinieron a llamar sierra de las Lagunillas, solo algunas lomas escarpadas nos separan de la cuerda, el día no está para florituras así que convenimos continuar con lo previsto, continuar por este tobogán de pista que por los poyos de las culebras alcanza la cortijada de Prao Chortales. Por la zona tenemos una pendiente, averiguar el trazado de la senda que subía a la cumbre para volcar a las Lagunillas. Esa senda debe estar casi invisible ya que la zona escarpada y los efectos del incendio deben haber dejado poco rastro de ella. (Nota: cuando realizamos la ruta, esa era la situación real, pero en la actualidad parte del recorrido de esa senda fue desvelada por el amigo Pepe Cabrera que recientemente anduvo por la zona investigándola). Nos detenemos poco en las seis o siete casas que formaban el caserío, avanzamos por la pista a buen paso porque se nos echan encima las nubes. Aún nos da tiempo a comer allí donde royo María ve sus primeras luces un poco más allá del cortijo del Tejuelo. Quería haber repasado la zona, creo que por allí hay una antigua peguera, pero otro día será pues una fina e incesante aguachirri empieza a empaparnos, lo que nos obliga a dar el arreón, nos perdemos el impresionante barranco de arroyo María desde arriba. En poco tiempo nos colocamos en la lancha del Tosero que atravesamos sin la posibilidad de levantar la vista ni de hacer una fotografía. Salimos por el portillo N para tomar el jorro que nos baja al inicio de la pista de la Albarda, justo en el momento en que comienza a escampar. Nos queda bajar el palancar trazando su serpenteante carretera, aliviada de vez en cuando con alguna trocha, mientras bajamos los “frailes” nubosos se van quedando atrapados en las riscas. Llegamos al puente de royo maría y solo nos queda recorrer el atrapador kilómetro que queda hasta el puente de los Agustines sobre el río Grande donde hacemos recuento de los pormenores de esta gran ruta que nos ha elevado rumbo a las cumbres misteriosas.

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25-MAR-13 13:44:16
POYOS DE ANDARAGASCA
CJO DE CUEVA BUENA
CJO DEL TEJUELO

2 comentarios

  • Foto de alexandermágina

    alexandermágina 27-ene-2019

    He realizado esta ruta  ver detalle

    Espectacular ruta que hemos seguido con pequeñas variaciones, nos ha encantado. Lástima que el pedazo sendero de Cueva Buena esté prácticamente devorado por romeros.
    ¡Gracias una vez más y saludos!

  • Foto de galenomam

    galenomam 28-ene-2019

    Cuanta razón llevas, una pena que esa espectacular senda se la coman los romeros, pero las consecuencias del incendio no pueden remediarse si no se actúa limpiando el trazado, dentro de poco ni se podrá entrar. Hace poco pasamos por Cueva Buena y Cueva Camarilla y lo comentamos, como se había enmatojado tanto aquello en solo 5 años.
    Me alegro que os gustara. Saludos

Si quieres, puedes o esta ruta