Tiempo en movimiento  3 horas 14 minutos

Tiempo  6 horas 41 minutos

Coordenadas 1430

Fecha de subida 12 de mayo de 2018

Fecha de realización mayo 2018

  • Valoración

     
  • Información

     
  • Fácil de seguir

     
  • Entorno

     
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7,84 km

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cerca de Cuevas de San Marcos, Andalucía (España)

Dejamos el coche aparcado junto al polideportivo de Cuevas de San Marcos.La ruta discurre por la Falla de la Sierra del Camorro, excepcional formación geológica declarada Monumento Natural de Andalucía en 2003 ubicada en Cuevas de San Marcos recorriendo y cresteando sus vertiginosos tajos así como los enclaves más pintorescos y sorprendentes repletos de historia y leyendas que jalonan este recorrido como son la Cueva de Belda, magnífica cavidad de más de 200 metros de cómoda progresión y que alberga numerosas formaciones de estalactitas y estalagmitas además de 3 lagos subterráneos; las ruinas de la ciudad-fortaleza de Medina Belda, que el guerrillero almohade Omar Ben Hafsun ubicó en las alturas inexpugnables de esta montaña; la Cruz y el Tajo del Reloj, de paredes completamente verticales y denominado así porque su sombra servía antiguamente para conocer la hora puesto que era visible a kilómetros de distancia; Cueva Nueva, coqueta cavidad que esconde bonitas formaciones, una de ellas ubicada la gran sala central que recuerda la imagen de una virgen; el imponente cresteo por el lapiaz agreste que constituye la cuerda de la falla y que pondrá a prueba nuestros tobillos (y la integridad de las botas) y que nos permite coronar el punto más elevado de esta montaña donde se ubica el vértice geodésico de Cuevas Altas o el Camorro Alto, donde las maravillosas vistas que en todo momento nos acompañan en esta ruta se elevan aquí a la enésima potencia donde el intenso azul de las aguas del Embalse de Iznajar, conocido como el Lago de Andalucía al ser el mayor pantano de la comunidad andaluza, atrapa nuestra mirada deleitándonos con el perfil montañoso que lo circunda pudiendo identificar las mayores elevaciones de las Sierra Subbéticas como La Tiñosa, el Pico Bermejo, el Lobatejo, el Picacho de Cabra, la Sierra Alta de Rute …
Todo este recorrido alterna el cómodo y precioso sendero PR-A 234, con las ayudas metálicas en forma de plataformas y escaleras que permiten salvar los descomunales desniveles de estas paredes calizas (además de la vÍa ferrata que esconde esta falla) pero también discurre por zonas de incómodo lapiaz y senderillos muy difusos que exigen estar habituados a este tipo de terreno y donde sobre todo en condiciones de humedad y lluvia hay que extremar mucho las precauciones porque puede dificultar sobremanera el avance y la integridad física.

RECORRIDO:
CENTRO DE INTERPRETACIÓN SENDA DE LOS MILENIOS – CARRIL DE LA CANTERA – ANTIGUA CANTERA – MIRADOR DE LA SIERRA DEL CAMORRO – CUEVA NUEVA – ESCALERAS METÁLICAS DEL TAJO DEL RELOJ – MEDINA BELDA – TAJO DEL RELOJ – CRESTA DEL CAMORRO – VERTICE DE CUEVAS ALTAS O CAMORRO ALTO - ABRIGO DE LA FALLA DEL CAMORRO – CUEVA DE BELDA – YACIMIENTO ALMOHADE – CENTRO DE INTERPRETACIÓN SENDA DE LOS MILENIOS.

LEYENDAS DE LA CUEVA DE BELDA:
Acerca de esta cueva se narra desde muy antiguo unas historias relacionadas con un personaje siniestro que en ella tenía su morada. Diego Vázquez Otero la recoge y dice así:
"En la Cañada donde hoy se asienta el pueblo de Cuevas de San Marcos, entre los cerros Toscares y Martillo, al pié de la Sierra El Camorro, en las estribaciones de la de Archidona, se emplazó antiguamente una ciudad romana: la rica Belda, núcleo importante en aquel entonces. Afirma la tradición que los moradores de la expresada ciudad, apercibidos de los robos y atropellos que venían cometiendo los vándalos, uno de los pueblos germanos que destruyeron el Imperio romano de Occidente, acordaron ocultar sus joyas y tesoros en la gruta que aún se conoce con el nombre de Belda, para librarlos de la rapacidad de aquellas hordas feroces. Muertos ó desaparecidos los habitantes de la famosa ciudad, quedaron los tesoros encerrados en la cueva. A su busca se vienen entregando los hombres desde entonces, pues no faltan en nuestros dias quienes se esfuerzan en cavar y remover la tierra, soñando encontrar el oro y las joyas depositadas en aquellos ámbitos que dieron cobijo al propio Lucifer, considerado su dueño."
En torno a esta cueva lóbrega y misteriosa, que doselan caprichosas estalactitas, se han urdido infinidad de leyendas como la que refiere que, al descubrir los tesoros, tras penosos trabajos, en el momento de ir a posesionarse de ellos, al tocarlos, quedaban convertidos por arte diabólica en renegridos carbones.
Hacia 1.650 empieza a correr en Cuevas de San Marcos la leyenda acerca de un misterioso personaje enlutado, de barbilla puntiaguda y mirar siniestro, que se dejaba ver en los más apartados rincones de aquellos lugares: labradores y arrieros lo habían visto en la Cañada de Prado Hondo, Huertas del Torbiscal, en el camino de Antequera y en el de Iznájar, y hasta más de un pastor lo vio caminar cruzando las Sierras del Mal Nombre y Peñas Altas.
Antes de estas apariciones sólo se le había visto en la Gruta de Belda, de la que no salía, siendo el encargado, según opinaban todos, de custodiar y vigilar los tesoros que en su seno guardaba. También se hablaba de que este personaje en cierta ocasión pagó al barquero para cruzar el río Genil con varias monedas de oro, y cual no sería el asombro de aquel cuando encontró más tarde las monedas convertidas en trozos de carbón. Se oía contar que más de una vez, al sonar la primera campanada de la queda, a la medianoche, la cueva se iluminaba con una luz extraña, y se percibían gritos horribles y aullidos infernales. Entonces se le veía andar de un lado para otro, ejecutando conjuros y evocando a los espíritus malos para celebrar aquelarre.
Cierto día, al caer la tarde, unos guerreros cristianos de los que combatían a los moros en la frontera, se equivocaron de camino y, extraviados en aquellas sierras, fueron a acampar para pasar la noche en la entrada de la cueva. A medianoche vieron aparecer en ella un dragón horroroso, al tiempo que salía del antro gran cantidad de humo que oscureció la luna que brillaba en medio del firmamento. Llenos de espanto, huyeron despavoridos, a pesar de haber probado en combates su valor y fiereza.
De vuelta al Real, pusieron el hecho en conocimiento del Capellán, un frailecito de la Orden de Santo Domingo, muy inteligente y animoso. Al día siguiente ordenó a los que habían presenciado el hecho que le acompañaran a la cueva a la medianoche, con el fin de atar al diablo y conseguir ahuyentarlo para siempre de aquel lugar. Los soldados, no sin algún recelo, pero alentados por el valor del Capellán, le acompañaron hasta cosa de un tiro de bala de arcabuz de la entrada de la gruta, a la que se dirigió solo, precisamente en los momentos en que la torre de la Iglesia dejaba caer la primera campanada de la queda.
Apenas se extinguió la vibración metálica, el personaje enlutado encendió un hachón verde y a su luz púsose a leer en un mamotreto enorme. Poco después, separó la vista de los pajizos pergaminos, pronunció unas palabras, trazó en el aire unos signos cabalísticos y, de súbito, apareció en el suelo de la oquedad como un lago de fuego que la iluminó toda con un resplandor siniestro, como luz de azufre. Al mismo tiempo, comenzaron a volar sobre el lago en llamas murciélagos gigantescos y a salir serpientes de todos los tamaños que se retorcían y enroscaban en las columnas petrificadas. El enlutado mismo desapareció convertido en uno de aquellos repugnantes reptiles.
El fraile, de cuerpo pequeño, pero de alma grande y templada, no se arredró. Pronunció fervorosamente el nombre de Jesús y penetró resueltamente en la cueva, sin que el fuego del suelo quemase sus pies. Sacó la Cruz que llevaba oculta en el pecho. Al elevarla apareció nimbada de vivísimo resplandor celestial, colocándola después sobre un montón de tierra que tenía la forma de un ara, en donde crecían unas flores amarillas que anudó para significar simbólicamente que el diablo quedaba vencido en aquella batalla y atado a los pies de la Cruz de Cristo. Al instante oyóse en el interior una explosión formidable que hizo retemblar la tierra.
El fuego del suelo desapareció, quedando convertido en un lago de aguas cristalinas, que aún existe, y quedando el recinto iluminado del resplandor de la Cruz, cuya sola vista hizo huir a los malos espíritus que no volvieron a presentarse en la gruta. De entonces data la costumbre de los vecinos de Cuevas de salir al campo todos los años en la festividad de San Marcos el 25 de Abril, para atar al diablo. La sencilla ceremonia consiste en echar un nudo en los jaramagos, a la sazón en plena florescencia, y consumir a continuación una abundante y suculenta merienda, todo ello bajo el azul de un cielo radiante.

3 comentarios

  • Foto de leonidas2

    leonidas2 12-may-2018

    muy bonita ruta

  • Foto de Carlos Todoterreno (GPS Málaga)

    Carlos Todoterreno (GPS Málaga) 12-may-2018

    Interesante ruta para la lista de pendientes. Saludos.

  • Foto de Antonio-Francisco

    Antonio-Francisco 24-abr-2019

    He realizado esta ruta  verificado  ver detalle

    Ruta muy interesante y fácil de seguir hasta la Cruz, que ha sido el punto de regreso. Ha quedado pendiente seguir cresteando hasta el V.G. por la lluvia prevista. ...muchas gracias por compartir. Ruta ampliamente detallada.

Si quieres, puedes o esta ruta