Coordenadas 306

Fecha de subida 21 de enero de 2019

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1.298 m
971 m
0
2,2
4,4
8,87 km

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cerca de San Felices, Castilla y León (España)

El Cerro del Pégado con sus 1294 mts es la elevación más alta de la zona montañosa que conecta Soria con el valle del Rio Alhama, con la peculiaridad de marcar frontera geológica entre la España granítica (zócalo castellano-manchego) y la España calcárea que culmina por el norte en los Pirineos.

Su ascensión en realidad es bastante asequible bajo condiciones climatológicas benignas y planteando la ida y la vuelta por el mismo itinerario, partiendo del kilómetro 6,5 de la carretera Castilruiz-San Felices en la provincia de Soria.

Por contra, en la ruta que aquí mostramos hemos querido añadir algunas dificultades que nos puedan servir para practicar y adquirir experiencia en el senderismo campo a través y bajo condiciones climatológicas menos favorables, así como para realizar ejercicios de diseño de marchas y uso de herramientas esenciales para orientarse (brújula y Gps). Con todo no resulta un trazado muy complicado pero tampoco parece recomendable para los que prefieran trayectos señalizados o perfectamente identificables sobre el terreno. Para los que no se quieran complicar tanto como nosotros, hay una opción muy sencilla que es iniciar la ruta en el kilómetro 6 (a 1,8 kilómetros de San Felices) y volver por el mismo sitio (volviendo a bajar por la cara norte).

Para llegar hasta aquí , viniendo de La Rioja hemos de pasar por Cervera y Aguilar del Rio Alhama, y tras un tramo de muchas curvas llegar a la localidad soriana de San Felices y continuar algo más de tres kilómetros por la carretera que va hacia Castilruiz. Si lo hacemos desde la zona soriana la carretera local la tomaremos en Matalebreras pasando por Castilruiz.

Resumimos el esquema de la ruta. En primer lugar, hemos de alcanzar los corrales de Valdemarina a los cuales se accede desde el kilómetro cinco, remontando por un camino que sube desde la carretera.

Una vez en los corrales, el camino propiamente dicho desaparece y la referencia que hemos de tomar es otro corral situado a doscientos metros hacia el norte y desde el cual se realiza un descenso por una zona de monte bajo bastante invadida por arbustos, pero que con paciencia iremos rebasando hasta haber descendido unos setecientos cincuenta metros con un desnivel de unos cien metros (ver foto 1) y situarnos en el camino que se dirige a la falda norte del Pégado (Camino de El Acotado).

La siguiente etapa se realiza siguiendo el camino de El Acotado hasta donde se difumina para dar paso a una senda que seguiremos unos cuatrocientos metros hasta encontrar el punto donde hemos de realizar la inflexión para empezar la subida propiamente dicha al Cerro del Pégado superando un desnivel de ciento cincuenta metros.

La subida la haremos inicialmente por un corredor libre de vegetación hasta llegar a una zona totalmente despejada en la que nos dejaremos llevar por la pendiente ascendente hasta llegar a la cota más alta, el Penico Rubio con 1296 mts desde el cual enlazaremos con la otra cota importante, el Pégado (1291 mts), que apreciamos en la foto 3 y desde la que podremos disfrutar de unas excelentes panorámicas de la llanura soriana (foto 4) con el trasfondo de diversos montes entre los que destaca el Moncayo.

El retorno se plantea por la cara contraria, es decir por el Sur, para lo cual nos hemos de situar en el centro de una cresta descendente perfectamente identificable a la que accederemos desde el collado 1276 (entre los dos picos que hemos alcanzado anteriormente) y tras un recorrido de unos setecientos metros por un terreno salpicado de resaltes graníticos (foto 5) y mucha vegetación arbustiva, llegaremos a un pequeño sendero que nos lleva a la cota 1171 desde la cual divisamos bien el camino que pasa por la zona de Los Cerrillares, hacia el cual dirigimos nuestros pasos campo a través de nuevo.

Dicho camino nos lleva hasta el antiguo corral de Los Cerrillares, punto en el cual hacemos una inflexión de noventa grados a la derecha y campo a través entre sembrados para ir a parar a la senda que nos ha de llevar a los Corrales de Valdemarina por los que pasamos al iniciar la ruta (foto 6), de forma que solo nos quedará realizar el último tramo de descenso por el mismo camino que tomamos en el comienzo.
La ruta la iniciamos el punto kilométrico 5, tras recorrer tres kilómetros y medio desde San Felices de modo que tras haber rebasado unas cuantas curvas, nos encontraremos con una recta (foto 1) que sube hacia la planicie de castilruiz. Justo al inicio de dicha recta dejamos el coche para iniciar desde aquí la marcha (foto 2). Encontraremos un camino bastante aparente que se dirige hacia los Corrales de Valdemarina, realizando un pequeño zigzagueo previo (foto 3). La pendiente es bastante suave y nos permite remontar casi cincuenta metros de desnivel hasta los corrales. A medida que vamos ganando altura podemos apreciar mirando atrás, el tramo casi recto de carretera que se dirige hacia la planicie soriana (fotos 4 y 6), y en dirección opuesta, veremos los montes que hacen de límite con La Rioja (foto 5). En particular nos llamará la atención la Sierra de Alcarama que vemos en la foto 5 tapada por nubes.
El camino por el que hemos iniciado la ruta, culmina en los Corrales de Valdemarina (fotos 1,2 y 6) y a partir de aquí existe otro tramo que enlaza con otro corral situado más al norte tras descender doscientos cincuenta metros (foto 4). Estos corrales que vamos recorriendo, nos hablan de un pasado más esplendoroso en el que la ganadería jugaba un papel más que relevante. Por desgracia hoy en día este sector se ha visto abocado a la ignonimia y su desaparición es solo cuestión de décadas si no cambia el curso de los acontecimientos. Al Este de los corrales, apreciaremos las laderas que ascienden hacia el Cerro del Pégado, cubiertas por un precioso encinar (fotos 3 y 6). También podremos distinguir los montes de la zona del Puerto de Oncala que los situamos a la izquierda de la Sierra de Alcarama (foto 5).
Desde los últimos corrales que hemos señalado anteriormente, tomamos rumbo norte descendiendo por la cresta o loma del monte en que nos encontramos (foto1). El descenso lo hacemos prácticamente campo a través, ya que los tramos de camino que existían antes, están totalmente invadidos de vegetación arbustiva (foto 2). En total hemos de recorrer unos ochocientos metros, lo cual haremos sin prisas, ya que de vez en cuando hemos de atravesar zonas completamente invadidas de de follaje (foto 6). Cuando ya hayamos avanzado la mitad del tramo, podremos divisar desde arriba, el camino de El Acotado hacia el que dirigimos nuestros pasos (foto 3). En algún punto nos encontraremos bancales como el que mostramos en la foto 5 y que atravesaremos por donde nos resulte menos complicado, evitando desviarnos hacia las ladera que caen por nuestra derecha o izquierda, manteniendo siempre la misma dirección de bajada hasta llegar a las inmediaciones del camino. Mientras descendemos, podremos disfrutar de alguna vista interesante como la que mostramos en la foto 4 en que divisamos la localidad de San Felices y el parque eólico de Alcarama.
Una vez hemos completado el tramo de descenso anterior, nos situamos en un camino que sale de la propia carretera de San Felices, es decir que en realidad la ruta podría haber comenzado desde aquí sin tanta complicación. Dicho camino que hemos denominado de El Acotado por pasar junto al paraje homónimo, nos llevará sin apenas dificultad hasta la base de la cara norte del Cerro del Pégado. El primer tramo que recorreremos nos conduce hasta las inmediaciones de la cota 1079 en un recorrido de unos mil doscientos metros, previo paso por un punto junto al cual veremos una pequeña balsa artificial (tras recorrer los quinientos primeros metros) tal como mostramos en la foto 3. Las pendientes que hemos de ir superando no entrañan gran dificultad salvo algún pequeño repecho (foto5). Durante este trayecto nos encontraremos con algunos ejemplares de encina dignos de admirar como la que mostramos en la foto 2. A la vez que vamos ganando altura ya podemos distinguir vla zona de la cima a la que subiremos más tarde (foto 6).
Tras rebasar el último repechón de la etapa anterior (foto 1), nos situamos en una explanada (foto 3) a modo de pequeño collado que se encuentra a cien metros de la cota 1079 y desde el cual podemos contemplar la cota 1153, tal como mostramos en la foto 2. Después de tomarnos un pequeño descanso, proseguimos la marcha teniendo la precaución de tomar el desvío que veremos a nuestra derecha (foto 4) y que nos conduce a la base de la falda del Cerro del Pégado. A medida que vamos avanzando por este tramo comprobaremos que el camino se estrecha (foto 5) hasta verse reducido a una senda que podremos seguir sin dificultad, pero teniendo en cuenta que en algún punto se encuentra invadida por matorral. Mientras vamos ganando altura tendremos oportunidad de parar en algún claro y contemplar de nuevo la cota 1153 y a lo lejos, las elevaciones riojabajeñas del Gatún y Peña Isasa (foto 6).
Después de recorrer unos trescientos cincuenta metros de senda, llegaremos al punto más alto que alcanza la misma (luego continua descendiendo). En este punto encontraremos una zona relativamente despejada de vegetación (foto 1) y realizaremos un viraje de noventa grados a la derecha para comenzar la etapa de remonte verdadero que nos ha de llevar a la zona superior del Cerro del Pégado. Encontraremos enseguida una especie de pequeño cortafuegos (foto 2) que a pesar de estar algo invadido de vegetación, será la opción más cómoda para ir ganado altura, de modo que acabaremos llegando a una zona más cerrada de bosque por la que podremos seguir caminando cómodamente (foto 3). De forma intuitiva, seguiremos ganado altura de forma que acabaremos saliendo del bosque, alcanzando las laderas (foto 4 y 6) que hemos de remontar para llegar arriba. Mientras subimos. vamos a tener la oportunidad de empezar a disfrutar de una buena panorámica en dirección norte, presidida por el el alto de la Cabeza (foto 5) con el trasfondo de los montes de Yerga, Gatún y Peña Isasa.
El último tramo antes de alcanzar la zona más alta del cerro, no plantea ninguna dificultad. El planteamiento será, llegar en primer lugar a la cota 1296 y desde aquí enlazar con la punta geodésica del Pégado que ya podemos visualizar todavía algo lejano (foto 2). Al estar la zona totalmente despejada de vegetación, las referencias visuales van a ser más que evidentes, de forma que simplemente hemos de elegir el itinerario que nos resulte más cómodo para ir ganando metros de desnivel (foto 1). La acometida final de unos doscientos cincuenta metros (foto 3), resulta ser muy cómoda siempre que previamente hayamos transitado por las laderas más suaves. Desde la cota 1296 (la más alta de todo el cerro) que en el mapa viene como Penico Rubio (foto 5), podemos contemplar ya buenas panorámicas de toda la llanada de Olvega y Agreda (foto 4) con el trasfondo de la Sierra del Moncayo que el la foto apenas apreciamos por estar tapada por las nubes. Dirigiendo la mirada en dirección este (foto 6) ya vemos claramente la posición del pico Pégado al que accederemos a continuación previo paso por el collado 1274.
La culminación de la ruta será la llegada al pico Pégado que sin ser especialmente alto (1291 metros), tiene cierta importancia desde el punto geológico tal como ya hemos comentado en la introducción. De alguna manera viene a representar el límite del viejo zócalo granítico que recubre gran parte de la meseta castellana. Desde otro punto de vista, nos brinda unas vistas y panorámicas magníficas que debido a las condiciones climáticas no podemos mostrar en toda su magnitud. Por tanto desde la cota 1296, enlazamos sin gran dificultad con la cima del Pégado realizando previamente un ligero descenso. Nos llamarán la atención las rocas graníticas que encontraremos conformando la cumbre (fotos 1 y 2), aguantando estoicamente los embates de la erosión. En invierno nos podemos imaginar que siempre notaremos la caricia del viento por lo que habrá que pertrecharse convenientemente para la ocasión (foto 4). Las panorámicas que podemos contemplar son amplias y variadas, yendo desde el Valle del Ebro (lo apreciamos algo difuso en la foto 3), pasando por la Sierra del Moncayo (foto 2 entre nubes) y culminando en la Sierra del Madero (foto 6) en función de la zona hacia la que dirijamos la vista. Nos llamará poderosamente la atención toda la llanura que ocupa buena parte de los términos de Olvega, Agreda, Matalebreras y Castilruiz (fotos 5 y 6) y que nos remite a un pasado en el que la producción cerealícola resultaba más que imprescindible.
Comenzamos el camino de regreso con el planteamiento de descender por la cara sur del cerro y llegar casi hasta la base, desde aquí enlazar con la cota 1171 para desde aquí ir trazando un itinerario diferente al que seguimos a la ida y que nos lleve al punto de partida. El descenso por la cara sur lo realizamos por la loma o cresta que desciende desde el mismo collado o punto 1274 (foto1) en un trayecto que haremos campo a través, teniendo la precaución de mantenernos siempre en la zona más dominante (foto 4) sin plantearnos descensos por laderas laterales. Todo el tramo se encuentra bastante invadido de vegetación arbustiva (fotos 2 y 3), pero con buen calzado y las imprescindibles polainas no nos resultará demasiado complicado de completar. Por otro lado nos encontraremos un resalte granítico bastante ostensible que simplemente sortearemos por la derecha. Practicamente toda la bajada está sembrada de fragmentos pétreos (foto 5) que hemos de observar constantemente para no tener ningún tropiezo que que nos haga ir de bruces al suelo. En la parte más basal encontraremos ya las primeras encinas (foto 6) junto a las cuales hemos de seguir descendiendo para poder alcanzar un pequeño sendero que describimos en el punto siguiente.
Poco después de haber empezado a caminar entre las encinas, nos cruzamos con un pequeño sendero (foto 1) que cruza transversalmente y con aspecto de ser bastante transitado (foto 2). Dicho sendero es el que nos ha de redirigir hacia la cota 1171, para lo cual escogemos el sentido oeste (a nuestra derecha) de forma que tras seguir andando entre encinas (foto 3) acabaremos saliendo a una zona despejada de vegetación desde la que ya tendremos a la vista dicha cota hacia la que dirigimos nuestros pasos (foto 4).
Una vez alcanzada la cota 1171, el siguiente tramo consiste en seguir descendiendo hacia la zona de cultivos situada en el paraje de Los Cerrillares y que identificaremos por un camino que podremos ver desde arriba atravesando dicho paraje. Durante el descenso bordearemos alguna finca agrícola y habremos de atravesar alguna zona de encinas con terreno un tanto irregular por el que iremos bajando como mejor se se nos ocurra campo a través y con la vista puesta en el camino que hemos mencionado anteriormente.
En el siguiente tramo hemos de seguir el camino de Los Cerrillares (fotos 1,2,y 3) hasta llegar a una construcción con muros de piedra que corresponde al primero de los Corrales de los Cerrillares (foto 4). Hay que advertir que los corrales propiamente dichos están cien metros más adelante. En este punto (el primer corral aislado) hemos de tener la precaución de dejar el camino y realizar un viraje de noventa grados a la derecha con el fin de redirigir el rumbo a través de varias fincas agrícolas que atravesaremos por los linderos de las mismas (foto 5) hasta llegar a una pequeña depresión ocupada por otro sembrado (foto 6) que bordearemos por la derecha para alcanzar la esquina opuesta desde la cual arranca la senda que hemos de seguir en la siguiente etapa.
El siguiente tramo discurre a través de una senda que nos ha de llevar hasta los Corrales de Valdemarina tras recorrer unos novecientos metros. Y desde dichos corrales retomaremos nuestros propios pasos de la ida para llegar de nuevo a la carretera. La senda tiene un primer tramo llano (fotos 1 y 2) que más tarde realiza una pequeña subida (foto 3) que no supone ninguna dificultad añadida, hasta llegar a un punto dominante desde el que podemos divisar la Sierra de San Miguel (foto 4) situada delante del Puerto de Oncala. Desde aquí ya solo queda un pequeño tramo de bajada hasta los corrales de Valdemarina que ya tenemos al alcance de la mano (foto 6).

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