Tiempo en movimiento  3 horas 47 minutos

Tiempo  4 horas 51 minutos

Coordenadas 2610

Fecha de subida 4 de octubre de 2018

Fecha de realización octubre 2018

  • Valoración

     
  • Información

     
  • Fácil de seguir

     
  • Entorno

     
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794 m
489 m
0
3,7
7,4
14,77 km

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cerca de Titaguas, Valencia (España)

¡Impresionante ruta!. Una de las mejores que se puede realizar por la Comunidad Valenciana. La conocimos a través de las descripciones de Raquel y Manuel (11410262) y de Gustavo Llobet (21279072), y esta mañana hemos tenido la suerte de que nuestra información fuese aumentada y corregida por el Sr. Paco (mantenedor de las sendas de Titaguas) mientras tomábamos café antes de empezar la caminata.
La ruta tiene dos partes, cuyo eje es el Camino Real de Benagéber, que llega hasta Los Felipes. La primera parte es una ruta circular, que iniciamos en Las Corralizas, bajando por una senda en la ladera derecha de la rambla de Canales, hasta llegar al momento en que esta senda desciende hasta el nivel de la rambla de Canales, en un lugar donde hay una poza de agua y un dique, cuando se une a una pista ancha, que continúa hacia los Felipes; esa pista vuelve también hacia atrás en la rambla, pero esta vez por la ladera izquierda, continuándose con una nueva senda que va ganando altura hasta alcanzar casi la cima de El Castillarejo, antes de lo cual se desvía a la izquierda, para seguir un sorprendente y muy bello trayecto por el acantilado de la Hoz Cerrada, con impresionantes vistas, antes de descender hacia el Molino de Juan Polla. Esta parte circular es la más dura, y bella, del trayecto. La otra parte es un trayecto bastante fácil, en ida y vuelta, mitad por pista y mitad por sendero, que llega hasta el caserío de Los Felipes.

Llegamos a Titaguas por la CV-35, para dirigirnos desde aquí a Las Corralizas, pasando antes por el paraje de El Hondón y Las Lomillas, donde existe una explotación ganadera de considerable tamaño.
Dejamos aparcado el coche en un lateral de la pista que continúa hacia la Solana del Buitre, muy cerca de un puente sobre la rambla Canales, e iniciamos la marcha por la pista que continúa hacia el Collado Calcinas, en dirección (señalizada) a Zagra; a poco del inicio encontraremos el Charco Negro, más visible aún desde el camino de vuelta, y algo más adelante pasamos sobre el barranco de la Hoya del Maestro, y tomaremos una senda por la izquierda, que se une al Camino Real de Benagéber; la senda es estrecha y algo inclinada, con lo que el riesgo de resbalones y caídas es más alto, obligando a mantener un alto nivel de atención y haciendo muy recomendable el uso de bastones de trekking. La senda rodea la Hoz Cerrada, y alcanza poco después La Escaleruela, al pie del Puntal del Caracol, donde hay unas terrazas y en cuyo entorno parece que hubo un refugio de maquis durante varios años. Atravesamos la zona de Espolón Pardo, para después bajar al Barranco de Canales, donde encontramos una poza de agua y un dique, y donde pasamos a una amplia pista (en la que a unos 200 metros encontraremos un refugio forestal bien conservado y limpio) que nos lleva tras aproximadamente 1 km. al origen, por la izquierda, de una senda que sigue siendo el Camino Real de Benagéber, y que desciende hasta el lugar de Los Felipes, por una ruta muy bella y poco estable, por su suelo de pinocha y alta pendiente en ocasiones.
En Los Felipes vemos las ruinas de construcciones del antiguo caserío, y tras cruzar una parte de la vega (hoy totalmente seca), alcanzamos la orilla del río Turia, que baja con bastante agua de color marrón y nula transparencia, como resto de las recientes lluvias en su cabecera. El río está muy por debajo de los niveles que permitirían ver la cola del embalse de Benagéber, por lo que lo único que vemos desde distintos puntos es el cauce fluvial habitual, estando las orillas (zona inundable del embalse) totalmente secas.
Volvemos atrás para subir de nuevo por el camino por el que hemos llegado hasta aquí, deteniéndonos en un punto con sombra para comer y beber algo, tras lo que reemprendemos la marcha hasta llegar a la zona donde salimos del sendero para incorporarnos a la pista amplia que hemos citado antes, por la que subimos hasta el lugar donde nos incorporamos antes, donde hay una bonita poza de agua hoy marrón y un dique. Aquí, en lugar de pasar al otro lado del barranco y subir por el sendero del Camino Real, continuamos por la pista, a la derecha de la Rambla Canales, continuando siempre por la izquierda en los cruces con pistas que nos encontramos durante varios kilómetros, y cruzando por encima del barranco de Polo, y luego del barranco del Pajar, antes de llegar a la fuente de la Umbría (donde no vemos agua, pero se anuncia un depósito para la lucha contra incendios, que parece tapado); la senda está en buen estado y el paso no supone problemas hasta este momento. Seguimos adelante por la misma pista hasta alcanzar la Umbría del Algar, donde pasamos a un sendero estrecho y algo perdedor, de abrupto relieve, sobre todo en la zona del barranco de la Comina, hasta alcanzar la Umbría Empinada, que tiene unas vistas impresionantes al barranco, y desde donde llegamos a las cercanías de la Hoz Cerrada. Esta es la parte más bonita, dura y complicada del día, con zonas al borde del cortado y bajadas de considerable desnivel y suelo algo complicado (piedra suelta o tierra, con poco agarre); no es una zona de gran dificultad, ni nos parece peligrosa, pero si es necesario extremar las precauciones y llevar buen calzado y bastones para evitar problemas. Desde aquí bajamos a una pequeña presa, por la derecha de la cual bajamos al fondo del barranco, que en hoy está bastante seco aunque intentamos evitar las zonas de barro y los charcos, atravesamos un cerrado formado con dos pellets atados a nivel del Molino de Juan Polla, y seguimos un sendero por la derecha de la rambla, que en esta zona presenta varias pozas y una pequeña corriente de agua, con una pequeña cascada. Tras pasar el Charco Negro alcanzamos de nuevo el paraje de Las Corralizas y llegamos al coche.
En conjunto, una ruta bellísima con paisajes de increíble belleza, que recomendamos con entusiasmo a todas las personas entrenadas. No es un lugar para personas sin experiencia, ni tampoco para niños, y menos aún para personas con problemas de movilidad. El GPS es esencial, y debe ser consultado frecuentemente; cuando dejamos de hacerlo -cerca de la unión del Camino Real con la Rambla Canales- por unos minutos nos equivocamos y seguimos por un sendero erróneo, teniendo que deshacer el camino después. También nos parece esencial llevar calzado apropiado y bastones, y tener en cuenta que las circunstancias pueden ser muy diferentes en época lluviosa. Buena parte de la ruta se hace sin protección contra el sol, aunque la mayoría de la ruta transcurre por zona boscosa, pero la protección contra el sol es insuficiente, así que es aconsejable evitar esta ruta en días muy calurosos de verano. Como corresponde a zonas con agua corriente o estancada, la población de mosquitos es importante y agresiva; un buen repelente es un aditamento importante para la protección del senderista. Dicho esto, no hay pasos realmente complicados, aunque sí que requieren atención, y el esfuerzo físico que se precisa para hacer la ruta es moderado.
Tras ver el dique no consultamos el GPS, y seguimos un rato por un sendero bien trazado, pero que no era el que debíamos seguir, encontrando varios árboles caídos, que salvamos. Al consultar de nuevo el GPS apreciamos nuestro error y dimos la vuelta para bajar sin problemas al fondo del barranco.

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