Tiempo  11 horas 38 minutos

Coordenadas 6086

Fecha de subida 11 de junio de 2017

Fecha de realización junio 2017

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3.152 m
2.337 m
0
7,1
14
28,53 km

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cerca de Sierra Nevada, Andalucía (España)


 Amplio trazado circular que nos permitirá recorrer los lagunillos y nacimientos de la cabecera del río Dílar, incluyendo la Chorrera del Molinillo. Ampliamos y completamos el recorrido por los nacimientos del río Dúrcal y el pase por dos de los tresmiles meridionales de la sierra, Tajos Altos y Tozal del Cartujo.
El temprano, y rápido deshielo de este año, han acentuado la escasez de agua por estas fechas.
 Caminamos por el Parque Nacional de Sierra Nevada.






 Partimos desde el aparcamiento de la Hoya de la Mora en dirección a la Estación de Esquí de Borreguiles, dejándola a nuestra izquierda y cruzando el río Monachil junto a los remontes de telesilla y pasando entre las balsas.
 Remontamos la loma por la pista que nos conduce a la antena, abandonando el asfalto en collado, donde comenzamos el descenso hacia la cabecera del río Dílar.
 Tras unos cómodos metros por la vereda que desciende hacia el telesilla de la Laguna, cuando ésta vira a la izquierda, abandonamos terreno firme y seguimos con el rápido descenso hasta el barranco del río Dílar. Frente a nosotros la cabecera del río, coronada por los Tajos de la Vírgen, Tajos del Nevero y la arista del Tozal del Cartujo.






 Avanzamos en busca del fondo del barranco, ya sin senda definida, como gran parte del recorrido que nos llevará entre las cabeceras del Dílar y del Dúrcal.
Una vez nos situamos junto a las cristalinas aguas, seguimos la marcha pegados al río, donde disfrutaremos de continuos saltos de agua y pozas, como la que se forma en la junta del río Dílar y el barranco de la Loma de Enmedio, a la que podremos acceder fácilmente.
 Unos últimos metros por terreno menos cómodo y alcanzamos la unión del río y la espectacular Chorrera del Molinillo.
Tendremos que cruzar el cauce del Dílar para situarnos bajos las frías aguas de la cascada final de la chorrera, pudiendo pasar bajo ella sin apenas mojarnos (con este caudal).






 Después de la parada obligada en este magnífico paraje, emprendemos la marcha con un fuerte ascenso por el flanco izquierdo de la chorrera. Nuestro fin es remontar y situarnos en la cornisa desde donde se precipitan los tres arroyos que forman la cascada. Ya en la parte alta sólo tendremos que acercarnos, con precaución, a las rocas que nos sirven de mirador sobre el salto de agua.
 Nos encaminamos ahora en busca de la Laguna de la Mula, que alcanzamos tras un cómodo descenso para comprobar que ya está seca, manteniendo el arroyo que parte bajo ella una pequeña escorrentía.
El colorido piornal se apodera de la loma, y nosotros, de espaldas a la laguna, seguimos nuestro camino, ladera arriba, hasta alcanzar el collado sobre la Cuerda del Cartujo, que nos servirá de acceso a la cabecera del río Dúrcal. A nuestra derecha vamos dejando la espectacular silueta de la Arista del Cartujo.






 Desde el collado fijamos los nacimientos del río Dúrcal como destino, avanzando primero por una pisada a media ladera, pero una vez alcanzamos el primer nacimiento, optamos por descender pegados a él durante unos metros, aprovechando sus frescas aguas para reponer líquido y refrescarnos en esta calurosa mañana.
 Tras unos metros de descenso, abandonamos el arroyo para dirigirnos hacia los Prados del Nacimiento, que nos facilitan alcanzar el nacimiento del río Dúrcal.






 Levantamos la mirada y encontramos la arista de Tajos Altos sobre nosotros. Nos tocará un fuerte ascenso por el canchal de los Panderones para situarnos sobre el primer tajo sobre cota tresmil de Tajos Altos.
 Una vez arrima, ganamos las magníficas vistas de la cuerda meridional de Sierra Nevada con el Cerro del Caballo como punto final, además de las cabeceras del río Dúrcal y el valle del río Lanjarón. Frente nosotros la cuerda del Tajo de los Machos y Cerrillo Redondo.






 Ahora nos movemos por los tajos, haciendo cima en sus punto más elevados sobre los Tajos del Peñón Colorado, bajo nosotros destaca el color turquesa de Laguna Cuadrada. Al norte, nuestro siguiente hito, el Tozal del Cartujo, compartiendo perspectiva con la cabecera y Laguna de Lanjarón.






 Continuamos la marcha, y tras sobrepasar el último escollo de Tajos Altos, acometemos el corto ascenso hasta la cúspide del Tozal del Cartujo, donde vamos repitiendo las magníficas vistas desde que comenzamos el avance por la cuerda, ahora dominadas por el Veleta y la cuerda hacia el Refugio de Elorrieta.






 Dejamos las cotas del Cartujo y descendemos por su cuerda, dejando las paredes de la arista a nuestra derecha. Descendiendo por el canchal de la cuerda, y en busca de los lagunillos de la cabecera del Dílar, iremos buscando el descenso más directo hasta caer sobre los borreguiles de la Laguna del Carnero.






 Desde la laguna, tendremos que rodear la arista del Cartujo por sus Cascajares. Entre grandes bloques de piedra nos abrimos paso hasta los borreguiles que anteceden a las cristalinas y gélidas aguas del Lagunillo Misterioso.






 Para cerrar el trazado, desde el lagunillo, iremos recorriendo los nacimientos de la cabecera del río Dílar, pasando primero por los Lagunillos de la Ermita 8ya secos). Por delante nos queda un último esfuerzo y corto ascenso hacia los nacimientos del Dílar.





 En estos metros nos encontraremos los Lagunillos del Fraile y los Lagunillos de la Vírgen, vertiendo sus aguas al recién nacido río Dílar.
Enlazamos nuestros pasos con el sendero que sube por los tajos hasta el Refugio de Elorrieta, senda que tomamos en dirección a la estación de esquí y que utilizaremos para cerrar el recorrido.






 Caminando por el sendero, pasamos junto a la Laguna-embalse de las Yeguas, momento en que comenzamos a caminar por terreno cómodo, avanzando por la vereda, pasando por el Collado de la Laguna bajo las instalaciones del rediotelescópio.






 Desde el collado contemplamos las desérticas instalaciones de la estación de esquí y adivinamos nuestro punto de partida en la Hoya de la Mora.
 Ya sólo nos basta recorrer las pistas y trochas que se dibujan en la cabecera del río Monachil, perdiendo altura levemente, y que una vez pasamos junto a Nuestra Señora de las Nieves, nos dejan en el aparcamiento.






 Nos vemos en las montañas.

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