Tiempo  10 horas 8 minutos

Coordenadas 3830

Fecha de subida 25 de abril de 2016

Fecha de realización abril 2016

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1.761 m
902 m
0
7,2
14
28,9 km

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cerca de Valdepeñas de Jaén, Andalucía (España)

Para esta amplia circular partimos de Valdepeñas de Jaén, por el pequeño corredor que forma al río Susana a su paso por el pueblo. Nada más entrar con el coche al pueblo, justo antes del puente que cruza el río, giramos a la derecha y unos metros más adelante hay espacio para aparcar.

Desde aquí comenzaremos nuestra travesía, junto al río, pasando por el húmedo y verde pasillo de las Chorreras del río Susana. Este paseo nos sive para situarnos en la parte alta del pueblo, en el carril por el que llegaremos a la vuelta. Lo tomamos a la izquierda en dirección al polígono industrial, que cruzaremos para comenzar la subida por el carril que parte al final del mismo. Unos metros de subida y pasado el depósito de agua nos desviamos a la derecha rodeándolo. Seguimos ahora por una pista de tierra por la parte baja de la ladera hasta que encontramos una cancela, pasamos y vovemos a desviarnos a la derecha ya metidos en la subida a la Solana. El dendero marcado irá subiendo por el pinar de la umbría de la Solana, pasamos junto a una pequeña sima, y se acentúa la pendiente. Llegado el momento el sendero seguiría por la umbría, pero nosotros lo dejamos justo en una curva a la derecha y empezamos la subida directa, sin sendero, hasta la parte alta de la dorsal, que alcanzamos en poco tiempo.

Ya situados en la parte alta seguimos avanzando por la dorsal, junto a los tajos a nuestra derecha y en leve subida en busca del morrón, aunque todavía no aparece su silueta ante nosotros. A pocos metros pasaremos junto a la sima de la Solana. Vamos sin sendero pero el terreno no resulta incómodo, así que pronto alcanzamos el extremo de la dorsal que nos da paso al corto "cresteo" del Morrón de la Solana. Tanto este como el de la Bermejuela no son cresteos propiamente dicho, nos dedicamos a avanzar por la linea de rocas pegada a los tajos a nuestra izquierda, teniendo a nuestra derecha la ladera de los cerros sin ninguna dificultad para avanzar. Desde aquí tenemos las vistas de la vecina sierra de la Pandera y ante nosotros el siguiente paso del recorrido, el Hoyón de Malas Noches, la Bermejuela y el Cerro de la Horca.

Desde el morrón completamos la cresta y bajamos hacía la parte baja del Hoyón, aunque nos quedamos a pocos metros del tajo que se desploma ya que el terreno de tierra suelta y la pendiente no invita a pasar cerca del cortado. La subida a la Bermejuela resulta más cómoda de lo que parecía desde el vecino morrón. de momento nos pegamos a la linea de los tajos y acometemos la subida disfrutando de las vistas cuando ganamos altura. Durante la subida podemos ver infinidad de restos de fósiles. Ganado su punto alto las panorámicas vuelven a ser espectaculares, esta vez, con el tajo del Morrón de la Solana y el trabajo hecho. Desde mi punto de vista, el recorrido requiere menos trabajo del que en principio parece.

Ponemos rumbo al siguiente hito, el Cerro de la Horca, el más alto del recorrido, atravesando el pinar del Hoyón de Malas Noches. Podemos dibujar una línea recta hasta el cerro, pero en su lugar damos un pequeño rodeo para visitar un pequeño chozo de piedra y desde ahí, con una leve subida, situarnos en la loma del cerro.
Nos topamos con una valla y giramos a la izquierda. Avanzamos pegados a la valla hasta el punto alto del cerro, lo sobrepasamos y seguimos en bajada hasta el Collado de los Pilones. Aquí algunos senderillo nos evitarán la maleza y las ramas bajas de los pinos. Ya en el collado empieza a asomarse a nuestra izquierda el Peñón de Alacún o Almacén. Aunque parece lejano en pocos minutos nos encontramos en su base.

Para subir a este mirador excepcional de la zona del pantano, afrontaremos el ascenso por su lado izquierdo según la marcha, por donde prácticamente subimos andando. Desde este punto tenemos el valle del pantano al completo y con Sierra Mágina en el horizonte. Desandamos el ascenso y de nuevo en su base buscamos otro senderillo que de mueve por la ladera y que pasa por la Fuente fría del Almacén.

Desde aquí hasta que coronemos el collado de la Cuevezuela, el sendero discurre por la ladera, por encima de la línea de tajos, con mucha piedra suelta, roca resbaladiza en las zonas umbrias cerca de la fuente. Además nos encontraremos algunos pasos por pedreras que caen hacia los tajos y en los últimos metros, una fuerte subida campo a través y esquivando arbustos, nada que con tranquilidad y paciencia no se sobrepase. Yo diría que es el tramo más molesto del día por lo incómodo del avance, pero las continuas vista del pantano equilibran el pesado rato.

Ya estamo en el último cerro de la Cuevezuela. El plan previsto es bajar al carril atajando hasta donde se cruza con el Barranco de la Horca, pero como llevamos buen ritmo optamos por acercarnos hasta el Quejigo del Amo o del Carbón. Esto nos obliga a saltar la valla que corta el cerro y comenzamos la bajada. Tenemos clara la dirección con la intención de bajar hasta el quejigo por el barranco que pasa junto a él y que arranca a pocos metros de nosotros. Para seguir el barranco volvemos a saltar otra valla y vamos siguiendo senderillos de animales hasta que caemos al lecho. Los seguiremos en bajada hasta que desemboca en el carril. Por este carril, a la derecha empezaremos a cerrar la circular, pero lo cogemos a la izquierdo y andamos unos metros para visitar el monumental quejigo, aprovechando para la parada técnica.

Estamos en el otro extremo de la sierra, y del recorrido, así que volvemos a coger de vuelta el carril por donde llegamos. Esta pista, si no la dejamos, nos deja a la entrada del pueblo, justo donde desembocamos esta mañana desde las chorreras. Unos primeros metros cuesta arriba, describiendo amplias curvas para situarnos a la entrada de la nava del Cortijo Navalayegua, o lo que queda de él. Infinidad de ovejas con sus corderos inundan el verde prado del cortijo. Aquí avanzamos rápido y pronto dejamos atrás el valle y cambiamos de paisaje. El carril acentúa la bajada, y tras una trocha para quitarnos unas curvas de encima nos encontramos a nuestra izquierda otra rodada con una cadena. La vuelta por la pista se nos antoja rápida, así que daremos un rodeo por detrás de los cerros Altomiro y de las Ánimas. Para ello cogemos este carril a la izquierda, que tras un corto repecho acaba en la Nava del Tejuelo y a pocos metros su fuente con cristalinas aguas. Dejando la fuente atrás acabamos la subida junto a una valla, donde han habilitado un paso con piedras entre dos árboles.

Ante nosotros la Cañada de Habares. Seguimos bajando para enlazar con el carril que localizamos más abajo. No abandonaremos esta carril que nos llevará rodeando los cerros. Cuando enlazamos con otro carril en un pequeño puerto tenemos la opcíon de seguir por la pista. Para no hacer tan pesado estos últimos metros nos decidimos bajar por el pequeño barranco a los pies del cerro de las änimas en busca de la pista que traíamos desde el Quejigo del Amo. En esta bajada tenemos anta nosotros la dorsal de la Solana por donde discurrimos esta mañana. Ya en la pista, giramos a la izquierda y seguimos la bajada hasta el sendero que se introduce por las chorreras. Desandamos el paseo matutino y finalizamos la travesía de hoy.

Nos vemos en las montañas.

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Dejamos el sendero de la umbría y subimos campo a través hasta la parte alta de la dorsal.

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