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cerca de Valdevacas de Montejo, Castilla y León (España)

Nos vamos al parque natural de las Hoces del Río Riaza en esta ocasión, en Segovia. Una serie de barrancos en torno al río Riaza completan este paraje cercano al embalse de Linares. En nuestro caso completaremos un recorrido de ida y vuelta de 20km, para conocer las partes más emblemáticas del parque; aunque al ir en época de nidificación (1 de Enero al 31 de Julio), pasamos primero por la casa del parque en Montejo de la Vega de la Serrezuela a solicitar la autorización.

Una vez hecho el trámite, nos dirijimos a Valdevacas de Montejo y dejamos el coche en el parking que hay a la entrada del parque (unos carteles nos guían a través del pueblo hasta el parking). Este será nuestro punto de inicio. En un primer momento, tomaremos la Senda de la Ermita del Casuar; una amplia pista en dirección NE emprende un largo descenso de 4km entre los paredones del Barranco de Casuar.

Mientras admiramos las rojizas paredes en las que anidan los buitres, llegamos casi sin darnos cuenta al pequeño valle donde se encuentra la ermita del Casuar (siglo XI). A pesar de estar en ruinas, se puede adivinar el total de este templo, rodeado de cortados espectaculares que le dan un aspecto único al lugar. Nos encontramos en un terreno cubierto por encinas, sabinas y chopos; ya con el río Riaza susurrando a nuestros oídos.

A partir de aquí debemos continuar por la “Senda del Río” (E-SE), que primero se separa del mismo ascendiendo hacia unas casas de campo con vistas de pájaro hacia los cortados y después se vuelve a juntar con el cauce del Riaza a la sombra del bosque.

Al salir del bosque topamos con un curioso saliente de la montaña que se asimila a un gendarme y poco después cruzamos por debajo del viaducto del ferrocarril. Llegados aquí, sabremos que ya queda poco para llegar a la presa del embalse de Linares; aunque primero encontraremos en el camino una zona de esparcimiento con mesas y al otro lado del puente, un pequeño pozo donde los niños o animales pueden jugar.

Tras un breve descanso, continuamos la marcha y vamos dibujando un amplio giro a la derecha. Poco a poco iremos viendo como la presa aparece encajonada entre los paredones que hay frente anosotros. Ya hemos llegado a nuestro destino y nos disponemos a comer a la sombra de las paredes que se encuentran repletas de nidos; se respira calma en el lugar...

Para el regreso, en nuestro caso utilizamos el mismo camino; aunque hay posibilidades de hacer una semi-circular siguiendo el camino por la Cuesta del Convento. Después, podemos aprovechar para acercarnos a visitar Maderuelo (pueblo fortificado) y el embalse de Linares.

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