Coordenadas 819

Fecha de subida 26 de junio de 2016

Fecha de realización junio 2016

  • Valoración

     
  • Información

     
  • Fácil de seguir

     
  • Entorno

     
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2.219 m
1.253 m
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2,7
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10,91 km

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cerca de Torla, Aragón (España)

Ruta de fin de semana con la intención de hacer cumbre en Monte Perdido, uno de los picos más altos del Pirineo Aragonés con sus 3348 metros, la primera etapa la empleamos en llegar al refugio de Goriz.
Salimos de Illescas a las 6 de la mañana del viernes 17 de junio, después de un par de paradas para desayunar y repostar llegamos sobre la 1 del mediodía al aparcamiento situado en La Pradera del Valle de Ordesa perteneciente al Parque Nacional del Valle de Ordesa y Monte Perdido de la provincia de Huesca, antes de empezar la caminata preparamos las viandas y comemos, un pequeño descanso, mochilas a la espalda y comenzamos la ruta sobre las 2 del mediodía. Tomamos el sendero que sale al final del aparcamiento y enseguida cruzamos el rio Arazas por el Puente de los Cazadores, según nuestra marcha el rio lo tenemos a la izquierda, después de unos ochocientos metros volvemos a cruzar al otro lado del rio, esta vez por el Puente de Cotatuero, vamos caminando inmersos en un bosque de abedules, fresnos y sauces siguiendo los carteles con las indicaciones de Cascada Cola de Caballo y Refugio de Goriz, todo ello encerrado entre las grandiosas paredes verticales que dan a este valle el aspecto de un gran cañón, a nuestra izquierda la Faja Canarellos y a nuestra derecha la Faja Pelay por donde transcurre el sendero GR11 o Senda de los Cazadores, enseguida encontramos un magnifico salto de agua, la Cascada de Arripas, proseguimos en suave ascenso entre frondosa vegetación y grandes hayas hasta el siguiente punto de interés, la Cascada del Estrecho donde tenemos un ramal del sendero para acercarse a contemplar esta grandiosa estampa desde un mirador, a continuación la Cascada de la Cueva ya inmersos totalmente en el Bosque de Hayas y deleitándonos con el magnífico espectáculo de las caídas de agua y las pozas color turquesa que se forman al remanso.
Salimos un poco del frondoso bosque y aunque el día está cubierto vemos que en las alturas todavía quedan restos de neveros, enseguida nos encontramos con otro momento espectacular, las Gradas de Soaso, pequeños saltos de agua en incontables escalones del terreno, otra imagen inolvidable que nos dejara esta magnifico entorno, no damos abasto a hacer fotografías, pero tenemos que continuar, según el agua desciende por sus escalones, nosotros ascendemos por los nuestros, llegamos a la zona del Abrigo de Soaso, ya pradera abierta donde el rio todavía discurre serpenteando tranquilamente, al fondo divisamos el Circo de Soaso y las paredes verticales que cierran el valle, pero ni rastro de la famosa Cola de Caballo, infinidad de pequeñas caídas de agua por las paredes que van añadiendo agua al cauce del rio, tenemos que llegar hasta el final del circo para contemplar la grandiosidad de la Cola de Caballo, otra maravillosa caída de agua que surge por una grieta a la izquierda del circo y que esta oculta por un espolón rocoso, cruzamos el puente metálico, y nos podemos acercar hasta la base de la cascada y disfrutar plenamente de la visión, del ruido y del agua pulverizado que cubre el entorno.
Aquí acaban las rutas turísticas, preciosa ruta de senderismo de unos veinte kilómetros ida y vuelta, nada desdeñable, pero tenemos que continuar, desde aquí hay dos opciones para subir a la parte alta de las paredes que cierran el circo, por la derecha sube zigzagueando el Camino de las Mulas y más de frente acercándose todo lo posible a la pared están las Clavijas de Soaso, una subida vertical habilitada con clavijas metálicas y una cadena para agarrarse y poder culminar con la máxima seguridad, haciendo caso a nuestro espíritu montañero optamos por esta opción, depende mucho de cada uno que esta subida sea un tramo divertido y de disfrute o un tramo de frustración y miedo, cada uno debe valorar su estado físico y anímico.
Una vez superado este tramo, todavía nos quedan un par de kilómetros hasta el refugio, primero subimos por una pradera ascendente para sortear después una pared haciendo una gran zeta por unas cornisas para pasar por una pequeña portilla y volver a la zona de praderas donde encontramos gran cantidad de marmotas jugueteando entorno a sus madrigueras, incluso tuvimos la ocasión de ver un solitario sarrio antes de llegar al refugio, al cual llegamos sobre las 7,30 de la tarde,

1 comentario

  • bisirimiri 09-sep-2018

    He realizado esta ruta  verificado  ver detalle

    Ibilaldi egokia eta guztiz oroigarria

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