Tiempo en movimiento  una hora 45 minutos

Tiempo  2 horas 28 minutos

Coordenadas 1585

Fecha de subida 6 de agosto de 2019

Fecha de realización agosto 2019

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244 m
152 m
0
2,3
4,6
9,15 km

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cerca de Apatamonasterio, País Vasco (España)

Punto de partida: Apatamonasterio.
Espacio protegido:
Época recomendada: Todo el año.
Elementos de interés: Molinos de agua, caseríos, vistas al macizo de Anboto y los elementos religiosos.
Tipo de camino: Pista de asfalto perfectamente señalizada con balizas cada 500 metros.
Servicios: Hay bares-restaurante en Apatamonasterio y en Arrazola, justo donde finaliza la vía verde.

Descripción del itinerario.

A los pies del imponente monte Anboto serpentea la vía verde de Arrazola. Resulta difícil imaginar que por ella traqueteó hace ya algo más de un siglo el ferrocarril cargado de mineral en su recorrido hacia Durango.
El paseo comienza en Apatamonasterio, donde tras cruzar un pequeño puente encontraremos el panel con toda la información sobre la ruta (figuras 1 y 2). Es una vía verde perfectamente acondicionada que cuenta con muchos paneles de información. El primero y el segundo se encuentran muy cercanos. Nos informan sobre el arroyo Arrazola y las lindes que delimitan los terrenos (figuras 3, 4, 5, 6 y 7).

Pronto encontramos el primer caserío de gran valor histórico de los varios enclavados en Atxondo. Es el de Zearreta, del siglo XVII con decoración barroca, ubicado en el barrio de Marzana. Aquí también destacan la iglesia de san Martín y, junto a ella, los restos de la torre medieval que perteneció a una poderosa familia del valle. A la otra orilla del río se puede distinguir la estructura de un molino de agua (figuras 8 y 9).

Tras pasar el primer cruce con la carretera (figura 10), entre praderas y árboles frutales llegamos a un área recreativa con mesas de picnic perfecta para que los más peques se den un respiro (figuras 11 y 12). Tras cruzar el puente que salva el arroyo que pone nombre a la vía verde (figura 13), el paisaje se abrirá y nos mostrará el imponente monte Anboto (figura 14). Estaremos entrando en el valle de Atxondo, una de las puertas de entrada al parque natural de Urkiola. Las panorámicas que tendremos desde aquí serán estupendas (figuras 15, 16 y 17).

Llevamos ya 3 kilómetros. Nos hallamos ya en territorio del barrio de Arrazola. Tras pasar un nuevo cruce y dejar a nuestra izquierda la ermita de Santiago (figuras 18 y 19), entraremos en un pinar. A continuación tendremos un nuevo panel de información que nos ayudará a identificar los árboles más característicos de los montes cantábricos (figuras 20, 21 y 22).

Tras salir del pinar tendremos una nueva panorámica del macizo calcáreo de Anboto, que elevado sobre sus 1331 metros de altitud se muestra imponente donde en algún recodo aguarda la afamada morada de Mari (figuras 23, 24 y 25). Desde aquí también se distingue el caserío de Urrutia, del siglo XVI.

Poco a poco iremos entrando en la localidad de Arrazola. Nos dará la bienvenida la torre de su iglesia, dedicada a san Miguel (figuras 26 y 27). A continuación, destaca el molino hidráulico de Ibarra, del siglo XVIII; vestigio del importante desarrollo de molinos en Atxondo que dio lugar a una industria harinera de tradición (figuras 28 y 29). Tras pasar el último cruce con la carretera (figura 30), aunque no sea muy visible, destaca en demasía el caserío de Oiargane que tiene el título de ser el caserío más antiguo de Bizkaia. Data de 1519 (figuras 31 y 32).

Hemos dejado atrás una granja de gallinas para afrontar el tramo final donde pronto encontraremos la ermita-humilladero de san Roque. Rodeada de centenarios plátanos, cuenta con fuente, bancos y aparcamiento (figuras 33 y 34).

El camino prosigue hasta alcanzar "El Tope" un área recreativa ubicada en el mismo lugar donde se encontraba el apeadero de la mina de Errotabarri. Una vagoneta minera, única en todo el recorrido, nos recuerda la función de la vía en el pasado (figuras 35, 36 y 37).

Impresiones.

Las cimas de la sierra de Anboto aguardan un valle ganadero y agrícola atravesado por una senda accesible con pasado minero. Los caseríos serán la otra nota dominante del paisaje. En sus 4,5 kilómetros, sin ningún tipo de dificultad y muy altamente recomendable para hacer con los más pequeños, nos acompañará el silencio, roto solo en algunos tramos por el murmullo del arroyo Arrazola.

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