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cerca de La Lastra, Cantabria (España)

Con tiempo nublado y una temperatura excelente para caminar. Salimos de La Lastra (450 m) por una empinada cuesta con trechos de hormigón rayado, que pasa junto a un depósito de agua. Esta pista lleva al Prau Concejo de La Lastra y la seguimos durante un trecho, pero en una curva a la derecha, donde hay un abrevadero, la abandonamos para ascender, valleja arriba, por un sendero semiabandonado que discurre por la margen izquierda de la vaguada. Después de subir un buen rato, acompañados por vacas, perros y pastores que aprovechan los pastos de estas cumbres, alcanzamos el Collado Abellán (988 m), que da vista a Peña Sagra, si bien, con la niebla no pudimos ver su cimas más elevadas, y a la cabecera del río Vendul, que desciende hacia San Sebastián de Garabandal, pueblo famoso por unas apariciones marianas en la década de los 60, para unirse al Nansa en Cosío.
Subimos hacia el sur para enlazar con el viejo camino del Potro, vía que se utilizaba antes de la construcción de la carretera actual para pasar del Valle de Polaciones hacia la costa. Dicho camino discurre, sin perder altitud por toda la ladera del Pico Las Astillas (1464 m), cubierto por la niebla. Caminando con cuidado por lo desigual del terreno y la abundancia de agua, llegamos a una horcada: El Potro (1100 m) desde donde descubrimos el Valle de Polaciones, con el embalse de La Cohilla, los pueblos de Puente Pumar, Lombraña y Uznayo y, de no ser por la niebla alta, hubiéramos podido contemplar las cumbres de Peña Labra (2018 m), Pico Tres Mares (2175 m) y El Cornón (2136 m). Seguimos el camino, empedrado en algunos tramos, y al rato nos internamos en un bosque de robles. Al llegar a una bifurcación, antes de llegar a un riachuelo, bajamos a la izquierda y tras unas revueltas cruzaamos el arroyo. Poco después conectamos con una cambera, siguiendo la cual llegamos a Tolomedo, un grupo de invernales a 930 m de altitud. Allí hicimos la parada para comer y, repuestas las energías, continuamos por el camino hasta llegar a la carretera que atraviesa el valle un poco más arriba de Callicedo. Caminando por dicha carretera, en menos de un kilómetro llegamos a Pejanda (650 m), barrio que ha crecido al borde de la carretera.
Tras descansar un poco y tomar un refrigerio, subimos al autobús para regresar a los lugares de salida.

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