galenomam

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Tengo la fortuna de haber nacido y vivir en una tierra que ofrece interminables oportunidades para hacer camino. Ya de por si la campiña ofrece bellos lugares, arropados en casi todo momento por el manto de olivar que no cesa, pero son nuestras sierras las que esconden los parajes más recónditos, tesoros naturales donde no es difícil toparse con una "tapuela" donde alguien encontró un lugar donde sobrevivir. Sierra Morena, Mágina, Sierra Sur y la ilimitada Sierra de Cazorla, el Pozo, Segura y las Villas dan para no tener que buscar más allá (si no se quiere, claro).

En esta plataforma busco una herramienta informática virtual que me ayude a crear un álbum de rutas donde alojar las experiencias, sensaciones, recuerdos,… de una afición que se ha ido instalando, convirtiéndose sin pretenderlo en un primum movens, donde la energía produce el movimiento que, a su vez, genera energía.

No puedo olvidar que los inicios me los reportó la sensación de libertad y esfuerzo de la bicicleta de montaña. Con ella realicé mis primeras incursiones (y excursiones) y fui consciente de algo que siempre sospeche y tardíamente descubrí, la hermosura existente en el corazón de los montes, cerros, altozanos, que un camino permitía alcanzar con las dos ruedas. Más tarde, tal vez por el efecto regulador de la edad o tal vez porque las cosas se ven y disfrutan de otra manera descubrí y asimilé la paciencia del caminante y, en esto, me hallo.

A pesar de que en mis inicios la soledad del camino era mi acompañante más frecuente, poco a poco he podido estrechar y, en otros casos, recuperar viejos lazos de amistad con amigos de toda la vida que se han visto igualmente persuadidos por esta afición. Finalmente, quién me lo iba a decir, he podido encontrar la amistad de gente nueva, personas desconocidas hasta hace poco, grandes personas, inmejorables compañeros que el sendero ha permitido proponer un aforismo que a menudo utilizo como lema: "lo mejor del camino, la compañía".

No realizo objeciones a ningún tipo de camino. Desde la cansina pista al sin-sendero más crudo siempre es una delicia avanzar, subiendo, bajando, llaneando, todo tiene el aliciente del lugar, aunque reconozco que tengo predilección por discurrir por sendas, especialmente por aquellas viejas sendas hoy casi olvidadas y que en otros tiempos estuvieron cargadas de vida, que sirvieron para que personas pudieran mantener una comunicación que hoy día valoramos insuficientemente cuando podemos descolgar un teléfono en casi cualquier lugar. Esas sendas que iban de un lugar a otro, lugares frecuentemente recónditos, aldeas, cortijos, o simples "tapuelas" donde vivió y soñó gente. Resulta estremecedor y sumamente didáctico reflexionar sobre la humildad de esta gente, lo poco que necesitaban para vivir y lo maltratados que fueron muchos de ellos debiendo sufrir el exilio.

Por tanto, si mi aportación reuniendo la experiencia propia y de quienes me acompañan sirve para no perder la memoria serrana de esta tierra, doblemente satisfecho quedo.

Miembro desde diciembre 2009