sextante

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Las marchas que subimos están al alcance de cualquiera que tenga un mínimo de fondo físico y cierto grado de experiencia en la montaña. No sólo nos gusta patear lo que ya suele estar muy trillado, también procuramos recorrer y descubrir otros rincones, que por estar menos masificados, suelen tener un encanto y sabor especial; de ahí que además de las rutas de nuestro entorno más cercano, también subamos aquellas otras que hacemos por los muchos y maravillosos rincones de nuestra geografía, así como de aquellos otros países lejanos a los que nos gusta viajar. A la montaña se debería salir con un material básico y unos conocimientos mínimos necesarios, pero sobre todo con una actitud de respeto y armonía que nos permita integrarnos y disfrutar de un entorno tan valioso, que nos obliga a que ni siquiera se note nuestro paso y que las únicas huellas que permanezcan sean las de los “otros” seres vivos; auténticos dueños y señores de su hábitat.

Miembro desde abril 2008