Dificultad técnica   Difícil

Tiempo  8 horas 35 minutos

Coordenadas 1768

Fecha de subida 24 de junio de 2015

Fecha de realización junio 2015

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1.370 m
733 m
0
13
26
52,47 km

Vista 672 veces, descargada 27 veces

cerca de Peralejos de las Truchas, Castilla-La Mancha (España)

Descripcion de ruta:
Iniciamos la segunda etapa que parecía poco exigente, pero no fue así, la ruta sobre el papel sencilla, pero es un incesante sube baja con vistas espectaculares que invitan a parar muy a menudo con un par de subidas potentes. Nos levantamos con la idea de estar sobre las bicis a las 9:00. Me doy mi paseo mañanero con la fresca, luce el sol cielo azul intenso que presagia un buen día de ruta. Vistazo general de bicis, localizada salida, desayuno. Pura nos preparó café, colacao, y tostadas al gusto junto con algún dulce. 8:50 Todos es la calle, un poco de aceite, un poco de crema de sol, un quítame paya esas pajas y a la ruta… no sin antes tomar agua en la plaza del pueblo.
Abandonamos Peralejos por un tramo de carretera entre contrafuertes imponentes que dejan entrever los fuertes “tajos” sobre el camino que crea hoces y barrancos impresionantes, la carreterilla en descenso deja a su paso el camping y el cementerio ubicado en un lugar idílico para cualquier cosa menos para morirse. Vamos en busca del puente Martinete que separa las provincias de Guadalajara y Cuenca. Llegados al mismo nos despedimos del asfalto, transitamos por pista paralelos al río Tajo con continuos toboganes y repechos, algo de ellos fuerte, con recodos en el río que dejan ver sus pozas de aguas cristalinas en las que el verde del entorno se refleja. Grandes cortadas y barrancos son nuestra compañía. Un mirador antes de un fuerte repecho da vista al barranco del Horcajo donde nos detenemos a plasmar un recuerdo imborrable en nuestra retina y alguna que otra foto. Desde el puente Martinete a la laguna Taravilla es una continua sorpresa que mezcla agua, cortadas y bosques espectaculares. Son 14 kmts para los sentidos. La pista presenta buen firme sin grandes dificultades técnicas.
En la laguna Taravilla, un pequeño grupo nos vamos en busca de Toñin a las casa del salto, para que se suba a la bici. Este tramos resulta divertido, el descenso al Tajo por una fortísima pendiente descarnada concluye en un paraje impresionante con puente colgante sobre una poza cristalina ideal para el baño (a la tarde regresamos aquí y nos bañamos). Cruzamos el puente y se inicia una senda entre árboles y una subida compleja que obliga a desmontar por los peldaños que hay en las piedras del camino. Llegados a las casas del salto Toñin opta por no acompañarnos y seguir con la furgo a Taravilla donde nos veremos. Volvemos sobre nuestros pasos, ahora la senda de bajada es un gozada, técnica y compleja pero divertida, desde el puente queda sudar para recuperar la laguna de Taravilla, son uno 5 kilómetros entre ida y vuelta.
De regreso a la laguna, damos la vuelta al rededor de la misma, es un paseo cómodo que permite ver y valorar la laguna a ras de agua, se puede evitar este paseo simplemente cruzando el puente, al que nos asomamos. Comienza lo que es la parte más dura de la jornada, arranque en fuerte pendiente camino de Taravilla por pista con piedra suelta a tramos y repechones importantes, larga y continua subida que nos permite vistas de la laguna bonitas. A medida que ascendemos cambiamos la vista de valle y se adivina el Tajo, se ve el Salto de Poveda y las Casas del salto, una mancha en medio del bosque, Impresionante paisaje, impresionantes depresiones, impresionantes barrancos y cortadas, impresionante ruta. Coronamos en un pequeño collado, se adivina la carretera de Taravilla a lo lejos muy arriba sube y sube… Nos dirigimos a ella. Iniciamos el descenso sin apenas dificultades por buen terreno, perdemos toda la altura que ganamos desde la laguna, hasta darnos de bruces con el asfalto, hace calor. Sobre el asfalto tierno por el calor sube lentamente la bicicleta, cada uno a su ritmo, hay tramos del 16-17% son unos 4 kilómetros que se hacen largos. Llegados al pueblo lo primero buscar un “bebedero humano”, teníamos intención de comer aquí pero otro grupo de ciclista agoto el pan y no nos dan de comer, el otro bar que se anuncia también está cerrado, menos mal que la furgoneta ha venido hasta aquí y tenemos como alternativa nuestra propias “viandas”. Nos acomodamos en el exterior del bar, en lo alto del pueblo, una caja de botellines, mantel y mesa, queso, chorizo, jamón, chocolate, fruta fresca, son un manjar en este momento, un poco de cafeína y algún chupito completan el dopaje de la mañana. El equipo “che” comienza a pensar en el final de su ruta, hoy nos abandonaran. Tras un breve descanso nos disponemos a salir pero… Miguelin vuelve a estar pinchado, ahora de la rueda delantera. No se lo cree, piensa que es una broma…, solamente hincha y nos vamos, 2 minutos más tarde la rueda “caput”, cabrones si pero no tanto. Paramos y nos dirigimos al área recreativa, junto a la fuente, a de la salida del pueblo. Miguel repara, el resto ayudamos dormitando sobre mesas y bancos. La reparación se alarga, el equipo “che” tiene que recoger y montar bicis para irse, deciden adelantarse, nos veremos en casas del salto si no hay novedad.
Una vez concluida la “macro-reparación” nos vamos, un falso llano entre tierras de labor y un kilómetro de dura ascensión por una pista un tanto descarnada nos dejan a las puertas de un largo descenso con tramos muy divertidos, con piedras, rodadas, saltitos, bien. Poco a poco nos vamos metiendo en la espesura del bosque, el descenso se hace pendiente a tramos y soltamos adrenalina, alguna trazada se nos va de la mano, enfocamos de frente, !casi me cargo al “cámara”¡, varias curvas más abajo a la salida de una curva una “trampa de arena” me tira de la bici, la peor parada ha sido la cámara que desde este momento el cierre del objetivo solo funcionara con un sutil toquecito. Ávidos de descenso y velocidad, no escarmentamos y disfrutamos del entorno y de la bici, próximos al río Cabrillas, tras un giro de 180º esta la furgoneta, lo más divertido del descenso ha concluido con algún otro percance sin relevancia. A penas nos detenemos en la furgo, continuamos, el camino está cercado por árboles, el río y los contrafuertes de la montaña, el sol juega con luces y sombras entre los árboles y los recodos del río, es un paraje precioso. Prácticamente al final del descenso debemos cruzar el río por un puente con cadena, es un lugar idílico para un baño rápido, así lo hacemos, somos de desnudo exprés y nos vamos al agua, fría pero descansa el alma y refresca el cuerpo. De nuevo sobre las bicis el río Cabrillas nos brida sombra hasta darnos de morros contra una mole de piedra que cierra nuestro paso. Sé que tras esta mole hay un puente, iniciamos la subida por una senda en pendiente muy pronunciada, “Z tras Z”, las marcas de un GR nos guían. A media subida se abre una ventana entre las rocas, me asomo y si “ay está el puente Peñalen”, esplendido sobre el río cristalino, en un entorno impresionante, una postal para recordar a la que ninguna foto hará justicia. A la otra orilla se adivina la pista que debemos tomar. Sudamos hasta coronar este paso, el descenso tampoco es muy afortunado, no se aprovecha gran parte del mismo. Es un paso de uno 300-500 mts que te sorprende si no sabes lo que buscas.
Sobre el puente de piedra nos detenemos, este trae una inscripción de su construcción, es un lugar de extraordinaria belleza, con aguas cristalinas, frondosos bosques y grandes acantilados desde el que solo se escucha, el agua, los pájaros y el aire. Tras el puente el resto de ruta trascurre paralelo al Tajo siempre ganando altura sin excesivo esfuerzo pero sin dejar de pedalear, con algún corto repecho, parada en las fuentes y los miradores sobre el tajo hasta el puente Poveda, hierro, lugar bonito pero nada que ver con el romanticismo de un puente de piedra anclado en el pasado. La ruta prosigue con la misma tónica, buena pista. Próximos a las casas del salto se inicia una subidilla que nos deja en el lugar de pernocta de esta noche.
Casas del salto, se trata de unos barracones bien acondicionados para atender al visitante, en su día dieron servicio a lo que se pretendía fuera una central hidráulica que nunca llego a funcionar por el agrietamiento y las filtraciones de su presa de gravedad. Lugar en medio de la nada, la luz funciona por generadores y nos han comentado que a las 12 de la noche se quita el servicio de enchufes (apurón de recarga de tecnología para estar lista para mañana), solo queda el alumbrado, no hay cobertura de móviles, estamos instalados en tres casas. Miguelin, desesperación, se juega el ascenso el sporting y estamos incomunicados.
El equipo “che” ha llegado y esta vestido y listo para partir, han tenido un percance bajando y uno de ellos va tocado, nada que el tiempo no cure. Compartimos unas cervezas y un rato de charla afable. Les ha sorprendido la zona del puente que no contaban con ella, se me paso comentarles esta circunstancia. Ha sido una experiencia positiva, quizás la podamos repetir en más ocasiones.
Tras la despedida, cogemos los bártulos y nos vamos andando a darnos un baño al río en la zona del puente de la mañana, divertido con mil y una anécdotas, a destacar el baño “del clavin Klein”. Volvemos sobre nuestros pasos y nos vamos al Salto de Poveda, en el que se forma una cascada bonita en donde estamos un rato sentados. De regreso aseo y “… una radio por Dios, una radio que funcione… “ el sporting ha subido… subidón, subidón. Cervecita, descaso del guerrero en la terraza a pie de adosado, esperando, no hay mucho más que hacer, disfrutar del entorno, la compañía y por la cena.
Para cenar probamos el morteruelo, albóndigas, pisto, chuletillas y no me recuerdo mas, todo bien. Tras la cena unos digestivos en la antojana de las casas mientras se apaga la luz del día, el cansancio hace mella, una visita a las estrellas alejándonos de las pocas luces que hay. Impresionante cielo. Todos a la cama, nada más posar la cabeza, hombre frito.
Buena ruta, impresionante paisaje, rompe piernas, alguna complicación técnica sin elevada dificultad, en general buenas pistas. Anecdótico el paso al puente Peñalen. Casas del salto Lugar bonito, relación calidad precio elevada (MP) solo justificado por la soledad del paraje.

Comentarios

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