Dificultad técnica   Moderado

Coordenadas 657

Fecha de subida 27 de agosto de 2015

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1.299 m
600 m
0
4,8
9,7
19,33 km

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cerca de Robledillo de Gata, Extremadura (España)

Para los que llegamos de Ciudad Rodrigo o de los pueblos del sur de la provincia de Salamanca, el Puerto Viejo, que delimita las provincias de Cáceres y Salamanca, es el punto de acceso a rutas como la subida a las Bollas, una puerta de entrada a las Hurdes o la cómoda y desconocida excursión por la cuerda de la sierra desde el Fortín hasta las estribaciones que se asoman a la Malena por la zona de El Sahúgo.

Dejamos el coche en el Puerto Viejo y empezamos por la pista que sale a la izquierda de la carretera, o subimos atrochando por el cortafuegos. Llegamos al Collado del Puerto Viejo y a la derecha del comienzo del cortafuegos sale una pista muy reciente que ha borrado del mapa el antiguo camino de los carboneros que comunicaba a Martiago con las alquerías del valle del Esperabán, por la ladera sur de la Bolla Chica.

Es de justicia reconocer la labor de limpieza y señalización de estos caminos por los senderistas de Martiago, aunque al final las máquinas de la Junta de Extremadura lo arrasen todo, incluido el nacimiento del Río Malavao, Malena, Mayas u Olleros, que todos estos nombres recibe este pequeño río nacido en Extremadura pero afluente del Duero. Los ingenieros de montes que trabajan desde los despachos de Mérida no tienen compasión. Lo importante y lo rentable, al parecer, es facilitarle la saca de madera a las empresas madereras y marcar la sierra con profundas cicatrices para siempre.

Subimos por la citada pista hacia el Collado de Las Erías a donde llega una pista desde La Golosa. Ahí empieza la subida mas corta a la Bolla Grande. Y en ese collado se pueden ver los montones de piedras que marcan el sendero que baja a Las Erías y que ha sido también destrozado y barrido por las obras de la pista forestal paralela, hecha exclusivamente para facilitar el transporte de madera hasta el punto de carga de camiones en la Golosa. Los que hemos pateado esos caminos en los últimos años sabemos muy bien de qué escribimos.

Como el sendero que baja a Las Erías hemos visto que está impracticable, no queda más remedio que seguir la pista ladera abajo. Al principio predominan los pinos de repoblación y algunas encinas en los recodos umbríos de los regatos (Fuente de Roldán), testigos de la primitiva vegetación mediterránea autóctona. Según vamos bajando nos encontramos con manchas de castaños en bancales que en tiempos sirvieron para paliar la penuria alimenticia de los hurdanos. Ahora están bastante abandonados.

En el lugar donde la pista se confunde con un cortafuegos, hay que desviarse por un camino forestal a la derecha, que baja en pendiente hasta un sendero señalizado con unas piedras que nos adentra en un pinar. Al salir de él bajamos a derecho por las veredas de cabras hasta el campo de fútbol en lo más alto del pueblo de Las Erías.

Seguimos hacia el río o hacia el primitivo núcleo de casas de piedra con tejados cubiertos de uralita que ha sustituido a las lanchas de pizarra. No hay mucho que visitar en estas pequeñas alquerías. La arquitectura hurdana está en malas condiciones y las viviendas actuales son bloques o casas aisladas sin orden ni planificación. Los huertos en bancales ofrecen al final de agosto frutas y hortalizas tentadoras. (Ojo con echar mano de los melocotones que se ofrecen al caminante. La dueña puede salir dando gritos increpando al inocente que ha alargado la mano para coger dos melocotones dorados al ver cómo la mayoría se pudren en el suelo. Una pena, pero la propiedad privada es así).

La vuelta se puede realizar por el mismo camino o desviarse en el campo de fútbol por un ramal a la derecha, el camino de Castilla, que nos lleva por el cauce del arroyo del Paselito hasta enlazar con un camino y cortafuegos de fuerte pendiente, el Espigón de Fuente de la Hoya, hasta lo alto de la sierra, en el llamado Collado de la Mula. Una vez arriba, giramos a la izquierda y, por la cuerda de la sierra, nos dirigimos a la Bolla Chica. Subimos hasta media ladera de donde sale un camino de buen trazado, pero con bastante matorral, que nos devuelve al Collado del Puerto Viejo. Allí podemos coger la pista por la que empezamos la ruta,
o, si tenemos ganas, subir enfrente por el cortafuegos de la derecha y atrochar por el teso Canalejas hasta la carretera del Puerto Viejo.

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