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cerca de Elche, Valencia (España)

RUTA REALIZADA EL 08/12/2015.
CÓMO LLEGAR: En Elche, desde el Palacio de Altamira, bajar a las laderas del río Vinalopó, se puede iniciar por ambas.
COMPONENTES: VICENTE, SUSI Y CAROL
ITINERARIO: PUENTE DE ALTAMIRA / DERECHA-CRUCE REGRESO / BARRANC DE SAN ANTÓN / CARRILADAS / BARRANC DE SANTA MARÍA / CARRILADAS / CANTERAS / CRUCE CAMÍ DE FERRIOL / EL CAU / CRUCE CAMÍ DE FERRIOL / CAMÍ DE LES VOLTES / CRUCE DE REGRESO / PUENTE DE ALTAMIRA.
RECORRIDO: CIRCULAR.
AGUA EN RUTA: NO.
DISTANCIA: 18,2 KM.
TIEMPO EN MOVIMIENTO: 04:30 HORAS.
ALTURA MÁXIMA: 303 M. (El Cau)
ALTURA MÍNIMA: 50 M. (Cauce del Vinalopó)
DESNIVEL POSITIVO: 285 M.
DESNIVEL NEGATIVO: 285 M.
DIFICULTAD: MODERADA.
LA RUTA: Todavía hay muchos ilicitanos que no conocen el Cau. Os propongo una caminata tranquila a un punto que os sorprenderá, donde Mariano Ros y su discípulo Cándido, han esculpido dando relieve en la roca caliza a los símbolos culturales, religiosos y deportivos de nuestra ciudad.
Iniciamos desde las laderas del río Vinalopó a la altura del puente de Altamira. Marchamos por arriba del cauce admirando las pinturas del Proyecto Víbora, las pasarelas del ¿valle trenzado?, y el Convento de las Clarisas junto a una de las pocas chimeneas industriales de ladrillo que siguen en pie.
Poco antes del Pont del Bimil-lenari, donde está la cascadita de agua, hay que seguir por el camino de la derecha, y una vez traspasado el puente por debajo, subir por la derecha una rampa hasta salir del cauce del río junto a los restos de un acueducto. Continuar por la acera izquierda de la CV-86 (Vía Parque).
Pasaremos la primera rotonda que será el cruce de regreso, proseguiremos hasta la segunda rotonda y una vez rebasada, dejaremos la acera por la izquierda, por un camino incipiente que se va reafirmando y que nos transita por un gran descampado en dirección a Bona Vista.
Conectaremos con el Barranc de San Antón que siguiendo cómodamente su cauce nos pasa por debajo de los dos carriles de la autovía, girando luego a la izquierda por unos antiguos bancales hasta llegar a un terraplén con una pared de cemento, se puede subir arriba o seguir por la derecha.
Dejamos el Barranc de San Antón que se va por la derecha, nosotros seguimos por otra barranquera menos profunda y que nos conectará más adelante con el Barranc de Santa María. Vamos en ligero ascenso por un sendero que está muy remarcado por el paso de ciclistas.
Poco después, si nos fijamos en el pétreo suelo del cauce de la rambla aparecen las primeras carriladas, profundas marcas dejadas en la piedra caliza por el paso de las carretas que transportaban los bloques de piedra para la construcción de la Basílica de Santa María en nuestra ciudad.
Los innumerables viajes cargados con el enorme peso de los bloques y la llanta metálica de las ruedas de las carretas, iban hollando surcos en el cauce calizo del barranco dejando profundas huellas, que con el paso del tiempo nos permiten recordar el esforzado trabajo de los antiguos canteros.
Tras varios recodos del barranco, en las laderas, primero a la derecha y luego a la izquierda, podemos descubrir los restos de las pequeñas canteras de donde fueron extraídos los bloques de piedra caliza. Quedan visibles las marcas que dejaron los dientes de sierra al cortarlos y los escalones formados en su extracción.
El sendero prosigue, siempre remontando con suavidad hasta salir del cauce del barranco. Luego por camino rodeamos las laderas pobladas de un bonito bosquete de pinos. Sí. En Elche también tenemos pinos. Enlazamos con otros caminos y tras una pequeña bajada conectamos con el asfaltado Camí de Ferriol.
Este será nuestro punto de regreso. Ahora, por la derecha, haremos el trayecto de ida y vuelta al Cau. Ya tenemos a la vista las antenas del Tabaiá (403 m.), en el cruce de caminos seguimos recto, hay una indicación pintada en una piedra y por camino de tierra que hace una lazada en ascenso.
El Cau (340 m.) Hoy al ser festivo está muy concurrido, las dos primeras figuras que nos reciben son religiosas: la Milagrosa y San Pascual Bailón. No todo el trabajo ha consistido en dar relieve a las figuras y pintarlas, además hay un tremendo trabajo de “urbanización de la zona”.
Han levantado muretes de piedra seca delimitando niveles, formando callejones y plazas por los que acceder a todas las esculturas; bancos y mesas de piedra para la zona de ocio, donde se puede almorzar plácidamente; plantado árboles autóctonos como el algarrobo y algún acebuche.
Nosotros preferimos tomar algo en la parte alta de la loma, donde las figuras pierden la verticalidad y están recostadas en la roca. Las vistas a la Sierra de los Peligros son preciosas. Bajamos a la senda del cazador para ver la última piedra decorada que cayó hace unas fechas de arriba de la sierra.
Comenzamos un tranquilo recorrido por todas las figuras talladas y pintadas en las paredes de la pequeña cantera. Hay símbolos ilicitanos como la Dama de Elche, el Molí Real, la Font de la Glorieta, Calendura, Cantó, el arca de la Virgen, la Mare de Deu de la Asunsió, el Cristo de Zamalea.
En otro rincón nuestros dos Patrimonios de la Humanidad, los antiguos oficios de la ciudad, alpargatero, menador, su patrón San Crispín, la dulzaina, a los ciclistas y montañeros. Hay una pequeña sala excavada en la roca, con algunos enseres y donde la gente cuelga papeles con mensajes.
También ha esculpido su retrato y el de su familia, poniendo su fecha de nacimiento y dejando sin terminar la fecha en que nos deje. Poco a poco vamos dando las últimas miradas a este singular paraje que se ha convertido en peregrinaje de senderistas, ciclistas y gente que llega en coche para visitarlo.
Deshacemos camino hasta el cruce de regreso y seguimos el Camí de Ferriol para luego enlazar con el Camí de les Revoltes, muy frecuentado por ciclistas y corredores. Más tarde se nos une el camino que viene del Tiro Olímpico junto a una gran plantación de parras ya vendimiadas.
Con el magnífico colorido otoñal de las parras llegamos a la primera rotonda de la Vía Parque y continuamos hacia el Pont del Bimil-lenari para bajar por la misma ladera que al principio de la ruta subimos, una vez en cauce del Vinalopó solo nos queda cerrar esta preciosa excursión.

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