Dificultad técnica   Fácil

Tiempo  4 horas 45 minutos

Coordenadas 1545

Fecha de subida 10 de febrero de 2016

Fecha de realización enero 2016

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139 m
1 m
0
4,0
8,0
16,0 km

Vista 792 veces, descargada 25 veces

cerca de Antas, Braga (Portugal)

El nombre de la ruta de hoy nos viene dado por la gran cantidad de aceñas y molinos que nos vamos encontrando a lo largo del cauce del Río Neiva.

Se articula toda ella alrededor de las tierras bañadas por sus aguas en la localidad portuguesa de Antas, cuya iglesia parroquial tomamos como punto de inicio y de llegada.

Allí cerca visitamos otro vestigio del pasado lejano de la humanidad sobre la tierra: El Menhir de Antas.

Internándonos ya en el bosque da Peneirada lo primero que encontramos son unas preciosas ruínas de un molino de viento.

Partimos después en busca del río Neiva y lo topamos en un lugar donde también hallamos lo que resta del llamado “engenho” do Esprade y un magnífico pontillón.

No cruzamos todavía de orilla sino que continuamos por la misma. Así tenemos la oportunidad de caminar a través de antiguos caminos rodeados de musgosos muros de piedra.

Y visitar varios molinos ya en ruínas y cubiertos por la vegetación pero que por su situación al lado de pequeños regatos y pequeñas pontellas contribuyen al encanto de la ruta.

Como también lo hacen la aceña da Ribeirinha, un poco escondida, y la de Zé do Río y el “engenho” de serrar de Floriano mirándose de reojo el uno al otro desde orillas opuestas del Río Neiva.

Llegamos a la conocida como Aceña do Grilo nos volvemos a encontrar con el recio pontón de antes pero ahora desde la ribera opuesta.

Continúa el caminante por la senda cerquita del río cuyas aguas podemos tocar al mismo tiempo que nos protege el amparo de los árboles que por allí crecen.

Y llega ya, para mí, el momento cumbre de la ruta ante el complejo “Do Minante”.
Accedemos a él a través de un impresionante pontón que nos da acceso al lugar que alberga una verdadera industria de las de antes. Concentraba en muy poco espacio aceña de maíz, de trigo, aserradero de maderas, noria de lino y alambique.

Al pasar junto a La Quinta da Malafaia el senderista sonríe mirando los muñecos por allí esparcidos y evoca tiempos de diversión no muy lejanos en estas instalaciones.

Y continuamos caminando teniendo siempre por compañeras la aguas del río Neiva que nos animan con su cantinela y alegre discurrir a medida que caminamos preciosos senderos.

Hasta un nicho excavado en plena roca nos encontramos poco antes del pasaje espectacular que discurre a través de un tramo del Camino Portugués. El terreno está elevado con relación al río que vemos allá discurrir allá abajo en otro de los parajes fantásticos de la caminata.

Igual sucede en donde los peregrinos cambian de orilla, que no nosotros, justo al lado de la aceña do Sebatião ahora reconvertida en casa rural.

Como veis es un recorrido lleno de historia y cultura, en donde nos encontramos variados elementos del patrimonio portugués, ya sea arquitectónico, arqueológico o etnográfico. También religioso pues a la ya mencionada iglesia parroquial de Antas con su bonito cruceiro se unen diversas almiñas durante el trayecto y la iglesia de Santa Tecla cerca del “engenho” del mismo nombre. Y sin ninguna duda lleno de patrimono natural que nos hace disfrutar de parajes y momentos de ensueño en donde recrearse con las vistas que se nos ofrecen es todo un placer.

Reseñar que es un recorrido fácil para el caminante y en muy buenas condiciones los senderos en el momento de realización, en donde lo menos bonito es el final con un tramo de asfalto para hacerla circular.
También que aunque hay una ruta con el nombre de "Azenhas do rio Neiva" nosotros la hemos variado algo para visitar más de lo que la ruta propone. Por ello aunque existe una marcación al efecto, nosotros no la hemos seguido fielmente, por lo que si se quiere seguir esta propuesta tal y como está es preciso la ayuda del GPS.

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