Dificultad técnica   Fácil

Tiempo  2 horas 21 minutos

Coordenadas 772

Fecha de subida 11 de abril de 2016

Fecha de realización abril 2016

  • Valoración

     
  • Información

     
  • Fácil de seguir

     
  • Entorno

     
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174 m
4 m
0
2,0
3,9
7,87 km

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cerca de Pontevedra, Galicia (España)

Pontevedra es la ciudad del Lérez, río de la vertiente atlántica, que nace en la Sierra do Candán. Y es este río, a su paso por La Pontus Veteris romana, el protagonista de la caminata que os dejamos hoy.

Comenzamos a caminar en las inmediaciones de la inhiesta figura del Puente de Los Tirantes por ser un lugar idóneo para aparcar y dejar el coche.

Enseguida nos hallamos inmersos en La Isla de las Esculturas. Llaman la atención los numerosos puentecillos de madera que facilitan el paso de una a otra orilla del cauce de agua que la atraviesa.

Nos acercamos a las estructuras de lo spuentes del ferrocarril.

En la lontananza la siempre elegante figura del Monasterio de San Benito que avistaremos desde distintos lugares de nuestro recorrido, a veces semitapado
Y en algún momento luciendo lleno de esplendor.

Nuestros pasos nos llevan por el margen derecho del río, el cual todavía no habíamos explorado. Así pudimos llegar tranquilamente hasta la base misma de su famosa cascada.
Y la verdad es que no nos sentimos defraudados ni un solo segundo.
Estrechos senderos conducen al caminate que ve en la otra orilla la elegancia antigua del Balneario famoso en otro tiempo, y las azules aguas del Lérez que a veces bajan mansas y otras corren encabritadas a encontrarse con el Atlántico.

¡Es superemocionante estar allí en contacto con el rugir de las aguas, su chocar contra las rocas del lecho y el verde reciente de los brotes nuevos en los árboles!

El caminar es fácil y nuestros pies se deslizan suavemente bajo los robles que se van revistiendo sin prisas y con la tranquilidad aprendida de siglos.

Del pasado activo del río nos hablan unas apacibles ruinas de molinos que contrastan con la furia del río en ese paraje.

Y llega el momento de pasarnos a la otra orilla, vieja conocida de los senderistas, y lo hacemos por la estrecha estructura de una pasarela metálica. El Lérez aquí es todo mansedumbre, quietud y colorido.
Contrastando con la visión que habíamos dejado atrás, alocadas las aguas de su cauce junto a los viejos molinos.Y con la que encontamos algo más adelante cerca de la represa, todo un espectáculo de fuerza y vigor.

Nos paramos un momentito recordando lejanos tiempos de esplendor en el balneario,
nos refrescamos en la cercana y musgosa fuente.
Admiramos la estilizada cola de caballo de la cascada cuyas aguas habíamos tocado minutos antes, nos deslizamos a través de una muda pasarela de madera que nos conduce hasta la solitaria playa fluvial del Lérez.

Y a través del bonito paseo fluvial caminamos cerquita, cerquita del agua
hasta la majestuosa pasarela peatonal que une las dos orillas del Lérez.

Y allí lo dejamos, entre el azul del cielo y el de sus aguas, eternamente dando de beber a quien pasa…
Reseñar que es una ruta no señalizada pero que es muy fácil de seguir primero por la orilla derecha del río y luego por la izquierda.
Como siempre aconsejable el uso del GPS por si las moscas...

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