Dificultad técnica   Moderado

Tiempo  7 horas 22 minutos

Coordenadas 2318

Fecha de subida 28 de mayo de 2016

Fecha de realización mayo 2016

  • Valoración

     
  • Información

     
  • Fácil de seguir

     
  • Entorno

     
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1.572 m
1.107 m
0
4,2
8,4
16,85 km

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cerca de Nava del Rico, Andalucía (España)

Por segunda semana consecutiva nos dejamos caer por la fabulosa Sierra de las Cuatro Villas, la más desconocida del Parque Natural de Cazorla , Segura y las Villas. Es una ruta en la que quisimos investigar alunas zonas de esta porción Villana que creíamos era bien conocida por nosotros. Pero no podíamos estar más equivocados y es que las Villas no deja de sorprendernos. Algunas cosas nos salieron redondas, otras no tanto y que ahora detallaré. Como conclusión, una magnífica jornada de montaña que en definitiva es de lo que se trata, de disfrutar de lo que más nos gusta.

Comenzamos el recorrido en el bar restaurante La Traviesa, entre los kilómetros 27 y 28 de la conocida como carretera transversal de la Sierra de la Villas.

Caminamos por el carril, en bastante mal estado, que hacia el suroeste remonta el barranco junto a bancales de cultivo hasta llegar al cercano collado del Raso. Cerca de aquí y casi oculto por unas rocas se encuentran las ruinas del cortijo del Raso de la Escalera. Nos salimos del collado hacia el sureste primero, este después, en busca de la Escalera de la Traviesa (con el nombre de “escaleras” llaman los serranos a los pasos naturales entre grandes cortados por los que trazaban sus sendas para ir de unos lugares a otros sin dar grandes rodeos). Nos introducimos en un denso pinar y más tarde entre un tupido bojedal hasta que dimos con lo que parece que fue la senda. El caso es que la seguimos hacia noreste y nos llevó de forma inequívoca hasta la base de los cortados, donde efectivamente hay puntos débiles por donde atacarla. Pero ¿por donde va la senda?, nosotros no vimos rastros evidentes de ella, así que por el primer canutillo que vimos a nuestra derecha atravesamos éstos poyos y salimos a una zona llana de lapiaz , dolinas y pinos dispersos. La pista la tenemos muy cerca, solo tenemos que caminar un tramo de lapiaz hacia el sureste para llegar a ella.

Seguimos caminando por la pista (camino de la Cañada del Avellano) hacia el sur durante aproximadamente 1,5 kilómetros, para tras unas cerradas curvas salirnos por la derecha , siguiendo una senda que al principio no se ve muy clara pero que solo unos metros más abajo se encuentra perfectamente delimitada.
La senda desciende hacia el sur por un barranco que tributa al Aguascebas de la Fuente del Tejo hasta que llega a una puerta en un cercado. Hemos llegado al cortijo de las Huelgas, donde salieron a recibirnos unos chicos que viven allí. Tras hablar un rato con ellos y bastante asombrados con nuestra presencia, pues el lugar se encuentra en un paraje de impresionante belleza pero muy recóndito, nos invitaron amablemente a pasar por su propiedad e indicarnos la dirección al cortijo de los Chortales, a donde nos dirigimos a continuación.
Por el cortijo de las Huelgas pasa el arroyo Aguascebas de la Fuente del Tejo, que se precipita unos metros más adelante en forma de cascada para salvar los impresionantes cortados que flanquean esta zona y busca después el Prao los Chopos, por donde pasaremos a nuestro regreso.

Tras salir del vallado del cortijo de las Huelgas lo más fácil para llegar al collado de los Chortales es ascender por la cañada que tenemos al suroeste, pero nosotros decidimos ir más cerca del filo de los cortados que hay más a la derecha. Este ascenso no es nada complicado, a pesar de ser campo a través. Solo hay que buscar los pasos más fáciles entre los afloramientos rocosos. Disfrutamos de las magníficas panorámicas que vamos teniendo, sobretodo de la cascada del Aguascebas de la Fuente del Tejo y de las navas del Prao los Chopos.
Desde el collado descendemos cómodamente por los viejos bancales de cultivo hasta llegar al cortijo de los Chortales. Este es otro paradisíaco paraje, que ya conocemos de sobra, pues por aquí pasa la senda que hacia el sureste lleva a la Cañada del Avellano y hacia el noroeste al Prao los Chopos por la fabulosa Escalera de Faustino. Pero nosotros vamos hacia el suroeste, por una vereda que remonta el barranco que nace en el collado de la Morra o del Cerro del Avellano.

Una vez en el collado emprendemos la coronación del muy cercano Cerro del Avellano o Morra de Chorrogil (1.525 m). Para ello ascendemos hacia el sur hasta llegar a sus contrafuertes pétreos, bordeandolos por su cara este, donde es mucho más fácil llegar a la cima. Desde éste pico obtenemos unas vistas prodigiosas, sobretodo de gran parte de este Parque Natural y de la Loma, destacando las localidades de Villacarrillo e Iznatoraf . Pero la visión más sobrecogedora que nos regala esta cumbre es la estampa del precioso embalse de Aguascebas a vista de pájaro con los macizos de Vilchetes y Navazalto como telón de fondo.
Descendemos por el mismo lugar a los contrafuertes y esta vez los bordeamos por su cara oeste, buscando la cueva de la Morra. Seguimos unos 500 metros hacia el sur por la cresta, pero nuestra búsqueda fue infructuosa. Creemos que estuvimos bastante cerca, pero al parecer cae un poco más al oeste de donde nos dimos la vuelta. Otra vez será.

Regresamos de nuevo al collado del Cerro del Avellano y desde aquí seguimos unos metros hacia el norte hasta llegar a un llano, en realidad una dolina. En un extremo de la dolina hay una gran sima, la sima de la Morra. En el lado oeste de la dolina y junto a los afloramientos rocosos comienza el descenso por la Escalera de la Morra. Hitos de piedras nos van marcando el camino correcto en momentos de indecisión, aunque conforme vamos descendiendo y metiendonos bajo los cortados ,la antigua senda y lo que queda de sus refuerzos de mampostería ,se va viendo de forma mucho más clara, zigzagueando hasta meterse en el pinar.
A nuestra derecha la senda lleva hasta el cortijo de la Carambilla, pero nosotros la seguimos hacia el suroeste. La senda se pierde o la perdimos nosotros, el caso es que seguimos campo a través por donde menos dificultades encontramos, intentando seguir zonas más abiertas que parecen viejos bancales de cultivo. Salimos a una senda, ésta muy definida y clara que seguimos a la derecha, hacia el norte.

Tras caminar unos 400 metros por esta senda llegamos a un claro, donde a nuestra derecha sale una vereda, la cual tomamos. En este punto hay que decir que o bien nosotros no supimos seguir dicha vereda o bien que esta muy perdida o inexistente, por lo que nos enmatojamos de lo lindo y aquello había momentos que era más parecido estar en una selva tropical que en un pinar. Finalmente optamos por descender al arroyo del Aguascebas de la Fuente del Tejo, pensando que junto a las aguas del arroyo podría ir alguna vereda más transitable o a las malas cambiarnos a la ladera de la solana, donde el pinar tiene menos sotobosque y se podría caminar mejor.
Por tanto yo recomiendo seguir la senda, la bien definida claro está, que en pocos metros termina en la pista que bordea el embalse de Aguascebas, entre la cascada de Chorrogil y la Pasá del Maguillo. Seguimos la pista a la derecha , hacia el noreste hasta llegar al paraje de la Pasá del Maguillo y allí remontar el arroyo del Aguascebas de la Fuente del Tejo.
Para nuestra sorpresa y regocijo junto a dicho arroyo va una vereda muy clara y bien definida y que se nota que tiene transito constante, al menos de ganado. Vadeamos el arroyo de los Chortales y unos metros después el de la Fuente del Tejo, para tras un acusado ascenso llega a una pista casi a la altura del cortijo del Prao Los Chopos.
Seguimos la pista a la izquierda, hacia el norte. Llegamos a una bifurcación de pistas junto al cortijo de Juan Nuñez y tomamos la de la derecha, que en pocos metros nos lleva al cortijo de las Castañetas (casa rural al parecer), en el paraje también llamado de la Pasá de los Chopos. Unos metros antes de llegar a la misma puerta del cortijo nos salimos de la pista a la izquierda por una vereda que remonta uno de los dos arroyos que se unen junto a este cortijo. El otro arroyo, el que va más a la derecha, es el del Raso y otra opción sería remontarlo hasta el collado del Raso pasando antes por el cortijo de Pablo.
Pero nosotros seguimos el de la izquierda, que nos lleva hasta el cortijo Majá de la Carrasca. Salimos a una pista, la cual seguimos a la derecha, hacia el noreste. Tras alguna curvas en fuerte ascenso salimos a una zona más abierta donde ya vemos el collado del Raso y los trancos de la Lancha de la Escalera. Llegamos a una bifurcación de carriles, el de la derecha lleva al cortijo de Pablo y el de la izquierda, en peor estado, el cual tomamos lleva al collado del Raso.
Solo resta para concluir el presente recorrido seguir el carril que desde el collado lleva hacia el noreste hasta La Traviesa y que es tramo común al que hicimos a la ida.

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