• Foto de Gr10 15ª Torremocha del Campo-Bujalaro
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Dificultad técnica   Moderado

Tiempo  10 horas 23 minutos

Coordenadas 626

Fecha de subida 22 de mayo de 2008

Fecha de realización marzo 2005

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1.117 m
810 m
0
9,0
18
35,81 km

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cerca de Torremocha del Campo, Castilla-La Mancha (España)

13 de Marzo de 2005
15ª Etapa Torremocha del Campo-Bujalaro
Distancia: 35,61 Km
Asc. Acum. : 310 m
Desc. Acum. : 489 m
Altura máx.: 1.111 m
Altura min. : 786 m
Valoración: 7
Señalización: Buena, en general, hay un cruce al entrar en La Cabrera que costó encontrar la señal.

Hemos bajado a desayunar a las 8:15, y hemos comenzado a caminar a las 8:40, por un camino que parte del cuartel de la Guardia Civil de Torremocha del Campo, este camino coincide con el camino de la ruta del Quijote, una de las diez rutas señalizadas por la Comunidad de Castilla-La Mancha, está señalizada con postes de color verde, otra genialidad de nuevos iluminados que quieren rizar el rizo con la señalización. Este camino es un poco aburrido en principio, línea recta, campos de labor, sin mucho atractivo paisajístico, hasta que llegamos a un cartel que señaliza la entrada al Parque natural, refiriéndose al Barranco del río Dulce, porque el cartel parece de esos que indican “Prohibido fumar” me refiero al tamaño. Al llegar al borde del barranco, descubrimos la belleza de esta zona. Descendemos hasta el fondo, girando a la derecha al lado de una edificación semiderruida, para después tomar a la izquierda hasta alcanzar el cauce del río que cruzamos por un pequeño puente, caminando por el fondo del cañón, ahora por el margen derecho del río, viendo al fondo las ruinas del castillo de Pelegrina, ascendiendo hasta el pueblo para salir del barranco, aunque al llegar, buscamos el restaurante Paraíso para tomar un café, pero lo encontramos cerrado así que no paramos, continuando por la carretera, dejándola poco después por una pista a la izquierda que rodea el castillo, hasta volver a cruzar el río Dulce por un pequeño puente y siguiendo el río por su margen izquierdo, por un bonito camino que llega hasta unos campos de labor, dejándolos a nuestra derecha, los dueños de estas tierras no miran por el camino ya que no les importa acabar con el camino para ganar unos metros a sus tierras. Al final de los campos el camino se convierte en sendero, muy bonito, donde el cañón se estrecha de nuevo, volviendo a cruzar el río por dos veces girando a la derecha para entrar en las primeras casa de La Cabrera, y a pesar que la señalización es muy buena, este cruce próximo al pueblo, nos hizo perder algo de tiempo hasta encontrar de nuevo la marca. A la entrada de La Cabrera, unos monitores llevan a un grupo de niños con sus pequeñas mochilas, enseñándoles la variedad de flora y fauna de la zona, les hacemos una foto al grupo y continuamos ya que en el pueblo no hay ningún tipo de servicios. El camino es una pista muy bonita siguiendo el margen derecho del río Dulce, a veces se ensancha, a veces se estrecha pero es una zona muy agradable para la practica del senderismo o el mountain bike. Llegamos a Aragosa, donde tampoco existen servicios, aunque tenemos que hacer una parada ya que llevamos 15 kilómetros sin descansar, tomamos unos frutos secos y unas galletas charlando con algunos habitantes del pueblo, aunque la mayoría son de Guadalajara que tienen casas en estos pueblos para pasar el fin de semana. Sentados en un banco a la sombra se está de muerte pero el tiempo apremia y tenemos que continuar, nos dicen que en Mandayona hay tienda y que si nos damos prisa podemos llegar antes de cerrar. Salimos por la carretera y luego por un camino que retorna de nuevo a la carretera, hasta llegar a un stop, cruzamos la carretera que une Guadalajara con Sigüenza. Seguimos por una pista situada a la izquierda, la más cercana al río, para llegar a Mandayona, la tienda está abierta, así que compramos provisiones y el pan lo compramos en la panadería que tenemos enfrente. Retornamos a la carretera y paramos en el bar Agustín, al ser domingo el bar se encuentra lleno de gente, hacemos un alto y tomamos varias cervezas y unos pinchos de tortilla. Transcurrida una hora aproximadamente, decidimos partir, ya con las pilas cargadas, tomando la calle de la Iglesia, que es la de salida del pueblo, un buen pueblo Mandayona con todo tipo de servicios. Cruzamos el río y tomamos inmediatamente en una bifurcación la pista de la izquierda, enseguida vemos Villaseca de Henares que se encuentra en un alto, dejándolo a un lado, bordeándolo por la izquierda, continuando de frente por una pista, la carretera cruza de derecha a izquierda, seguimos la pista y en pocos kilómetros comenzamos a ver la gran chimenea de la antigua cementera de Matillas. Pasamos una central eléctrica, cruzamos el río Dulce y pasamos por unos molinos, dejando una ermita a la derecha y poco después entramos en Matillas, donde pensamos en quedarnos, la pensión Rijujama, está en obras pero ha hecho unos bungaloes pero son bastante caros, solo por pasar la noche 60 € así que pensamos en tomar el tren para irnos a dormir a Jadraque o a Sigüenza y volver mañana a primera hora, pero decidimos seguir caminando hasta Bujalaro donde se encuentra la casa rural “La bodega del Abuelo” donde nos cobran 36 € por pasar la noche siempre hablando de habitación doble, y la mujer, muy amablemente, tuvo que venir de Guadalajara para preparar la casa ya que ha estado el fin de semana un grupo y tenía que limpiarla, así que hemos partido de Matillas a las 17:30 horas, hemos quedado con la señora a las 20:00 horas. Caminamos bastante rato al lado de la vía del tren que va de Madrid a Barcelona, que me trae buenos recuerdos, ya que trabajé unos años por esta línea. Al llegar a un paso nivel, nos desviamos a la izquierda, abandonando la vía y cruzando el río, que no sabemos si es el Henares o el Salado, cruzando poco después un canal de riego, llegando hasta el pueblo de Bujalaro, donde tenemos un bar, pedimos permiso a la señora del bar, si podemos cenar en una de las mesas, acompañados por unas cervezas, la señora no nos pone ningún impedimento así que cenamos hasta que dan las 20:00 horas y nos acercamos a la casa donde nos recibe el marido que muy amablemente nos enseña la casa y nos invita a un vino, que hacen ellos, poco después llegó la señora que al terminar la habitación se sentó a charlar con nosotros. Estamos un poco cansados, así que nos subimos enseguida a la habitación a darnos una ducha y a dormir.

Comentarios

    Si quieres, puedes o esta ruta